No hay quien le pueda comunicar la causa del pueblo a Ester, Mardoqueo no se puede comunicar. Tan estricto era el confinamiento que padecían las esposas persas, especialmente la del rey. Dios provee, pudieron comunicarse a través de Hatac, uno de los criados que estaban al servicio de la reina.
Qué le sucedía a Mardoqueo, por qué no se quitaba el vestido de cilicio (vestido de fila áspera o de pelo de animal).
Qué sucedía para que él adoptara con insistencia tal actitud.
(7) Mardoqueo le declara todo lo que había sucedido: Porque no había rendido a Amán el homenaje que éste requería de todos, la venganza de Amán era un grave desacato. (rebeldía).
(8) También le envió una copia del edicto (orden, mandato) para que viese por sí misma cuán inminente y grave era el peligro en "que ella misma se hallaba", lo mismo que los demás judíos.
Había "que tener prisa" en interceder ante el rey y deshacer los engaños, mentira que Amán había amañado (situación, arreglada) para persuadir al rey a firmar el cruel edicto.
Ella le hace saber a Mardoqueo que no podía dirigirse al rey "sin peligro de su propia vida".
Ya Ester, estaba acondicionada por las costumbres de los persas.
La ley era explícita y todos lo sabían, en el sentido de que quienquiera se llegase al rey sin ser llamado había de morir sin remisión (perdón) salvo aquel que el rey extienda el cetro de oro. (11).
(11) Su caso, en la presente situación, era desesperada.
La Providencia había dispuesto que, precisamente en esta coyuntura, el afecto del rey hacia ella parecía haberse enfriado, pues no había sido llamada para ver al rey en los últimos treinta días.
Todavía insistió Mardoqueo en que, fuese cual fuese el riesgo que hubiera de correr, debía aguantar, resistir, sufrir e interceder ante el rey a causa de la extrema gravedad del asunto.
(13, 14) Le da a entender:
Que ella misma peligraba, pues el decreto de destruir a todos los judíos no la excluía a ella (13): "No te imagines que por estar en la casa del rey te vas a librar. Tú eres judía y si los demás judíos perecen, tú también perecerás."
Que la causa, al ser causa de Dios, "no podía morir": si ella no interviene en el asunto, "vendría de alguna parte liberación para los judíos (14), pero ella y la familia de su padre (incluido el mismo Mardoqueo) perecerán aun cuando las demás familias de los judíos sean preservadas.
Que la Providencia había dispuesto que para eso fuese ella escogida para ser reina: "¿Y quién sabe si para una ocasión como esta has llegado a ser reina?
Con esto resolvió Ester apelar al rey, pasara, pero no sin que ella y sus amigos apelasen antes a Dios.
Obtengamos primero el favor de Dios en oración y podremos luego esperar obtener favor de quien sea necesario (15-16).
Con la devoción propia de una buena israelita pues creía que el favor de Dios se obtiene mediante la oración.
Sabía asimismo que, en casos extraordinarios como el presente los judíos devotos añadían a la oración el ayuno.
Deseaba que los judíos habitantes en la capital ayunasen por ella que se reuniesen en sus respectivas sinagogas, orasen por ella y guardasen tres días de ayuno solemne (formal).
Ella por su parte, con sus doncellas que la asistían (servir), santificarían este ayuno privadamente en las habitaciones de familia.
Con la valentía y resolución propia de una reina: "Después de interceder ante Dios de este modo "entraré a ver al rey para interceder ante él por mi pueblo, ya sé que no es conforme a la ley de los persas, pero es conforme a la ley de Dios."
Así que me aventuro a lo que sea: "Y si perezco, que perezca."
No puedo arriesgar mi vida por una causa mejor.
Prefiero cumplir con mi deber y morir con mis demás compatriotas.
No habló así movida por la desesperación, sino por una santa resolución (resolver, decisión) de cumplir con su deber y dejar a Dios el cargo de las consecuencias, "con plena confianza en la Providencia". Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
