Es necesario entender este Salmos, para sacar de nuestras vidas los grandes lagos del mal escondidos que nos ahogan la pureza y la vida santa en Dios. Nos tenemos que aborrecer, rechazar lo que no ha dejado que Cristo esté en nuestras vidas. Entonces pensamos que nosotros estamos en Él, con tanto que deberíamos aborrecer de nosotros mismos. No te des a ti mismo con tanta alegría, aceptación y grandes aplausos. Mírate y examínate en la purificación de Dios, por la sangre del Cordero.
Salva, Oh Jehová.
El Salmista ve el peligro extremo de su posición.
Para un hombre es mejor estar "entre leones que entre mentirosos", "siente su propia incapacidad" para tratar con estos hijos de Belial, porque el que los toque debe estar rodeado de hierro".
Por tanto, se vuelve a su "Ayudador" del todo suficiente: el Señor.
Su ayuda nunca es negada a Sus siervos y Su ayuda "es bastante para todas las necesidades".
Ya era hora de pedir al cielo cuando Saúl había dicho: "Id, matadme los sacerdotes de Jehová" (que se supone es la ocasión en que fue escrito este Salmos), y por ello "cometió el pecado contra el Espíritu Santo", en opinión de algunos solemnes teólogos.
Porque se acabaron los piadosos (compasivos).
La muerte, la partida o la declinación de los hombres piadosos debería ser un trompetazo "que llame a más oración".
"Porque han desaparecido los leales entre los hijos de los hombres."
Cuando se ve la piedad (tierna devoción a las cosas santas), inevitablemente (no se puede evitar) le sigue la lealtad; "sin el temor de Dios" los hombres no aman la verdad.
David, en medio del desorden general, no armó complots (confabulación entre dos o más personas contra otra u otros) y rebelión, sino que presentó peticiones solemnes (majestuosa); ni se juntó con la multitud para obrar mal, "sino que echó mano de las armas de la oración" para resistir los ataques de ellos contra la virtud (una disposición permanente que inclina de un modo fuerte y firme, a una potencia para actuar conforme a la recta "razón" (pensar, llegar a la conclusión, juicios, razonamientos).
(Salmos 12:2) Habla mentira cada uno con su prójimo.
Los cumplimientos y halagos son odiosos para las personas sinceras; éstas saben que "si los aceptan deben devolverlos", y desprecian una y otra cosa; seamos sinceros y no serán engañados a quien le prestas los oídos.
Hablan con labios lisonjeros (halagador) y con doblez (falsedad, fingimiento, disimulo, hipocresía) de corazón.
El que hincha el corazón de otro no tiene "nada más que viento" en el propio. (Cuidado con el viento del corazón que habla lo que hay en uno) C.H.S.
No hay una cosa más apropiada para hacer una capa de ella que la religión", no hay nada más de moda, nada tan provechoso; es una libra (desfilan disfrazados de modo uniforme) con la cual el prudente (precavido = precaver los riesgos) puede servir a dos señores, "a Dios y al mundo y ganar en el servicio de ambos.
"Yo sirvo a los dos y con ello a mí mismo", prevaricando (faltar a sus deberes, actuando injustamente a sabiendas, para favorecer a alguien o a sí mismo) a los dos.
Pensamiento del hombre malo: Ante el hombre, no hay nadie que sirva a Dios con una devoción más severa; por lo cual, entre los mejores de los hombres, busco y alcanzo mis objetivos (metas o fin-acciones), "y me sirvo a mí mismo".
En privado sirvo al mundo: no con una devoción tan estricta, pero con más deleite; cuando cumplo los deseos de su siervo, procuro "mis propios objetivos" y "me sirvo a mí mismo".
La casa de oración, ¿Quién la frecuenta, más que yo?
En todos los deberes cristianos, ¿quién se halla más cerca de Cristo que yo?
Ayuno con los que ayunan y como con los que comen.
Hago luto con los que lo observan.
No hay mano más abierta a la causa que la mía y en sus familias, no hay nadie que ore más tiempo y más alto.
Así, cuando la opinión de una vida santa "ha proclamado la bondad de mi conciencia, "mi tienda es frecuentada por los de mi congregación", mi mercancía tiene buen precio, "mis palabras merecen crédito", "mis acciones no carecen de alabanza". (mediocre creyente).
Soy avaro, pero se interpreta que soy providente; (que cuida, vela) soy ruin y mezquino, esto es templado (comedido, moderado); si melancólico, se me interpreta como piadoso (compasivo); si amo al jolgorio se dice que es gozo espiritual; si soy rico, son las bendiciones; si soy pobre, se supone que es el fruto de una conciencia estricta en los tratos; si se habla bien de mí, me lo merezco por mi santa conducta; si mal, es malicia de envidiosos.
Así que navego con todos los vientos y consigo mis fines en todas condiciones.
"Esta capa" en verano me mantiene fresco, caliente en invierno y esconde el costal de todos mis secretos deseos carnales.
Bajo esta capa ando en público en medio del aplauso frecuente, y "privado peco sin temor a ofensa"; actuó astutamente sin que se me descubra.
Busco cielo y tierra para hacer un prosélito (seguidor fiel, discípulo, incondicional); y una vez lo hago, él me hace a mí (uno igual que tú).
Si soy pobre hago ver abundancia, para salvaguardar (defender, salvar) mi crédito; si soy rico, lo disimulo y presento pobreza para que no me echen cargas.
Las opiniones más cismáticas (que se aparta de la autoridad religiosa, discordia siembra) son las que hallo más provechosas pues de ellas aprendo a divulgar y "mantener nuevas doctrinas; ellas me sostienen con la cena tres días a la semana".
Hago uso de alguna mentira a veces, como una nueva estratagema (maña, artimaña, astucia, fingimiento, engaño) para defender el evangelio; y execro (condenar, maldecir) la opresión con los juicios de Dios ejecutado sobre los malos.
La caridad la tengo por un deber extraordinario; por tanto, no la ejecuto de ordinario (usual, habitual).
Lo que repruebo (no aprobar, dar por malo) de cara al público, para mi propio provecho, lo hago secretamente en casa, para mi propio placer.
Pero, alto, ¡veo un escrito en mi corazón que hace desfallecer mi alma! Las palabras de este son; ¡Ay de vosotros, hipócritas!" (Mateo 23:13) Francis Quarles en Soliloquio del hipócrita. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Trompetazo Que Llama A Más Oración
Salmos 12:1-2
“Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.”
Cuando se acaban los piadosos y desaparecen los fieles, David no armó complots ni se juntó con la multitud para obrar mal: echó mano de las armas de la oración. La partida o la declinación de los hombres piadosos debe ser un trompetazo que llame a más oración y a examinarnos a nosotros mismos. Estos son los puntos para la semana.
- Hay que sacar de nuestras vidas los lagos de mal escondidos que ahogan la pureza. No te des a ti mismo tanto aplauso: mírate y examínate en la purificación de Dios, por la sangre del Cordero.
- Salva, oh Jehová: el salmista ve el peligro extremo y siente su incapacidad, porque es mejor estar entre leones que entre mentirosos. Se vuelve al Ayudador suficiente, que nunca niega su ayuda a sus siervos.
- Donde hay piedad le sigue la lealtad; sin el temor de Dios los hombres no aman la verdad. Por eso, cuando desaparecen los piadosos, desaparecen también los fieles.
- Habla mentira cada uno con su prójimo, con labios lisonjeros y doblez de corazón. El que hincha el corazón de otro no tiene más que viento en el propio.
- La religión es la capa más cómoda para servir a dos señores. El hipócrita frecuenta la casa de oración y ora más alto que todos, pero en privado sirve al mundo y se sirve a sí mismo.
- Bajo esa capa todo se le interpreta a favor: su avaricia pasa por providencia, su mezquindad por templanza, su riqueza por bendición. Lo que reprueba en público lo hace en secreto, para su propio placer.
- Pero hay un escrito en el corazón que hace desfallecer el alma: «¡Ay de vosotros, hipócritas!». La capa engaña a los hombres, pero no detiene esa sentencia.
Examínate esta semana delante de Dios: busca una cosa que haces en privado y que reprobarías en público, y déjala.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Capa del Hipócrita
Salmos 12:1-2
Para leer en voz alta con los niños
“Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le pidió ayuda a Dios porque ya casi no quedaba gente fiel, y muchos decían mentiras y hablaban bonito sin sentirlo. El estudio cuenta de un hombre que usaba la religión como una capa para esconder lo que hacía a escondidas.
- Cuando David vio que los buenos se acababan, no se unió a los que hacían lo malo ni armó peleas. Se puso a orar. La oración era su arma.
- Algunas personas dicen cosas bonitas que no sienten, solo para conseguir algo. Eso se llama lisonja, y la Biblia dice que es hablar con un corazón doble.
- El hombre de la capa iba a la iglesia, oraba en voz alta y parecía muy bueno. Pero en su casa hacía, a escondidas, lo mismo que criticaba delante de todos.
- La capa lo tapaba delante de la gente, pero no delante de Dios. Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, hipócritas!». Dios ve lo que haces cuando nadie te ve.
- Sé la misma persona en la iglesia, en la escuela y en tu cuarto. No necesitas capa si lo que haces a escondidas también es bueno.
¿Hay algo que haces cuando nadie te ve y que no harías delante de tu familia?
Esta semana, pídele a Dios ayuda para dejarlo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
