Mega Zoé
Estudio #1529Iglesia en las casas

Sabiduría Don de Dios

Perseverar en la oración y discernir el estado del corazón sostienen el llamado central de este estudio.

Antiguo TestamentoProverbiosDomingo, 17 de agosto de 202512 min lectura

Después de haber sido salvados mediante la fe en Cristo, nos encontramos en la posición de alumno; y un alumno de Jehová, que es un gran privilegio. Lo que hoy debemos aprender es que la sabiduría es don de Dios, y que todos los creyentes debemos tenerla, porque viene el día malo y el día bueno y la sabiduría nos hace conocer conforme a lo que nos toca vivir. No es que naciste con ella, ni es una capacidad intelectual, ni es un coeficiente: es el hombre y la mujer que decide buscarla. Y hay que entender, como regla doctrinal, que cuando Proverbios habla de la Sabiduría con mayúscula se trata de una presentación velada: se le quita el paño y deja ver que es el Señor.

I. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza (Proverbios 1:7).

A. Somos alumnos de Jehová.

1. Después de haber sido salvados mediante la fe en Cristo nos encontramos en la posición de alumno; y si somos alumnos, Él es el Maestro.

2. Dios nos va dando poquito a poco de Él; nunca te va a dar una sobredosis de Él, porque no la vamos a entender ni a asimilar: todavía la mente está muy estrecha.

3. La palabra es la forma en que el Padre nos corrige; y cuando nos señala lo que debemos corregir, viene el que hace el efecto, que es el Espíritu Santo, y nos redarguye.

4. Al fin y al cabo es Dios quien comienza a hacer en nosotros este gran efecto, porque de nosotros no ponemos mucho.

5. Y si vamos aprendiendo sabiduría, es algo que tenemos que aplicar en nuestro diario vivir; porque si nos llevamos de sabiduría, la vida da un giro y nuestra boca comienza a hablar sabiduría.

6. Hay muchas cosas que hablamos que no valen la pena, muchos dichos de papá, de mamá y del primo; y nuestro hablar se vuelve tan ordinario que quien escucha dice: no me importa.

B. La sabiduría divina, no la experiencia humana.

1. Por dichos y por lo que me dijeron se habla mucho; pero la divina es la que produce efecto. Todo el mundo quiere marcar a la gente con el saber.

2. Tenemos que abrir el corazón para recibir la sabiduría que viene de lo alto, a través de las Escrituras y de lo que Dios le plazca enseñarnos hoy.

3. Dios nos enseña a pensar rectamente, a evaluar, a apreciar y a discernir la verdad; porque tú tienes tu verdad, pero tu verdad es tuya y a conveniencia tuya.

4. Muchas veces te hablan el error y te lo atragantan por los oídos: llega al oído, sube a la mente, y por la boca fluye el error que se nos enseñó. Conozca la verdad, pero sepa discernir el error.

5. La verdadera sabiduría no viene solo de la experiencia humana. Mucha gente habla de lo vivido, pero eso no es sabiduría: son experiencias de cada cual.

6. Es un don de Dios para quienes lo buscan. Si no tienes sabiduría, es que no te has dedicado a buscar a Dios; y si no tienes búsqueda, es porque no tienes al Señor.

C. La prudencia y el temor al Espíritu Santo.

1. Hay que desarrollar la prudencia, esa forma de actuar con cuidado; una prudencia completamente divina, como quien dice: ya no vivo yo, mas vive Cristo.

2. Si le damos lugar a la carne, nos destroza. La carne vive luchando con el espíritu y con el alma; y como el alma es bien vulnerable, la carne brinca primero al alma.

3. Pero hay un espíritu que se une al Espíritu Santo, y ese es el que te fortalece, el que te rige y el que te dice: eso no, cuidado.

4. Cuando el Espíritu Santo nos redarguye, ¿qué debemos hacer? Irnos en oración y pedir perdón.

5. Blasfemar contra el Espíritu Santo no tiene perdón: es el único pecado que no se perdonará nunca, y se dice que mejor sería no haber nacido.

6. Sí, estamos bajo la gracia; pero la gracia tiene un punto que es el que menos se ve y el más violento de todo. Por eso debemos ser personas temerosas.

D. El bautismo: muerte y vida nueva.

1. Ir a las aguas no es una fiesta: es decir que uno está muerto y ha de resucitar. No es que se le escriba a usted en una lista: es usted con Dios.

2. Uno entierra su carne: cuán malo, cuán egoísta y cuán mentiroso uno puede ser. Eso es muerte, y resucita a vida nueva; y ahí comienza a trabajar en ti el Espíritu Santo.

3. Si eres carnal, eres mitad y mitad: hoy espiritual y mañana una serie de cosas. Hay que morir para poder entender.

4. Yo me bauticé, yo me convertí, pues ya entré a ser sabio: es una obligación entrar a ser sabio. Si no has entrado, el noventa y nueve por ciento eres carnal, y vas a hablar, vivir y opinar carnal.

5. Por eso las iglesias hacen tan poco efecto en el mundo, y hablo de esta también: porque se carece de sabiduría y se conoce mucho de lo de uno.

6. Lo más razonable es que la criatura confíe en su Creador; y lo más insensato es que un hombre rechace la palabra de Dios. Los insensatos son faltos de prudencia y de buen juicio.

II. Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia (Proverbios 3:13).

A. No se nace con ella: se adquiere.

1. No es que naciste con una capacidad intelectual, ni es un coeficiente; no es que domines la ciencia ni los números. No es esa materia.

2. Es el hombre y la mujer que decide: espérate, yo tengo que buscar sabiduría, yo tengo que buscar inteligencia.

3. El engreído es el que se siente con un valor por encima de lo natural, el que ya se cree capaz y se cree que lo sabe todo; y es intratable.

4. ¿Y qué debe hacer un padre o una madre? Alimentar al hijo a que ame la sabiduría. Cuando usted rige su vida, va a regir la de sus hijos y todo lo que está a su alrededor.

5. Mientras el niño va creciendo, cuando llegue a ser un hombre adulto va a estar empapado de sabiduría de pies a cabeza. Tendremos un hombre de bien en la tierra.

B. La Sabiduría con mayúscula es Cristo.

1. Cuando en Proverbios se habla de sabiduría, entiéndalo como una regla doctrinal: es una presentación velada. Hay un paño, se le quita el paño, y deja ver que es el Señor.

2. Queda claro y preciso: Sabiduría es nuestro Señor Jesucristo. Y mientras más tú vivas para el Señor, más sabiduría tienes.

3. ¿Y a quién beneficia primero esa sabiduría? A ti. Porque tengo al Señor Jesucristo, que es sabiduría.

4. Y en Jesucristo y en su muerte llegó el Espíritu Santo a nuestra vida; y está la tercera persona, que es la que nos redarguye y nos dice: eso que hiciste, no; ten cuidado.

5. Para mí la Biblia es lo más sagrado; no soy de un día de la Biblia. Porque ahí está la sabiduría, y si ahí está, la tengo que encontrar todos los días.

III. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia (Proverbios 4:7-9).

A. El primer paso es la motivación.

1. Tú quieres sabiduría, quieres aprenderla y quieres vivir en ella: toma una motivación, esa fuerza interna.

2. La sabiduría es una fuerza interna que se manifiesta hacia afuera. En la forma en que te agarra la vida y en lo que te aprieta, tendrás fuerza porque tienes sabiduría, y eso te impulsa a realizar.

3. Se te explotó la goma, y no está la de repuesto ni el gato. Eso le pasa a cualquiera; pero el que ya tiene sabiduría dice: Jehová, necesito tus misericordias.

4. Y lo segundo es la determinación: para cuando alguien pretende que hagas algo donde no hay sabiduría envuelta, sino engaño.

5. En la vida conseguimos lo que perseguimos. Si quieres un carro nuevo, buscas el préstamo, vendes el otro y haces la gestión. Eso es sabiduría.

6. Porque si no, el problema te va a ahogar, se va a apoderar de ti y te va a llevar a un estado de desesperación que te va a destruir.

B. Aprender a escoger.

1. Cuando ya conoces sabiduría, ya sabes qué es un sí y qué es un no. Y la inteligencia te lleva a ver que ahí no hay sentimiento ni hay drama: hay una realidad, y punto.

2. Según vamos creciendo y conociendo más, seremos personas de una calidad mayor.

3. Aprenderemos a escoger entre lo bueno y lo malo, entre lo bueno y lo mejor, entre lo físico y lo espiritual, entre lo temporal y lo eterno.

4. Es como decir: quitemos el velo. Porque a veces lo que pretende la gente nos pone un velo. El hijo te dice que no lo quieres y que se va de la casa: ahí no hay inteligencia, y ahí no debe haber conversación.

IV. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría... por mí se aumentarán tus días (Proverbios 9:10-11).

A. La sabiduría otorga belleza moral.

1. Si tú amas la sabiduría, eso te va a dar belleza moral: te adorna con encanto y te corona con gloria.

2. Si no has querido la sabiduría porque quieres vivir conforme a este mundo, eres una persona fea: en el gesto, en el movimiento, en el odio, en la contienda y en la apatía.

3. La vida se va más rápido de lo que pensamos. La fuerza de este año es de este año, y la del otro año es del otro. No pierda el tiempo: llene su vida de sabiduría.

4. El punto de partida de toda verdadera sabiduría es el temor a Jehová. Conocer a la Deidad es el significado del conocimiento: conocer al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo es el conocimiento más grande de la tierra.

5. Y el verdadero creyente, por conocer al Santísimo, puede ver más de rodillas que lo que los demás consiguen ver de puntillas.

B. Aumento de días y años de vida añadidos.

1. Provee no solo una vida larga, sino también una manera de vivir buena y productiva. Se sirve para algo; no somos inútiles.

2. Esa juventud de la que se dice: ¿para qué sirve?, no hace nada, no compone nada. ¿Qué es lo que pasa? Que no hay sabiduría.

3. Y además, la vida que nunca se acabará; y de esa vida te estoy hablando: de la vida eterna, por la cual debemos luchar.

4. El ser sabio es para el bien propio: uno se beneficia a sí mismo más que los demás. El sabio ve el mover de su hijo sin que nadie se lo venga a decir.

5. El sabio sabe cómo compone la casa y cómo dirige a cada uno, y no a todos con la misma regla. Y la gente te dirá que tienes suerte; no: sabiduría.

C. El escarnecedor.

1. El escarnecedor es la persona a la que le gusta la burla de manera cruel, la persona soberbia y, por ende, orgullosa. Ahí hay ausencia de Sabiduría, que es Cristo.

2. Porque si Cristo está en nosotros, es manso y humilde. ¿Y no sabía Jesús todo lo que tenía que hacer? Lo sabía; pero eso le tocaba por ti.

3. Y sin embargo, cuando lo querían tirar por el barranco, sabiamente dijo que no le tocaba la hora.

4. Una iglesia no es escarnecedora. Tal vez aquí aparentes, pero tu vecino lo sabe y todo el mundo lo sabe. Nosotros somos un cuerpo: el cuerpo de la Sabiduría.

5. Al final, según lleves lo que se te ha enseñado, eres tú el ganador o el perdedor. No es que te lo hicieron difícil ni que nadie te quitó: uno decide.

V. Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche (Santiago 1:5).

A. No le hacemos frente a la vida con sabiduría humana.

1. ¿Y cuál es el día de la prueba? El día malo, el día difícil, el día del problema; ese día en que necesitas que por algún lado salga el favor.

2. Si en ese tiempo carecemos de discernimiento, debemos acudir a Dios y confesarle todo acerca de nuestra ignorancia.

3. Eres ignorante de lo que maquina el que piensa cómo destruirte; jamás pensarías que esa persona está pensando eso contra ti. Pero sí sabes que algo te está afectando.

4. Entonces pídele a Dios sabiduría, que te deje ver las cosas claras; y Dios va a salir a favor tuyo y te va a librar. Porque cuando alguien planifica cómo destruirte, si no andas listo, te destruye.

5. A veces la mejor sabiduría es levantarse e irse. Otra palabra de sabiduría es: yo no tengo que hablar de eso. No tienes que hablar de todos los temas que se te plantean.

6. Dios no nos reprocha que no supimos qué decir; Él conoce nuestras limitaciones y da abundantemente. ¿Pero cómo lo vas a recibir? Pidiéndolo.

B. La sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores (Eclesiastés 7:12).

1. La sabiduría se asemeja al dinero en que ambas cosas ofrecen protección y seguridad, en cierto sentido.

2. Con dinero uno puede asegurarse contra pérdidas físicas y financieras; mientras que la sabiduría provee protección contra el daño moral y espiritual.

3. Por eso la sabiduría es superior: preserva no solo las fortunas materiales de sus poseedores, sino también su vida.

4. Y eso cuando recordamos que Cristo es la sabiduría de Dios manifiesta, personificada, y que todo el que la encuentra halla la vida.

5. En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2:3). Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz