Mega Zoé
Estudio #1508Iglesia en las casas

¿Quién de Vosotros Oirá lo Porvenir?

Atender la palabra de dios y servir con humildad sostienen el llamado central de este estudio.

Antiguo TestamentoIsaíasDomingo, 1 de junio de 20259 min lectura

Un día vamos a dejar esta tierra, y el asunto es qué tan útiles fuimos mientras estuvimos en ella. No hay nada mejor en la vida que ser esa persona en su tiempo; y uno sabe que está en su tiempo según habla y según escucha. El profeta hace una pregunta que nos alcanza a todos: ¿quién tiene el oído para escuchar lo que viene? Porque hay que estar capacitados para oír. Si todo el mundo dice "no me hables de eso, que me pone mal", ¿cómo vamos a ser útiles en ese porvenir? Oír lo porvenir es conocer los tiempos, entrar en los cambios y prepararse para lo que está detrás de la puerta, tanto en lo cotidiano como en lo que Dios tiene para nuestra vida.

I. ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir? (Isaías 42:23).

A. Hay que estar capacitados para oír lo que viene.

1. ¿Quién tiene el oído para entender y conocer los tiempos? Porque el que se trauma con todo y dice "yo no quiero problemas, yo no me quiero meter en situaciones" nunca oirá el porvenir.

2. De la casa al trabajo, del trabajo a la iglesia, al colmado, a la televisión y a la risa: no es esa la vida que debemos caminar. Hay que poner los pies en la tierra.

3. Conviene saber cómo está la tierra, no para presumir con otros, sino para ser activos en el amor, en la pasión, en el orar y en estar conscientes de lo que hay que luchar.

4. No estamos hablando de presidentes ni de gobernantes. Entre medio de estas personas está el destino, está lo porvenir; porque los tiempos no los lleva nadie: los tiempos los lleva Dios.

5. Lo que estamos viviendo lo llevó Dios, y lo que vamos a vivir el año que viene lo lleva Dios. El asunto es si nos convertimos en hombres y mujeres que conocemos lo que está detrás de la puerta.

B. Lo porvenir está también en lo cotidiano.

1. El matrimonio está pendiente de lo que está en el vientre: "¿a quién se parecerá?". Está esperando el porvenir; y según se acerca, aquello que estaba por venir llegó y se plasmó.

2. Si eres una persona observadora, lograrás ver cuánto ha estado cambiando el mundo. Todos los métodos son modernos; todo se ha ido modernizando, y eso hay que aprender a socializarlo para nuestra existencia.

3. Cuán activos vivimos pendientes de los cambios, ¿y para qué? Para entrar en los cambios. No podemos vivir como hace veinte años, ni diez, ni cinco años atrás; y no ha sido para mal, ha sido para bien del ser humano.

4. Los tiempos van en serie: una cosa lleva a otra, y uno tiene que ir acomodándose. Si sigues a lo antiguo, dejarás de hacer lo que antes hacías, no porque no puedas, sino porque no te preparaste.

5. Supera los miedos. Si piensas "a mí no me hace falta", acuérdate de que a la descendencia que tienes al lado le va a hacer falta, y el día que hables con un adolescente no le vas a entender aunque te hable en español.

II. ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? (Isaías 42:24).

A. La mayoría están sordos a la voz de Dios.

1. No quisieron andar en sus caminos ni oyeron su ley; por tanto Él los golpea, para ver si hay alguien entre ellos que dé oído a esto.

2. Cuando un método, una manera o una forma no resulta, se prueba otra. ¿Cuántas cosas has hecho obstinándote siempre en lo mismo, no te ha resultado, y no le das paso a otra?

3. Es como estar encajado con los pies: te vas a mover y no puedes. Has dejado de escuchar lo porvenir, lo que viene para tu vida.

4. Si estás solo, tú te resuelves; pero si entiendes todo lo que está en tu ambiente, tienes que conocer tu porvenir y el porvenir de los que están a tu lado, porque somos necesarios el uno para el otro.

5. Esa es la calamidad que el pecado desencadena; es lo que provoca a Dios a que se enoje contra un pueblo, y de ese modo se enciende una guerra que lo incendia todo.

B. Si no se escucha la voz de Dios, esperemos que nos pruebe con dura disciplina.

1. Si con su pueblo de la ley Dios se molesta y castiga, ¿qué quedaría para nosotros, los de la gracia, teniéndolo todo? Ellos tienen que cumplir una difícil ley; nosotros no, porque el Espíritu Santo nos pone un freno.

2. ¿Y cuál es la dura disciplina? Que se nos va todo buen corazón, se nos va el buen pensamiento y se nos va el impulso de la voluntad.

3. Cuando Dios pone el querer como el hacer, es un impulso y tiene que ser en el momento. "Ay, yo creo que esto no"; pasa una semana, pasan dos, y a la tercera se te olvida.

4. Por tal razón no oirás el porvenir, estarás sordo para escuchar la voz de Dios, y estarás en lentitud y en fracaso.

5. No se trata de la salvación, que es de gratis: se trata de lo útiles que debemos ser en la tierra. La tierra no se compone del ocio, ni de un poquito de dormir y otro poquito de dormitar, ni de queja, excusas y justificaciones.

6. Dios no le habla al universo desde el cielo: Dios busca hombres y mujeres dispuestos a lo porvenir. Si Dios sabe que en la tierra hay una necesidad, Dios necesita a alguien que la supla.

III. Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis (Deuteronomio 4:1).

A. Diligente atención a la Palabra de Dios.

1. Es hacerle ver al pueblo que se mantenga estrechamente unido a Dios y dedicado a su servicio, firmemente decidido a no abandonarle por ningún otro dios.

2. Y es fácil hacerse uno mismo un dios: hablas, dices y haces con tu vida lo que quieres, y así quedas desarmado. "Lo que la pastora dijo, pues no me va"; ya eres absoluto, te hablas como dios.

3. El problema es que la palabra, cuando es congregacional, es para todos.

4. Es menester poner oído atento y fijar la atención, para recordar bien los estatutos, decretos, normas y reglas de Dios y ponerlos por obra fielmente en toda la vida.

5. Esas normas son para el único momento en que tienes comunión con Dios; porque después estás en lo ordinario, en lo que dijo aquel, en el periódico, en la situación y en el problema, y eso afana.

6. Si tienes esa comunión, serás un hombre o una mujer que oirá el porvenir y va a sentir: "espérate, esto no, yo no voy a hacer eso". Eso es que Dios pone el querer como el hacer de su santa voluntad.

B. Cuidado con la impiedad (Job 34:10).

1. Varones de inteligencia, oídme: lejos esté de Dios la impiedad y del Omnipotente la iniquidad.

2. Cuando ves algo que te estremece, que te da malestar y te repugna, ¿qué te está haciendo ver Dios? Que eso es una impiedad.

3. Dios quiere que la conozcamos porque Él la detesta y aborrece al hombre y a la mujer que viven en ella. ¿Y qué les viene? El castigo, el día malo, el juicio, la vergüenza y la desesperación.

4. El Dios justo nunca perjudica ni hace daño a ninguna de sus criaturas: su conducta es siempre recta. La nuestra no lo es; la de Él sí.

5. Por ello Dios no hace injusticia ni pervierte el derecho: no manipula ni distorsiona, pues la impiedad y la iniquidad no son compatibles con su naturaleza.

IV. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados... mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz (Isaías 51:1-2).

A. Volver la vista a la cantera de donde fuimos arrancados.

1. El pueblo de Dios sigue la justicia y busca a Jehová: no está bajo maldición, ni bajo quebranto, ni bajo muerte.

2. Los que desconfían, que recuerden cómo Abraham y Sara, solos y sin hijos, fueron bendecidos. ¿Por qué fue bendecido aquel matrimonio? Porque le creyeron a Dios; y Dios les dio un hijo.

3. Abraham entendió que si Dios lo iba a hacer una multitud, solo con su esposa no iba a llegar a nada. ¿Qué tuvieron que hacer? Moverse.

4. Esa confianza, esa forma de ver lo que viene, tiene que agitarse y producir fe; y la fe es la certeza de lo que no se ve. Todo eso que le creemos a Dios es lo que nos hace percibir lo que está por llegar.

5. Cuán dura era la roca de la que fueron cortados. Considerarlo debe llevarnos a pensamientos humildes acerca de nosotros mismos y elevados acerca de la gracia divina; y ahí es donde debemos colocarnos.

6. ¿Por qué lo que Dios tiene para uno no lo recibimos y no lo multiplicamos? Deberíamos estar en conocimiento y en bienestar hasta allá, y estamos aquí, en el lamento, porque no conocemos el porvenir.

B. No es vuestra la guerra (2 Crónicas 20).

1. Lo tuyo es saber y entender cuál es tu porvenir: qué es lo que Dios tiene para tu vida.

2. ¿En qué has perdido el tiempo, que vienes a la iglesia y puedes oír un poquito del mensaje, y lo otro no lo puedes oír porque no lo puedes aceptar? Así nunca vas a preparar tu porvenir.

3. Lo triste es que no levantamos nuestro porvenir, y tampoco levantamos el porvenir de los nuestros. Si al día de hoy no te has atrevido a levantarte, levántate.

4. Si conoces el porvenir que Dios tiene para ti, no vas a dejar que el enemigo te lo robe y te lo quite. Toda guerra es de Dios; pero Dios tiene que saber si tú estás guerreando y estás dispuesto.

5. El que escucha el porvenir se alista, se para firme, sabe para dónde va y sabe lo que tiene que guerrear. El que dice "no sé qué hacer" ya se hizo a sí mismo una persona inútil.

C. Lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre (Marcos 7:14-15).

1. El Señor hizo el revolucionario pronunciamiento de que no es lo que entra en la boca lo que contamina, sino lo que sale del hombre.

2. En un momento de despiste, en un momento de furia o en un placer de la carne, es cuando grita lo que hay dentro de uno; y alguien lo verá, y será nuestra pronta vergüenza.

3. Hay que despertar. Cuando podemos tener las manos llenas de milagros y de todo el bien de Dios, en la cobardía y en la ausencia de buscarlo no vemos el porvenir.

4. Tal vez tienes planes, pero te aseguro que los tienes todos para tu carne; y tu carne será la que traerá la vergüenza y el dolor. Dejemos la pereza y empecemos a oír su voz. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz