Mega Zoé
Estudio #1574Iglesia en las casas

Servir, expresión de amar

Perseverar en la oración y vivir en santidad sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo TestamentoMateoMiercoles, 11 de febrero de 20267 min lectura

"Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." Cuando tú sirves, el servicio es una expresión de amor. En el mundo los grandes son los que dominan; en el reino de Dios, grande es el que se entrega. Este estudio contrasta la disputa de los discípulos por quién sería el mayor con el Señor que escogió humillarse, lavó los pies la noche antes de morir y cargó su propia cruz; y lo lleva a la casa con Josué 24:15 y a la vida entera con 1 Samuel 12:24: servirle de verdad, con todo el corazón, movidos por la gratitud.

I. Servir es entregar la vida a Dios y al prójimo

A. En la Biblia servir es entregar la vida a Dios y al prójimo: las dos cosas. "Soy independiente, no me importa nadie, no tengo que hablar con nadie" es vivir en pura carne y en rebelión contra quien establece las reglas.

B. "No me gusta que nadie se meta en mi vida" no es amar: la palabra que corresponde es odio.

C. Es más fácil tirar el pie para el mundo que mantenerse firme en el reino; y es más fácil decir que somos y no ser nada.

D. Cuando Cristo nos limpió con su sangre comenzó una obra perfecta. La pregunta es cuánto disfrutamos al Espíritu Santo que nos guía, y cuán obstinados somos con la pereza de la carne.

E. Nadie te puede hacer daño: solo tú. Tú haces o deshaces con tu vida.

II. La tibieza entra lentamente

A. Al tibio Dios lo aborrece; y de lo que se esté disfrutando, pensando que ya se tiene la salvación, que no lo tome a uno la oscuridad.

B. La tibieza nos hace mediocres. Seguimos hablando, opinando y sugiriendo; pero nunca hay una lágrima por nadie ni una llamada por nadie.

C. Uno no sabe cuántas agallas tiene hasta que toma la decisión de servir al Señor. Mientras se vive en el "como que sí, como que no", se es flojo.

D. Las excusas son para el que las da.

E. Nuestras reglas valen para nosotros; para el cielo no cuentan. Nuestras reglas son las de Dios y las del Espíritu Santo. Si el Espíritu Santo estuviera en nosotros, habría el querer y el hacer, como una llama de fuego.

III. Quién es el grande

A. La disputa de los discípulos era quién sería el mayor en el reino, y la tenían delante del Hijo de Dios mismo. Es la misma lucha de hoy: si alguien pasó y te rozó, ya estás herido; si alguien te habló de cierta forma, ya te ofendieron.

B. En el mundo, los grandes son los que dominan. En el reino de Dios, grande es el que se entrega.

C. El grande es el manso, el humilde, el que sabe amar, el que sabe perdonar, el que sabe lavarle los pies a otro.

D. Grande es quien ve a un enfermo que lleva una semana en cama y le lleva comida toda la semana hasta que se levante. Eso, y no el mandar, es la verdadera grandeza.

E. La obra se hace con pureza, no para que se diga; con amor, y a veces con dolor, cuando el alma se fatiga.

F. El ejemplo doméstico: al hijo se le perdió el tenis. "Que lo busque él" es hablar; buscarlo entre todos es servir, y ahí es donde crece el amor.

G. No busques que te amen: te vas a frustrar siempre. Ama tú, porque el bien que haces al otro termina siendo para ti.

IV. "No vino para ser servido, sino para servir" (Mateo 20:28)

A. Jesús, siendo Señor y Rey, nunca exigió privilegio: escogió humillarse, caminar con los pobres. Ese fue su privilegio.

B. Les lavó los pies a los discípulos la noche antes de ser crucificado. Nosotros, en cambio, le ponemos reglas a todo el mundo cuando vamos a lavarle los pies a otro, porque queremos que se nos vea.

C. Cargó la cruz. No gritó ni mandó fuego: la cargó. ¿Y nosotros cargamos alguna cruz, o queremos desquitarnos con quien nos hizo algo?

D. Esto revela el carácter de Dios: un amor que se inclina. Y el no amar, levantándose con odio y contienda, es maldecir al que se tiene enfrente.

E. Su servicio no fue solo ayuda externa: fue compasión por los enfermos -el leproso, el paralítico, la mujer del flujo de sangre, Lázaro-, perdón a pecadores y enseñanza de vida eterna. Tuvo tres años y no podía perder un minuto.

F. "Y para dar su vida en rescate por muchos": un sacrificio completamente voluntario, que nadie le impuso. Un rescate es un precio pagado para liberar; y ese precio abrió el cielo para que podamos orar al Padre.

G. No sirvió solo con acciones, sino con su propia sangre; y es por esa sangre que el Espíritu Santo puede llegar a una vida.

V. "Yo y mi casa serviremos a Jehová" (Josué 24:15)

A. Josué nunca buscó nada ni presumió. De muchacho iba detrás de Moisés como un corderito, sin poder acercársele por la gloria que estaba sobre él; era inmaduro, pero con fuerza, pasión y entrega, y nadie lo hacía temblar.

B. Al final de su vida, con ciento diez años, reúne al pueblo, le recuerda la fidelidad de Dios desde Abraham y le pregunta a quién van a servir. Le preocupaba, porque sabía que el Señor lo iba a mandar a buscar.

C. Los padres deberían hacerle esa misma pregunta a sus hijos; pero tienen miedo, porque no sembraron desde pequeños, amando y mirándolos a los ojos. Cuando un padre no puede mirar a los ojos, es que no puede amar.

D. "Escogeos hoy": Dios da libertad de elegir, pero no permite neutralidad, ni indiferencia, ni apatía.

E. Tres verdades: decisión personal -su fe es firme aunque todos fallen-; liderazgo espiritual en la familia -el servicio a Dios comienza en casa-; y determinación pública -la fe no es secreta.

F. Los niños son dulces cuando se cargan; pero la primera grosería y el primer desafío se los hacen a los padres, y los padres no pueden, porque no tuvieron la siembra que tuvo Josué.

VI. Servirle de verdad, con todo el corazón (1 Samuel 12:24)

A. Es un llamado después del error: el pueblo había fallado al pedir un rey, y el rey que se puso se desvió de Dios. Y aun así Dios les da oportunidad de volver: el fracaso no es el final.

B. "Temed a Jehová": el temor aquí no es terror, es respeto profundo, reverencia santa, reconocer su autoridad. Y el temor produce obediencia sincera.

C. "Servidle de verdad": sin hipocresía ni apariencia religiosa.

D. "Con todo vuestro corazón": no a medias, sino con entrega completa, y de manera constante, como un estilo de vida; no acción externa, sino un corazón rendido.

E. "Considerando cuán grandes cosas ha hecho por vosotros": la motivación para servir es la gratitud. Recordar lo que Dios ha hecho enciende el deseo de servirle.

F. La gratitud transforma el servicio en adoración; y entonces, al cantar, la carne muere y el espíritu se une al Espíritu Santo.

VII. Aplicación

A. Mide tu grandeza por lo que entregas, no por lo que mandas.

B. Haz algo concreto por alguien esta semana: comida al enfermo, una llamada, una oración con nombre.

C. Deja de esperar que te amen primero. Ama tú, que el bien vuelve a ti.

D. Carga la cruz en vez de desquitarte; el desquite solo alegra al enemigo.

E. Empieza el servicio en tu casa, y siembra en tus hijos antes de que llegue el desafío.

F. Recuerda cada día lo que Dios ha hecho contigo: ahí se enciende la fe y el servicio se vuelve adoración.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz