Mega Zoé
Estudio #1523Iglesia en las casas

Haz las Obras que Te Toca Hacer

Servir fielmente al señor aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Nuevo TestamentoMateoDomingo, 27 de julio de 20259 min lectura

Nosotros no podemos vivir tirados hacia atrás, pasando el día atribulados, bajo circunstancias, bajo la edad, bajo lo que puedo y lo que no puedo. Hoy es más fácil ponerse las manos en los ojos y no ver a nadie: existo yo, y nadie más. Pero el Señor recuerda a los suyos la gloria que sigue al padecimiento, y dice que vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles y pagará a cada uno conforme a sus obras. Las obras no salvan; la salvación es por la sangre de Cristo, que nos ha redimido. Las obras son lo que brota de lo que hay en nuestro ser: eso es lo que grita.

I. El Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras (Mateo 16:27).

A. Las obras no son la salvación.

1. Si tú te puedes salvar con obras, ni me avises cuando llegues al infierno; y no me lo vas a poder avisar, porque de ahí nadie puede enviar mensajes.

2. Las obras son lo que brota de lo que hay en nuestro ser. La salvación es por medio de la sangre de Cristo, el cual nos ha redimido.

3. ¿Y cómo descubres las obras? Cuando se te paran al frente. Pero uno no va creciendo en el deseo de amar y de servir, y de que si a alguien se le cae algo delante de ti, te inclinas y lo recoges.

4. Hoy todo el mundo tiene derecho a pensar lo que quiera; el detalle no es ese derecho, sino cuando de ahí parte el juzgar, el hablar, el comentar y el hacernos maestros sin haber aprendido lo que es el amor.

5. Cuando uno se convierte no es meramente alguien común. No hay personas más sabias que las que tienen el Espíritu Santo: saben percibir, saben qué hablar y recogen la atmósfera de lo que se vive.

B. La única manera de vivir con éxito es proyectarse.

1. ¿Qué es ser una persona espiritual? No te da ira, no te da coraje; no es que algo no te azote, es que sabes bregarlo. No vives bajo ira, contienda, maldad ni odio.

2. Espérate: yo me convertí, yo estoy limpia con la sangre de Cristo. Cuando canto los coros lloro; cuando escucho la palabra me redarguye. Pues yo soy hija, y me proyecto como hija de Dios.

3. Esta tierra tiene mucho para ofrecerte, pero todo lo que te ofrece te va a demandar un noventa y nueve por ciento de pago a lo carnal. Entonces no creces espiritual.

4. Y si no creces espiritual, no conoces el cielo; si no conoces el cielo, no conoces a Jesús; y si no conoces a Jesús, no sientes.

5. Tú no puedes llevar veinticinco o treinta años en la iglesia y no sentir nada, y no apasionarte por nada de Dios. Es fácil la carne para destrozarnos.

6. Y lo importante en la vida es amar. No que me amen: amar. Tú tienes que aprender que tú eres importante, porque tú perteneces a Dios.

II. De esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno (2 Pedro 1:11).

A. El galardón será correlativo con el fruto producido.

1. Quienes hayan sido fieles en producir el fruto que Dios espera de todo creyente tendrán amplia entrada en el reino; los descuidados en el servicio del Maestro entrarán, pero avergonzados.

2. Debemos tener obras porque ahí ejercitamos la fe; y esa fe es la que mueve las manos de Dios, y Dios es el que hace. Eso se convierte en una obra de uno, y eso produce un fruto.

3. ¿Qué capacidad tenemos para hacer algo grande? Si haces algo violento hoy, mañana no te puedes ni levantar. El que puede hacer grandes cosas es Dios, y a través de nosotros.

4. Va uno detrás de otro: tú creces en hacer el bien. Y cuando haces la número veinte ya ni entiendes que es una obra, porque se vuelve natural y piensas que es propio de tu personalidad.

5. Si las personas supieran hacer obras, nunca estarían esperando nada de nadie. A mí nadie me mira, a mí nadie me ayuda: siempre se cosecha lo que se siembra.

6. Llegar al cielo sin eso es llegar con la cabeza baja, porque no hay fruto. En tantas ocasiones se puede hacer un bien y no se hace, porque estamos absortos solamente en uno mismo.

B. El corazón que se pone duro.

1. Según van pasando los años nos vamos poniendo duros; nos hemos llenado de tanta molestia con el mundo que el corazón está apático hacia todo lo que está alrededor.

2. Si hay dos carros que tienen que pasar: no, me toca a mí; no, yo llegué primero. Está bien, brincaste; pero todo el día te vas a sentir mal y miserable.

3. Y si lo dejaste pasar, ¿cómo te sientes? En paz; y se te olvida esa acción, pero tu cuerpo recibe paz.

4. Todo lo que es nuestra existencia tiene que parir un fruto. Bajas el lomo, te dejas de guapetón, dejas de exigir que te toca a ti el turno: eso es un fruto.

5. Cuanto más fruto tengas, más eres una persona para conquistar: la mansedumbre, el amor, la ternura, el cuidado, la preocupación. Y no es ser bobo ni dejarse doblegar.

6. Cuando alguien te da un fruto, aprécialo, porque se le ve en la mirada transparente. La sonrisa de medio lado, en son de burla o sarcasmo, y el gesto de molestia, eso no es fruto.

III. Tú pagas a cada uno conforme a su obra (Salmo 62:12); yo Jehová escudriño la mente y pruebo el corazón (Jeremías 17:10).

A. Dios no solo ve lo que hacemos: busca por qué lo hacemos.

1. Es por misericordia, y Dios paga conforme a nuestras obras. La salvación no es por tu obra, pero Dios dará al hombre según su obra.

2. No podemos excusarnos en la ignorancia ante Dios, ya que Él conoce nuestros corazones y acciones, y nos juzgará de acuerdo a ello.

3. No podemos decir: yo hice eso sin querer. El problema es que todo lo que se hace actúa en consecuencia; se hizo, y entonces viene el efecto.

4. Si tú crees que tus pensamientos están solamente en tu mente y en tu corazón, te advierto hoy: tus motivos y lo que quisiste decir, Dios lo conoce claramente.

5. A Dios nunca se le va una intención nuestra. Podemos engañar al esposo, a la esposa, a los hijos y a todo el mundo; pero un día, cuando Dios diga, todo va a salir afuera.

6. ¿Hacemos las cosas para vivir en desquite, en coraje, como víctimas, quejándonos y destrozando a los demás? ¿Y dónde está el fruto, y el amor, y la madurez? Si no, seremos niños toda la vida.

B. El tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10).

1. Es necesario que todos comparezcamos, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

2. El versículo enfatiza la responsabilidad individual. Fue que mami no me trató bien, fue que papi no me trató bien, fue que tuve este problema: todas las excusas.

3. Una cosa es ir a la consulta de un médico, y otra muy distinta es que nos hagan una radiografía, que eso es interno; y ahí se nota que hay venas dañadas y que el corazón está deficiente.

4. El tribunal de Cristo revelará nuestra vida de servicio de manera exacta, tal como ha sido: no solo la cantidad de nuestros servicios, sino también su calidad y los mismos motivos que nos impulsan.

5. Los pecados del creyente como tales no serán traídos a examen en esa solemne ocasión, porque si lo hicimos mal pedimos perdón y vivimos en humillación. Pero hay cosas que podemos llegar a perder.

6. Si vivimos en la carne, estamos manchando la sangre de Cristo. Cuando algo te hace sentir mal, sabes que es el Espíritu el que te redarguye; y si un día el Espíritu Santo se va, es mejor no haber nacido.

IV. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra (Apocalipsis 22:12).

A. Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación (1 Pedro 1:17).

1. Dios es un juez justo que evalúa a cada persona por sus acciones; así que en el cielo se te conoce por tus acciones y por tus decisiones.

2. No solo somos exhortados a la santidad, sino también a una mente reverente. Al no recibir la palabra, el tormento es para uno.

3. Significa un temor respetuoso, un profundo aprecio de quién es Dios. Cuando Satanás fue a hablarle de Job, Dios lo escuchó, pero su alma no se la tocó: le dijo hasta aquí.

4. Si Dios, tres veces santo, sabe llevar los asuntos y es perfecto en todo, ¿por qué nosotros no aprendemos de Él y sabemos llevar las cosas como Él?

5. El Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo (Juan 5:22): le ha encomendado el juicio de los pecadores al Señor Jesús, a quien primero que nada despreciaron.

B. Los libros fueron abiertos (Apocalipsis 20:12).

1. El libro de la vida contiene los nombres de todos los redimidos por la preciosa sangre de Cristo; los otros libros contienen un detallado registro de las obras de los perdidos.

2. El hecho de que su nombre no esté allí le condena; pero el registro de sus malvadas obras determina el grado de castigo. Los castigos serán por grados.

3. Dice grandes y pequeños. Por eso a los pequeños se les vela, se les reprende y se les exhorta; porque si la Biblia lo registra, ¿a quién vamos a salvar nosotros? Uno lucha para que no se pierdan.

C. Mi galardón conmigo.

1. Yo vengo pronto significa la inminencia de la segunda venida. Y tú me puedes decir: llevan dos mil y pico de años y no ha venido. Tu tiempo es tu tiempo.

2. Es una exclusividad para los que han sabido luchar, para los que han batallado y han hecho frente a todas las circunstancias, para los que padecen por Él.

3. Porque a ti los gusanos te van a comer. ¿Por qué te amas tanto? ¿Por qué pretendes tanto? ¿Por qué no libramos a nuestros hijos de que se condenen?

4. En el mundo tú no tendrás recompensa; en una amistad tampoco, porque el que es amigo hoy va a tu casa y te envidia, y se te convierte en una desilusión.

5. Pero si somos capaces de llegar hasta el final, seremos bienaventurados. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz