Mega Zoé
Estudio #0735Iglesia en las casas

Cuando Está El Espíritu Su Fuego Arde en Ti

Cuando Está El Espíritu Su Fuego Arde en Ti llama a volver al Señor con arrepentimiento y huir de la tentación.

Nuevo Testamento1 Tesalonicenses5 min lectura

Cuando algo se apaga es porque se acabó el fuego, ya está muerto, no existe, dejó de ser. Muchas razones tienen algunos cristianos para apagar el fuego de Dios en sus vidas, dejan de creer, dejan de luchar. Como no creen, tampoco tienen fuerzas para luchar ni tienen deseos de superarse. Así que se mueven lentamente y así también, lentamente, les viene la caída. Luego, ellos en el pensamiento se hacen un mar de preguntas, de dudas, de culpas y todo esto lo sienten en el cuerpo sufriendo un alto, un paro en que las fuerzas se van. Ellos miden sus fuerzas y dicen: "¡De mí, que no se espere nada!" Así es que se le cierran las puertas al Espíritu de Dios. Se convierte entonces uno en un pesimista y por tal razón en un criticón de todo, de todo. La razón: es que se ha apagado en la vida de uno la llama del Espíritu. Cuidémonos de que el fuego del Santo Espíritu del Señor siempre esté ardiendo en nuestras vidas. (I Tesalonicenses 5:19, Levítico 6:13)

No dejemos apagar lo que ha estado ardiendo con fuego del cielo, siendo el Espíritu Santo un fuego santo que arde en nosotros de continuo. Se apaga al Espíritu con la indiferencia y las faltas de amor y de entrega a Dios; se apaga el fuego del Espíritu Santo que arde en la vida del creyente. Entendamos que donde está el Espíritu Él arde como un fuego con mucha intensidad bendiciéndonos con su poder y dirección. Mira lo que dice la Biblia en Mateo 3:11: "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego." Entonces, ¿Qué es lo que se apaga? El fuego del Espíritu, por tal razón si se apaga uno se siente como muerto. No hay fuerzas para nada, ni para la oración ni el ayuno, ni para la lectura de la Palabra, ni para el amor a Dios, ni al hermano, ni a la obra de Sus manos, porque la muerte espiritual no deja ningún movimiento en el cuerpo como para servir al Señor.

En Hechos 2:3 dice: "…y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos." Colocándose sobre ellos esas lenguas de fuego, posándose sobre sus vidas. Jesús llegó a esta tierra para el arrepentimiento y salvación de los hombres, seguido de esto vino el Espíritu Santo para darnos poder, para ¡fuego! ¿Cómo somos capaces de apagarlo? ¿Cómo dejamos de lado al que nos trajo el fuego? Si no hay fuego en una vida es porque ya no está Cristo como primero en su vida. Ya se ha ido el que murió por los grandes pecados, ya no hay fuerzas sino que lo que hay es un gran apagón del Espíritu. Pero, sucede tal como dice Hechos 7:51 "¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros." Muchos se enfrentan a Dios con oídos y corazón endurecidos. Porque no quieren escuchar y se resisten al consejo, a la palabra, al amor de Cristo. Esto es una resistencia abierta al Espíritu Santo. Así no se puede tener libertad sino una mente cautiva, el alma apresada y una vida apagada. Cuando está el Espíritu Él arde. Apagar el Espíritu significa ahogar su obra en la vida de uno, limitarlo y estorbarlo. Cuídate de no hacer esto amado hermano, cuídate de no hacer esto con todo el corazón.

El pecado apaga al Espíritu. La desunión con los hermanos lo apaga, si tienes división con alguien lo apagas. Las miradas frías, las palabras despreciativas, el silencio, la calculada indiferencia hacen mucho para apagarle. Dice en Efesios 4:30 "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención." Pablo les da este magnífico consejo a los hermanos de Éfeso. Nuestras conductas abusivas y altivas hacen mucho mal a los demás. Muchas veces tomamos nuestra conducta como algo liviano o natural cuando esto es de mucho peso, pues se les hace daño a los demás y a la iglesia del Señor. Esto entristece mucho al Espíritu pues Él trabaja con perfecto amor con cada uno de los hermanos.

El Espíritu Santo es la agencia que el Padre y Cristo emplean para la santificación del creyente. Así que necesitamos cuidar su presencia en nuestras vidas. Si lo ofendemos y lo apagamos perdemos mucho. Pues, estamos hablando de que el Espíritu santificador resulta directamente ofendido y contristado por el creyente que peca. El Espíritu Santo reside en el creyente como un obrero decorador que limpia, decora y embellece el espíritu del creyente. Todo pecado es una mancha corrompida que afea la obra del Espíritu. ¿Cómo no va a entristecerse al ver manchada, afeada, echada a perder la obra que viene llevando a cabo en nuestro interior? El es el sello que garantiza nuestra preservación hasta que Cristo regrese por nosotros y nuestra salvación esté completa.

El hecho de que pueda ser contristado muestra que el Espíritu Santo es una persona y no una mera influencia. También esto significa que Él nos ama, porque solo alguien que ama puede ser contristado. El ministerio favorito del Espíritu de Dios es glorificar a Cristo y cambiar al creyente a su semejanza. (2 Co. 3:18 "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor") Cuando un cristiano peca el Espíritu Santo tiene que pasar del ministerio de transformación y cambio a trabajar en otro ministerio que es el de restauración de esa vida caída. Le duele al Espíritu Santo ver interrumpido el progreso espiritual del creyente a causa del pecado. Si este proceso de restauración y trato no sucede en alguien que ha pecado fue porque el Espíritu se le fue y nunca más ha vuelto. Debe estar tan contristado que ya no quiere volver a esa vida, Él sabe donde no hay nada de arrepentimiento.

Cuidémonos y demos gracias a Dios por la obra del Espíritu en nuestras vidas, por su fuego, su guía y sus continuos cuidados. Amemos esta comunión y velemos para que Su fuego siempre arda en nuestras vidas y que nunca se apague por descuidos o pecados. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz