El Señor afirmó en los cielos Su trono, y Su reino dominó sobre todo. Él tuvo un cuervo (1 Reyes 17:4) para Elías; beberás del arroyo; y "Yo he mandado a "los cuervos" que te den allí de comer; una calabaza para Jonás (Jonás 4:6). No hay ocasión, ni aún la hora de muerte; no hay lugar, ni el más terrible tormento; no hay criatura, ni el diablo, de lo que el Señor no nos pueda librar. Porque Él es Dios. Por tanto, en todo tiempo y en todo lugar y contra todas las criaturas, confiemos en Él para ser librados.
I. El cielo azul nos habla de la grandeza de Dios y de todo lo que ha hecho.
A. Aunque todos los predicadores de la tierra callaran y toda boca humana cesara de publicar la gloria de Dios.
1. Belleza manifiesta de Su santidad.
2. Es la manifestación pública de Su santidad.
3. (Levíticos 10:3) La gloria de Dios es la belleza manifiesta de Su santidad.
4. Dios dice que manifestará Su santidad a los que están cerca de Él y que ante todo el pueblo será glorificado.
5. 6. 7. La gloria de Dios es la belleza infinita y la grandeza de las múltiples perfecciones de Dios. Es ver Su carácter, Su valor y Sus atributos (cualidades). Esta sería otra forma de describirlo: la gloria de Dios es la belleza infinita y la grandeza de Sus múltiples perfecciones.
8. 9. (Salmos 19:1) Los cielos cuentan la gloria de Dios. El libro de la naturaleza tiene tres hojas: el cielo, la tierra y el mar, de los cuales el cielo es el primero y el más glorioso, y con su ayuda podemos ver las bellezas de las otras dos.
10. (Filipenses 3:20) Filipos era una colonia de Roma (Hechos 16:12) por tal razón, los filipenses eran ciudadanos de Roma y gozaban de su protección y privilegios.
11. 12. Eran también ciudadanos de su gobierno local. Frente a este trasfondo, el apóstol recuerda a los creyentes "que su ciudadanía está en los cielos."
13. No solo somos ciudadanos del cielo, ¡sino que también "del cielo" esperamos anhelantes al Salvador, al Señor Jesucristo!
14. 15. 16. 17. (Eclesiastés 3:1) Lo que está debajo del cielo tiene su hora. Debajo del cielo tiene su hora para ti. Todo tiene su tiempo debajo del cielo. Algunos de estos cambios se deben únicamente a la mano de Dios; otros dependen de la voluntad del hombre.
18. 19. En el cielo hay movimiento sin cambio, pero bajo el sol todo cambia. La vida del hombre sobre la tierra: Nacer y Morir, como ocurre en el mundo de la naturaleza: "sembrar y segar."
20. 21. 22. 23. (Jeremías 32:17) Tú hiciste el cielo y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido." Que para Él nada es imposible "Y no hay nada que sea demasiado difícil para Ti". Que es un Dios de justicia. Que es un Dios de dominio y mando universal.
24. 25. 26. 27. 28. 29. Es un Dios grande porque es poderoso. Su morada el cielo, pero rige: gobierna el universo entero, sin límites. (Mateo 22:2) El reino de los cielos. Asemejó "el reino de los cielos a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo." La invitación se hacía en dos etapas. Primero había una invitación por adelantado, comunicada de manera personal por unos siervos, los cuales se encontraron con un rotundo rechazo.
30. La segunda invitación les anunciaba que el banquete estaba ya preparado y fue tratado con menosprecio por algunos, demasiado ocupados con sus granjas y negocios y de manera violenta por otros, que, echando manos a los siervos, los maltrataron y los mataron.
31. 32. 33. (Salmo 73:25-26) ¡Ah! Señor Jesús: Tú eres el mejor de los amigos. Tú eres el objeto (materia) de mi amor; mi alma te busca; mi corazón te anhela. ¿Qué me "importa el mundo" con todos sus placeres y pompas, su poder y gloria, a menos que Tú estés en él?
34. ¿Qué me importa la comida más delicada, las bebidas más dulces y la compañía más alegre a menos que Tú estés presente y a menos que pueda mojar mi bocado en Tus heridas, endulzar mi bebida con Tu gracia y oír Tus palabras confortantes!
35. Ciertamente, Salvador mío, incluso si yo estuviera en el cielo y no te hallara allí, no me "parecería que fuera el cielo".
36. Por tanto, Señor Jesús, cuando, con lágrimas, "suspiros y anhelos de mi corazón" y "esperanza paciente", te busco, no te escondas de mí", "sino permíteme que te halle; porque, "¡Señor! ¿a quién tengo en el cielo" sino a Ti?; y no hay sin Ti ningún bien en la tierra para mí.
37. Mi carne y mi corazón desfallecen, pero Dios es la fuerza de mi corazón y mi porción para siempre. C.S.
38. 39. 40. 41. 42. 43. 44. Pues amo al cielo porque allí mora mi Amado. (Salmo 123:1) Levanto mis ojos hacia Ti. Es el testimonio de un corazón creyente, humilde. La infidelidad nunca llevará a un hombre por encima de la tierra. El orgullo tampoco puede hacer subir a un hombre más arriba de la tierra. Es el testimonio de un corazón obediente. Un hombre que levanta sus ojos a Dios, reconoce esto: Señor, "yo soy Tu siervo."
45. Es el testimonio (declaración) de un corazón agradecido; reconocer que toda buena dádiva, (regalo) todo don perfecto, procede de la mano de Dios.
46. 47. Es el testimonio de un corazón celestial. Es el testimonio de un corazón devoto (fervoroso, piadoso); "no hay parte del cuerpo", aparte de la lengua, que sea mayor que el ojo, como "agente" (se confía para actuar y tomar decisiones) de la oración."
48. 49. Es el testimonio de un corazón celestial. ¿Qué tú? El que levanta sus ojos al cielo reconoce que está cansado de la tierra; "su corazón no está aquí", su esperanza y su deseo están arriba, porque pertenecen al cielo. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Cielo
Salmos 103:19
“Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.”
Jehová estableció en los cielos Su trono, y Su reino domina sobre todos: no hay hora, ni lugar, ni criatura de la que el Señor no nos pueda librar. El cielo nos habla de Su grandeza, allí está nuestra ciudadanía, y es cielo porque allí está nuestro Amado. Estos son los puntos para la semana.
- Dios tuvo cuervos para alimentar a Elías y una calabacera para Jonás. No hay ocasión, ni la hora de la muerte, ni tormento, ni criatura, ni el diablo, de lo que no nos pueda librar; confiemos en Él.
- Aunque callaran todos los predicadores, el cielo cuenta la gloria de Dios, que es la belleza manifiesta de Su santidad. De las tres hojas de la naturaleza —cielo, tierra y mar—, el cielo es la más gloriosa.
- Como los filipenses eran ciudadanos de Roma, los creyentes somos ciudadanos de los cielos, y desde allí esperamos anhelantes al Salvador, al Señor Jesucristo.
- Debajo del cielo todo tiene su hora y todo cambia: nacer y morir, sembrar y segar. Pero Dios hizo el cielo y la tierra con Su gran poder, y no hay nada demasiado difícil para Él.
- El reino de los cielos es como un banquete de bodas: muchos rechazaron la invitación, unos por estar ocupados en sus granjas y negocios, y otros maltratando y matando a los siervos que los invitaban.
- ¿Qué me importa el mundo si Cristo no está en él? Aun el cielo no sería cielo sin Él. Amamos el cielo porque allí mora nuestro Amado, y Dios es nuestra porción para siempre.
- Levantar los ojos al cielo es el testimonio de un corazón humilde, obediente, agradecido y celestial. La infidelidad y el orgullo nunca levantan a un hombre por encima de la tierra.
Cada mañana de esta semana, antes de empezar el día, levanta tus ojos al cielo y dile al Señor: «Yo soy tu siervo».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Trono sobre las Nubes
Salmos 103:19
Para leer en voz alta con los niños
“Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios tiene Su trono en el cielo y manda sobre todo y sobre todos. Cuando mires el cielo azul, piensa que allá arriba está el trono del Rey que cuidó a Elías mandándole cuervos con comida.
- Dios mandó cuervos a llevarle comida a Elías, y le dio sombra a Jonás con una planta. No hay lugar ni peligro del que Dios no te pueda librar.
- El cielo azul, las estrellas y las nubes cuentan lo grande que es Dios. Aunque nadie en la tierra hablara de Él, el cielo seguiría contando Su gloria.
- Si crees en Jesús, eres ciudadano del cielo: tu verdadera casa está allá arriba. Y desde el cielo va a volver Jesús a buscarnos.
- Aquí en la tierra todo cambia: los días, los años y las personas. Pero Dios hizo el cielo y la tierra, y para Él no hay nada demasiado difícil.
- Jesús contó de un rey que invitó a muchos a una fiesta de bodas, y muchos dijeron que no porque estaban muy ocupados. Dios te invita a ti: no le digas que no.
- Lo más lindo del cielo no son las calles ni las casas: es que allí está Jesús. Sin Jesús, el cielo no sería cielo.
¿Qué te gustaría decirle a Jesús cuando lo veas en el cielo?
Esta semana, sal un ratito afuera cada día, mira el cielo y dale gracias a Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
