Dar gracias a Dios debería ser la emoción arraigada (echar raíces, base) del cristianismo. Deberíamos poder "dar gracias" al Señor en todo tiempo, en todas las circunstancias y "en todo", siempre y cuando mediante ello no excusamos el pecado.
(Colosenses 3:17) Dando gracias a Dios Padre por medio de Él.
¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
Es deber perpetuo de los que "han sido salvados" por la gracia y "destinados a los atrios celestiales".
Es una regla inclusiva por lo cual juzgar nuestra conducta como cristianos.
Los jóvenes en la actualidad hallan especialmente difícil decidir "si algunas cosas son buenas o malas."
Este versículo, aprendido de memoria, puede resultar ser la clave para desentrañar (sacar, arrancar) muchos de estos problemas (cuando no sabes qué es bueno o malo).
La gran prueba debería ser esta: ¿Puedo hacer esto en el nombre del Señor Jesús?
¿Será para gloria de Él?
¿Puedes esperar que Su bendición repose sobre ello?
¿Querría yo estar haciendo esto cuando Él vuelva?
Veamos que esta prueba debería ser aplicada a las palabras "que hablamos" y a las cosas "que hacemos."
La obediencia a este mandamiento ennoblece (leal, bondadoso) toda la vida.
Es un precioso secreto cuando el cristiano aprende a hacerlo todo como para el Señor y para Su gloria.
El apóstol añade la palabra "dando gracias a Dios Padre por medio de Él.
¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Gracias!
Es un deber perpetuo de los que han sido salvados por la gracia y destinados a los atrios celestiales.
(Colosenses 3:15) Sed agradecidos.
La paz de Dios debería actuar como árbitro "en" nuestros "corazones".
Si en alguna cosa tenemos duda, deberíamos preguntarnos: ¿Lleva a la paz?, ¿Tendré paz en mi corazón si actuó y lo hago?
Este versículo es de especial ayuda cuando buscamos conducción del Señor.
Si el Señor realmente quiere que emprendamos en determinado curso (rumbo) de acción, con toda certeza nos dará "paz" acerca de ello.
Si no se tiene esta paz, no se debería proseguir.
A la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo.
La intención de Dios es que nos congreguemos en la iglesia.
"Y sed agradecidos."
Pablo lo repite una y otra vez en los escritos.
Ha de haber una buena razón.
El Espíritu de Dios debe considerar muy importante el "espíritu de agradecimiento".
¡Y así lo creemos!
Es importante no solo para la vida espiritual de la persona sino también para su bienestar físico.
Los médicos han descubierto lo que las Escrituras han estado enseñando durante los años: que una actitud mental "alegre" y "agradecida" es beneficiosa para el cuerpo y que la ansiedad, la depresión y un espíritu quejumbroso son decididamente dañinos para la salud.
Generalmente pensamos en el agradecimiento como algo determinado por nuestras circunstancias inmediatas, pero Pablo muestra aquí que es una gracia a cultivar (cuido).
Somos responsables de ser "agradecidos".
De entre todas las personas del mundo, somos los que más razones tenemos para ser agradecidos.
El problema no reside en que haya carencia de razones, sino en nuestros egoístas corazones.
(Colosenses 4:2) Perseverad en la oración, velando en ella con acción (actitud, que hacer) de gracias.
Pablo nunca se cansa de exhortar al pueblo de Dios que sean diligentes en su vida de oración.
Cuando lleguemos al cielo será que no demos más tiempo a la oración, especialmente cuando nos demos cuenta hasta qué punto nuestras oraciones eran respondidas, porque aquí en la tierra se entiende muy poco, pero en el cielo todo lo veremos tan claro como es.
El mejor enfoque es seguir orando con fe sencilla, dejando a un lado las dudas intelectuales que surjan.
No solo debemos perseverar en la oración, sino que debemos también hacerlo "velando en ella".
Esto de inmediato nos recuerda la petición del Señor Jesús a los discípulos en el Huerto Getsemaní "velad y orad, que no entréis en tentación".
No fueron vigilantes y se durmieron profundamente.
Será lo que pasa muy común.
(Efesios 6:18) Oren en el Espíritu en todo momento y deja las quejas que tienes por todo tu ser.
Y debemos velar para que no seamos robados del tiempo para la oración.
Además, nuestras oraciones han de ser con acción de gracias. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Demos Gracias
1 Tesalonicenses 5:16-18
“Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
Dar gracias a Dios debería ser la emoción arraigada del cristianismo: en todo tiempo, en toda circunstancia y en todo, siempre que no lo usemos para excusar el pecado. Es deber perpetuo de los que han sido salvados por la gracia. Estos son los puntos para la semana.
- Hacerlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él, es la regla para juzgar nuestra conducta. El precioso secreto es aprender a hacerlo todo como para el Señor y para Su gloria.
- Cuando no sabes si algo es bueno o malo, pregúntate: ¿Puedo hacer esto en el nombre del Señor Jesús? ¿Será para Su gloria? ¿Querría estar haciéndolo cuando Él vuelva? La prueba vale para lo que hacemos y lo que hablamos.
- La paz de Dios debe actuar como árbitro en el corazón. Si el Señor quiere que emprendamos un rumbo, nos dará paz acerca de ello; si no se tiene esa paz, no se debería proseguir.
- Pablo repite «sed agradecidos» una y otra vez, y ha de haber una buena razón. Una actitud alegre y agradecida hace bien al alma y al cuerpo; la ansiedad y el espíritu quejumbroso son dañinos.
- El agradecimiento no depende de las circunstancias: es una gracia que se cultiva, y somos responsables de ella. Razones sobran; el problema reside en nuestros egoístas corazones.
- Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias. En Getsemaní los discípulos no velaron y se durmieron; hay que velar para que no nos roben el tiempo de la oración, y orar con gratitud.
Cada noche de esta semana, antes de dormir, dale gracias a Dios por tres cosas del día, sin añadir una sola queja.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Árbitro en el Corazón
1 Tesalonicenses 5:16-18
Para leer en voz alta con los niños
“Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: vive alegre, habla con Dios siempre y dale gracias por todo, porque eso es lo que Dios quiere. El estudio dice que la paz de Dios es como un árbitro dentro de tu corazón, que te avisa cuando algo no está bien.
- Dar gracias no es solo cuando te regalan algo. A Dios se le dan gracias en los días buenos y en los días difíciles, porque Él siempre está contigo.
- Si no sabes si algo es bueno o malo, pregúntate: ¿puedo hacer esto en el nombre de Jesús? ¿Querría estar haciéndolo cuando Él vuelva?
- Esa pregunta sirve para lo que haces y también para lo que dices. Las palabras feas tampoco se pueden decir en el nombre de Jesús.
- Cuando vas a hacer algo y el árbitro de tu corazón no te da paz, detente. Si no tienes paz, no sigas.
- Quejarse de todo le hace daño al corazón y hasta al cuerpo. Razones para dar gracias sobran; el problema es el egoísmo.
- Los discípulos se durmieron en el huerto cuando Jesús les pidió que oraran. Tú no dejes que nada te robe tu tiempo de hablar con Dios.
¿Por qué cosas le puedes dar gracias a Dios hoy?
Esta semana, antes de dormir, dale gracias por tres cosas del día.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
