No podemos dejar de santificarnos. El santificarse es toda la vida; toda una carrera en el camino de nuestro Dios. No nos podemos detener. Por tal razón, es que muchos no llegan hasta el final de sus días en la pureza del Señor y aunque corrieron en la santificación, pensaron que habían llegado a la santificación y sus pasos del camino se fueron poniendo lentos y al final del camino vuelven atrás.
Santificaos = poner aparte, apartarlo para un fin.
(Hebreos 12:14) ¡Sin santidad nadie verá a Dios!
Porqué santificarnos: (1 Pedro 1:13-19) Dios es santo, la razón (1 Pedro 1:15) por la cual debemos ser santos. Nada inmundo se acerca a Él. En toda nuestra forma de vivir (1 Pedro 1:15). El carácter de Dios es santo y nada inmundo puede estar cerca de Él. Nosotros somos su pueblo no podemos vivir con el pecado porque Él es santo; (1 Pedro 1:17) Nuestras obras Dios las juzga. Debemos ser santos porque Dios juzgará todo pecado. (Apocalipsis 20:11-15); Para nuestras vidas (1 Corintios 3:12-15) hay un día cuando estaremos delante de Su presencia donde evaluará la "calidad" de nuestra vida piadosa y las "intenciones" por las cuales hicimos las cosas y algunos sufrirán vergüenza eterna en aquel día, aunque no se pierda la salvación: Porque (1 Pedro 1:19) Nuestra santificación vale la sangre de Cristo.
(Hebreos 10:26-27) Debemos ser santos porque nuestra propia santificación vale la sangre del Hijo de Dios. Cada vez que pecamos estamos menospreciando el sacrificio que nuestro Señor Jesucristo hizo en la cruz del Calvario, aquel acto "vicario" de supremo sacrificio que hizo para perdonar nuestros pecados, limpiarnos de nuestras maldades y darnos vida eterna sería pisoteado, más seguro es que va rumbo al juicio eterno.
(Hebreos 10:14) La santificación es tanto absoluta como progresiva: porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Absoluta en el sentido de que se trata de una obra hecha de una vez para siempre. El creyente es santo en función de su posición en Cristo ya que Él lo ha limpiado de todos sus pecados, "pero", ha sido llamado a "vivir en santidad" y perfeccionarse. A esto se le conoce como la santificación práctica progresiva. De esto, (Myer P.) nos dice: La santificación es tanto absoluta como progresiva. Absoluta en el sentido de que se trata de una obra hecha de una vez para siempre (Hebreos 10:14) y progresiva en el sentido de que el creyente debe seguir la santidad (Hechos 10:14) y perfeccionar su consagración limpiándose de toda inmundicia (2 Corintios 7:1). Ha de esperarse que nosotros los cristianos nos apartemos de toda inmundicia y vivamos piadosamente en este mundo, como verdaderos redimidos; "perfeccionando la santidad "en el temor de Dios".
(1 Juan 3:2) La santificación final o perfecta. Estamos en la tierra llamados a perfeccionar nuestra santidad, pero aún seguimos siendo seres imperfectos, pero un día Dios se glorificará en nuestro ser llevándonos a la santidad perfecta. Ya sea en el rapto o al momento de pasar a Su presencia al morir, la obra que Cristo inicio se perfeccionará llevándolo a la santificación perfecta: (1 Juan 3:2) "Amados ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste seremos semejantes a él, porque le veremos tal como Él es. (Lewis) explica como esta santificación perfecta se opera en nuestras vidas: Santificación definitiva es aquel aspecto relacionado con nuestra perfección final y la poseeremos en la gloria", por Su gracia y por Su poder transformador. Él nos habrá transformado de tal modo el espíritu, el alma y el cuerpo que seremos como Él es, seremos conformados a su imagen. Entonces nos hará entrar perfectos en la presencia de su gloria. Su esposa estará libre de toda mancha y arruga, por lo tanto, es propio que nos abstengamos de toda apariencia de mal.
(1 Corintios 15:51-53) De tal forma, que llegará el momento que nuestro cuerpo mortal se convertirá en un cuerpo completamente glorificado y entonces se dará la santificación perfecta. Mientras tanto, debemos esforzarnos por perfeccionar nuestra santidad delante de Dios hasta llegar al cielo, hasta que finalmente estemos delante de Su presencia: (Filipenses 3:20-21).
Medio perfeccionar la santidad:
Espíritu Santo (Hechos 1:8) Tienes tu vieja naturaleza.
Recibir poder, cuando el Espíritu llega sobre uno.
La Palabra de Dios:
(Salmos 119:9) ¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra.
(Juan 17:17) Santifícalos en Tu verdad; Tu palabra es verdad.
Leer todos los días te santifica en Su palabra, a la medida que la obedezcas. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Santificación Vale La Sangre Del Hijo De Dios
1 Tesalonicenses 4:7
“Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.”
Santificarse es ponerse aparte, apartarse para Dios, y es una carrera de toda la vida: no nos podemos detener. Muchos corrieron, pensaron que ya habían llegado, sus pasos se fueron poniendo lentos y al final volvieron atrás. Estos son los puntos para la semana.
- Sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14). Debemos ser santos porque Dios es santo y nada inmundo se acerca a Él; somos Su pueblo, y no podemos vivir con el pecado en toda nuestra forma de vivir.
- Dios juzga nuestras obras. Habrá un día en que, delante de Su presencia, evaluará la calidad de nuestra vida piadosa y las intenciones con que hicimos las cosas, y algunos sufrirán vergüenza aunque no se pierda la salvación.
- Nuestra santificación vale la sangre de Cristo. Cada vez que pecamos estamos menospreciando el sacrificio que el Señor hizo en la cruz del Calvario para perdonarnos, limpiarnos y darnos vida eterna (Hebreos 10:26-27).
- La santificación es absoluta: con una sola ofrenda Cristo hizo perfectos para siempre a los santificados, y el creyente es santo por su posición en Cristo. Pero también es progresiva: somos llamados a vivir en santidad y perfeccionarla.
- Hay que limpiarse de toda inmundicia y vivir piadosamente en este mundo como verdaderos redimidos, perfeccionando la santidad en el temor de Dios y absteniéndonos de toda apariencia de mal.
- Un día llegará la santificación perfecta: cuando Él se manifieste seremos semejantes a Él, y este cuerpo mortal será glorificado. Mientras tanto, hay que esforzarse por perfeccionar la santidad hasta estar delante de Su presencia.
- Los medios para perfeccionar la santidad son el Espíritu Santo, que da poder sobre la vieja naturaleza, y la Palabra: el joven limpia su camino guardándola. Leerla cada día te santifica a la medida que la obedezcas.
Lee la Palabra todos los días de esta semana y obedece en algo concreto lo que leas, pidiéndole al Espíritu Santo poder sobre la vieja naturaleza.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Corriendo Sin Detenerse
1 Tesalonicenses 4:7
Para leer en voz alta con los niños
“Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios no nos llamó a vivir sucios de pecado, sino a vivir apartados para Él. El estudio compara la santidad con una carrera larga: el que se detiene y se queda sentado en el camino, al final se devuelve.
- Ser santo quiere decir estar apartado para Dios, como un vaso especial que se guarda solamente para algo muy importante.
- Dios es santo, y nada sucio puede estar cerca de Él. Por eso, si queremos estar con Dios, tenemos que apartarnos del pecado todos los días.
- Jesús pagó con Su sangre en la cruz para limpiarte. Cuando pecamos a propósito, es como decir que ese regalo tan caro no vale nada.
- Dios ve todo lo que hacemos, y también por qué lo hacemos. Un día nos va a mostrar si lo hicimos con buen corazón o no, y a algunos les dará vergüenza.
- Nadie es perfecto todavía. Pero un día, cuando veamos a Jesús, seremos como Él. Mientras tanto, seguimos corriendo sin pararnos.
- Dios te da dos ayudas para la carrera: el Espíritu Santo, que te da fuerzas, y la Biblia. Leerla y obedecerla te va limpiando por dentro.
¿Qué cosa te hace querer pararte en la carrera con Dios?
Esta semana lee cada día un versículo de la Biblia con tu familia y hagan lo que dice.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
