Es de cada cual buscar y perfeccionarse. Nadie está capacitado para entrar y restaurar la vida de nadie. Cuantas limitaciones son las
nuestras para hacer la obra en los demás. Al pasar los años, el tiempo, los días, éstos van acondicionando las vidas, asfixiando lo que de
Dios hay. Así se pierde la sensibilidad. Se deja de creer, disminuye la fe y el amor por la obra de Dios. Mucho cuidado! Los temores son
algo que nos pueden zarandear, pero si somos personas que oramos y leemos la Biblia, entonces no nos apegamos a aquello que nos
produce temor. El mundo va arropando lentamente nuestro corazón, nos apegamos y éste nos arropa excesivamente con lo que está a
nuestro alrededor. Muchas cosas nos pueden ocupar más tiempo de lo que debemos damos a Dios. Ya sea un problema, algo de nuestro
presente, algo de lo que vivimos a diario. Al pasar los días tenemos que tener cuidado porque las cosas nos arropan y no podemos hacer.
Debemos ser determinados, pero lo que hacemos es que comenzamos a menguar en nuestra vida con Dios. A nosotros se nos ha dado
un reino y tenemos que ver que no podemos menguar sino crecer y fortalecemos más. Para los discípulos todo lo que era un éxito se hizo
nada. Estaban caminando con Jesús, vieron su poder manifiesto y de momento se hacía nada. Jesús les reprende por su incredulidad y
dureza de corazón. De momento el Dios que caminaba con ellos murió. Eso no era razón para ellos dejar de creer de inmediato y
entonces, cuánto nosotros tenemos que tener cuidado para no ser arropados por este mundo! Los discípulos habían visto a Jesús, pero
nosotros creemos por fe. Jesús les dejo ver quién era y en medio del pánico le reprochó su incredulidad (Versículo 11) Los discípulos no
le creyeron. Cuando María vino a ellos entonces Jesús les reprendió. Dejaron la sensibilidad. Tengamos cuidado porque lo que está a
nuestro alrededor nos viene a quitar nuestra sensibilidad. ¡Cuánto debemos batallar para no perder la sensibilidad! Porque se deja de
creer, comenzamos con nuestra astucia natural y se endurece el corazón. Cuando se va perdiendo la sensibilidad se busca mejor un
consejo y hacemos un espectáculo en vez de ir a Dios. Cuando estemos en grandes luchas y veamos que la vida de Cristo se nos está
asfixiando corramos a las Escrituras porque ellas tienen la verdad. El que deja de creer necesita una reprensión, porque lo que dice la
Palabra se cumple.
Mientras más buscamos de Jesús en la Palabra y en la oración no nos vamos a sentir tibios. ¿Por qué le damos tanto lugar a la tentación
en vez de leer la Palabra? El mundo nos va asfixiando, por eso viene la reprensión, porque dejamos de creer, perdemos sensibilidad y
comenzamos a tener ambiciones espirituales que son puro espectáculo. Una Iglesia se levanta poco a poco. Mientras los discípulos
estaban en tan grande tragedia Dios lo que quería era que se consagraran, que llevaran el evangelio por todo el mundo y que se cuidaran
de la vanidad de esta tierra. Nunca creamos que hemos hecho un esfuerzo excesivo por Cristo. Nunca seremos buenos discípulos cuando
creamos que nos hemos esforzado excesivamente por el Señor.
A veces cuando nos enfermamos perdemos nuestra sensibilidad. Es necesario saber que Jesús está y que somos prontos a correr donde
esta nuestro amado, el que dio su vida por nosotros. Nosotros no caminamos detrás de ministerios porque lo que va a suceder, lo que va a
pasar llega. Cuando los nuestros necesitan liberación, ¿cuánta es nuestra sensibilidad, nuestra búsqueda? No caminemos detrás de los
milagros porque éstos van a suceder de acuerdo a la necesidad. Donde nos metamos hay necesidades y quién las suple si no somos
nosotros? Somos capaces de orar o dejamos de creer y de tener sensibilidad. Si tenemos un corazón lleno de sensibilidad para con Dios
nosotros haremos para libertar y orar por los enfermos. A veces se nos olvida que hay grandes manifestaciones que Dios quiere hacer en
el nombre del Señor Jesús y el Espíritu Santo el que hace la obra. Por eso tenemos que tener comunión con El para que El haga.
Entendamos que donde quiera que nos movemos tiene que suceder algo y que hay cosas que se tienen que hacer y hacerlas nosotros.
Hechos 28:3-9 Pablo fue mordido por una víbora y no pensó que eran los juicios de Dios, sino que aquella mordida le ayudó a predicar
el evangelio. Porque los que allí estaban abrieron su corazón. El mundo está asfixiando a las Iglesias. Pablo no tenia nada del mundo,
nada lo habla asfixiado. Nosotros estamos en este mundo para satisfacer la necesidad que hay en el sitio donde estemos. Hay un Dios que
nos llamó para que en su nombre echáramos fuera demonios, habláramos nuevas lenguas, etc. pero tenemos que llenarnos de
sensibilidad, amar para que las personas queden libertados, sanos. Porque amamos es que estamos dispuestos a morir, a ser sensibles para
que sucedan milagros. No miremos este evangelio para vanidad propia. Este evangelio no es para éxito personal, sino para creer en Dios,
santificarse y no vivir para este mundo, pero para eso hay que ser capaz de morir por esto. Lo que le gusta a las personas es lo que se
presenta grande. Tenemos que hacer lo que Dios quiere porque así le damos honor a nuestro Señor Jesús.
Hechos 16:6 Algo que debemos saber es que somos útiles en el momento indicado. Se necesitan hombres y mujeres sensibles que
lleven el beneficio de la cruz y en esta cruz, pero nosotros tenemos que estar preparados creyendo que El quiere hacer a través de
nosotros siendo discípulos consagrados y no considerando ningún sacrificio excesivo que hayamos hecho por El. Estamos en el tiempo
nuestro y tenemos que amar nuestro tiempo, estar dispuestos a hacer y de la única forma que lo podemos hacer es amando. Quien nos
ayuda es el Señor así que no podemos quedar mal. No hay otro que nos pueda ayudar sino el Señor. Jesús nunca dejará de ayudarnos. Por
eso nos tenemos que cuidarnos porque el mundo quiere arropamos y dictamos lo que tenemos que hacer. Para que Jesús nos ayude
tenemos que ser de El. Su amor lo pone en nuestro corazón.
Lucas 24:52 Los discípulos adoraron a Jesús y se fueron con gran gozo a donde tenían que irse. Ellos aprendieron que los que han sido
llamados el mundo no los puede acondicionar sino que deben amar al que los llamó. Si El nos llamó aprendamos a adorarlo y no vivamos
acondicionados por este mundo con quejas y lamentos. En los discípulos habla pasión por el que los llamó. Cuando nos sea necesario ser
divididos y tener que salir se hará manifiesto que es necesario que el enfermo quede sano, que el endemoniado sea libertado y se cumpla
lo mismo que en Pablo. No pensemos que grande es nuestro problema, adorémosle, amémosle y El será quien nos ayudará siempre.
Amen.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
