Mega Zoé
Estudio #0915Iglesia en las casas

Felices Los Escogidos

Felices Los Escogidos llama a perseverar en la oración y vivir en santidad.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

Muchas tinieblas de la noche les vienen a los justos. Pero cuando Dios está contigo, con Él te llega la aparición de la mañana. Es como esa primavera que nos visita de lo alto, dejando ver que la oscuridad nos abandona y llega la frescura. "Tuya es la alabanza..." Es que perteneces a la iglesia de Cristo, el Primogénito. Hebreos 1:6 "Y otra vez, cuando introduce al Primogénito (Jesucristo) en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios." ¡La sangre de Cristo te cubre! Cuando pensamos en la Iglesia nos llega a nuestras vidas este pensamiento: ¡La Iglesia, la de las humildes alabanzas al Dios de Sion! Seguimos esperando la venida del Señor, pero afinando nuestra voz en medio de las lágrimas que derramamos en esta Tierra. Lo que nos debemos imaginar es ¡lo grandiosa y hermosa que será la armonía de las voces que se oirán cuando llegue el momento esperado y el Rey aparezca en su gloria! El Rev. Carlos Spurgeon dijo: "Cuanto más te llenas de adoración y reverencia, menos contento estarás con la forma inadecuada en que hoy día mucha gente expresa los cantos para proclamar la bondad divina."

¡Cuánto debemos descansar pues Dios escucha la oración! Dios nunca cambia en sus atributos. Es un Ser inmutable; no solo ha oído tu oración, sino que ahora la está oyendo y siempre tiene que oírla. El no cambia. David creía en un Dios personal y no adoraba una mera idea. Por eso decía: "Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne." Salmos 65:2 Cual sea la causa, cuales sean las culpas, el acudir a Dios es la vida de la verdadera religión. Acudimos llorando en la conversación y esperando en la súplica, gozándonos en la alabanza y deleitándonos en el servicio. Es seguro que a ninguno de los que buscan a Dios con diligencia Él le dejará sin una recompensa.

"Las iniquidades prevalecen contra mí…" Salmos 65:3 Nuestros pecados, de no ser por la gracia, prevalecerían contra nosotros en el tribunal de la justicia divina, en el tribunal de la conciencia y en la batalla de la vida. "Mas nuestras rebeliones, Tú las perdonarás." ¡Qué consuelo, que las iniquidades que están contra nosotros no prevalezcan frente a Dios! Nos mantendrían alejados de Dios, pero Él las borra de delante de su presencia y de la nuestra. En este salmo David nos lleva a obtener purificación del pecado antes de que podamos entrar en el servicio del canto. Nada que te llene la mente de pecado, de rebeldía o de odio puede quedar en tu vida; si no te santificas en Él no puedes cantar ni gozarte. Si hay ausencia de santificación no lo puedes sentir, pues el Señor no mora donde no hay santificación. Cuando hemos lavado nuestras vestiduras y las hemos hecho blancas por su sangre, entonces nuestro cántico es aceptado: ¡Digno es el Cordero que fue inmolado! ¡Aleluya! (Apocalipsis 5:12)

"Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti…" Salmos 65:4 Somos escogidos por Dios. Vemos que es a través del Señor Jesucristo que nos viene toda esta bendición. "Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Mateo 3:17 ¡Jesús está verdaderamente sobre todas las cosas, Dios bendito para siempre! Y en Él también son bienaventurados sus elegidos. POR AMOR A ÉL NOSOTROS HEMOS SIDO ESCOGIDOS. Es en Él, no es en nosotros que hemos sido aceptados por Dios. La Biblia dice: "Siendo aceptados en el Amado..." (Efesios 1:6); y por tanto en Él somos bienaventurados. ¡Él es nuestra bendición!

La corona de todo esto es que nosotros no llegamos a Dios "con peligro" de destrucción como Nadab y Abiú, sino que nos acercamos como escogidos y aceptados en Cristo para ser residentes de la casa divina. (Levítico 10:1-3) "Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario y pusieron en ellos fuego sobre el cual pusieron incienso y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño que Él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó y murieron delante de Jehová. Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló." Estos dos jóvenes con todo y llamado no fueron santificados para Dios al ofrecer su alabanza. A Dios esto le fue extraño, no podía oler pureza, el olor era desobediencia. La sobriedad lleva la pureza que desconocían los hijos de Aarón.

Nosotros somos escogidos para ser santos y deleitarnos en Dios. ¡Felices los escogidos! Hay un Dios santo y hay un pueblo santo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz