"El corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal." El estudio se detiene en una sola palabra del versículo -maquinar: planear, idear o preparar algo deliberadamente- para distinguir el mal pensamiento que se rechaza del mal que se alimenta hasta volverlo un plan. Lo desarrolla con Mateo 15:19, donde Jesús enseña que la conducta mala empieza en el interior, y lo cierra con Proverbios 4:23 y el Salmo 51: guardar el corazón por encima de todo lo que protegemos, porque lo que gobierna el corazón termina dirigiendo la vida.
I. Las Escrituras nos forman
A. De la palabra nunca se termina de aprender: siempre está abierta para nuestros ojos, nuestro corazón y nuestro espíritu.
B. Bueno es cuando enseñamos a nuestra carne a amar las Escrituras y a ser mansa para ellas, porque ellas son las que nos forman y nos hacen verdaderos discípulos.
C. Todo lo que se conoce de la tierra es vanidad: al fin y al cabo nada llena.
D. El sabio corre detrás de su palabra y habla palabras de sabiduría y de fe. Al mover la fe se mueve la mano de Dios, y no he visto un justo desamparado.
E. El libro produce crecimiento, sabiduría, conocimiento y amor, porque nos corrige, nos reprende y nos exhorta constantemente.
F. El que se santifica se tiene que santificar más; el que busca a Dios tiene que buscar más a Dios. La astucia, las tramposerías y las pasiones del mundo manchan nuestra vestimenta.
G. "La vida no es fácil, y la existencia del justo es batallar. Eso es lo que yo conozco de Dios; yo no conozco otro evangelio."
II. Qué es la mala intención
A. La mala intención es cuando una persona piensa, habla y actúa. Y no hay nada que uno desconozca de uno mismo.
B. Los ángeles escriben y presentan al Padre cada dicho nuestro, cada cosa que sale de nuestra boca.
C. Decimos "yo digo esto sin querer": toda intención tiene un porqué, y ese porqué es defenderse uno o seguir en una conducta que va destrozando la vida santa.
D. "Por eso voy en oración constante a Dios, por el temor que me da. Porque Dios solamente dice, y es hecho."
E. El corazón o se endurece mucho, o no se endurece. Es más fácil ver a las personas y criticarlas que amarlas.
F. Uno se delata en cómo piensa, en cómo habla y en cómo actúa.
G. Hay conversaciones que no se vuelven a tener: existe el arte de enviar un mensaje en un pequeño sarcasmo, en una pequeña contienda dentro de una conversación. Lo suyo es desligarse con sutileza y dar un paso atrás.
H. Hay que tener mucho cuidado en perjudicar a otras personas, en causarles daño para dejarlas lastimadas.
I. Cuando se maquina, uno se despierta en la misma maquinación y el día entero se desarrolla para ella. ¿Qué bien se puede hacer en ese día?
J. Esos actos que se lanzan como una punzada tienen un porqué: hay un desquite guardado en el corazón, y se busca a alguien para hacerle todo el daño posible.
K. Es fácil engañar; lo que se nos olvida son las consecuencias del engaño. Y la tierra se las cobra todas.
III. Mateo 15:19 - "del corazón salen los malos pensamientos"
A. Jesús enseña que la conducta mala comienza primero en el interior del ser humano.
B. Todo mal pensamiento -egoísta o de contienda- está en el centro. Pareciera que se le pone a dormir, y no: está creciendo, para desbordarse cuando esté maduro.
C. Hay mucho que se debe llorar en la vida. Si vamos delante de Dios y gemimos y clamamos, Dios puede hacer otra atmósfera; pero está en nuestra mano.
D. No busquemos al que nos va a destrozar: busquemos al que nos habla la verdad, al que dice "eso no es así; ese es tu pensamiento, pero no es la verdad de Dios".
E. Antes de perjudicar a alguien con palabras o acciones, muchas veces hubo un pensamiento, un sentimiento o una intención a la que se le permitió crecer en el corazón.
F. Se vive absolutamente para sí mismo, y muchas veces lo que hacemos lo hacemos para complacernos, no por un servicio.
G. Con qué facilidad nos burlamos de otro, se le hace quedar mal delante de los demás. ¿Cuánto se rompe la vida así?
H. "Tú puedes tener mil razones para acusar a alguien, y pueden ser todas ciertas. Pero yo no vine a juzgar: yo vine a la tierra a amar."
I. Jesús caminó con Judas, y le dijo "amigo": comieron juntos día tras día, bebieron la misma agua, pasaron los mismos peligros, aguantaron las mismas piedras el uno por el otro.
J. Cuando se es capaz de decirle a alguien "tú no me importas", qué desgarre es la vida.
K. En el corazón no caben dos ni tres - y en el corazón deben caber millones de personas. El corazón tiene capacidad para amar y para entregar.
L. "Es que me han hecho mucho daño." Los daños que nos hacen no nos afectan: lo que afecta es cuánta dimensión le das tú a lo que tienes que dejar a un lado.
M. Cuando nos encontramos con alguien, lo que queremos es demostrarle "estoy mejor que tú". Esa no es la vida, pero así se vive. Y ni cargo de conciencia nos da, nada nos redarguye.
N. "Perdona mis deudas, así como perdono a mis deudores" es parte de la oración. ¿Y hacemos esa oración?
O. El corazón representa aquí la mala intención: el deseo de perjudicar, la envidia, el rencor. Tener rencor en el corazón pesa.
P. Cuando llegaste al Señor no era así: te interesaba la gente. ¿Pero por qué los pozos se secan? No tienen agua para darle al pasajero del desierto que necesita un buche para seguir caminando.
IV. "Maquina": planear el mal
A. La palabra "maquinar" significa planear, idear o preparar algo deliberadamente.
B. No habla solamente de que a una persona le llegue un mal pensamiento, sino de alimentarlo y convertirlo en un plan para hacer daño.
C. Se maquina y se planifica, esperando el momento perfecto. Y al fin y al cabo el que se hace daño es uno, porque eso se le queda para toda la vida, dando vueltas.
D. Donde nos liberamos es al decirle al Señor "perdona mi deuda": ahí el Espíritu Santo empieza a redargüir - "no hiciste eso, hiciste esto por esta intención".
E. Lo peor es que no se ora. La tragedia es que no se ora. La angustia es que no se ora.
F. "Yo no estoy aquí para castigar a nadie. Estoy porque, si logro abrir tus oídos, voy a llegar a tu corazón; y si llego a tu corazón, mañana será un nuevo amanecer."
G. Es fácil vivir una doble vida: vivir supuestamente religioso y vivir del mundo; ir a la iglesia cuando se antoja, y del mensaje tomar lo que gusta.
H. "Cuando lo vea, le voy a decir eso" - eso es un plan, eso es una maquinación, eso es provocar un mal ambiente para alguien.
I. Lo que debemos decir es "Dios te cuide, Dios te bendiga, ¿cómo estás?". Pero siempre estamos viéndole la falta a todo el mundo, o siendo suspicaces.
J. La burla disfrazada de chiste -"¿esos zapatos de quién son?", "¿quién te peinó?"- es mala intención: es una forma de humillar y de arrastrar.
K. "No se pongan viejos maltratándose, porque después no se van a soportar" - y porque ya hay nietos y bisnietos que conocen esa historia.
V. La diferencia importante
A. Tener un pensamiento malo que rechazamos no es lo mismo que maquinar el mal.
B. A cualquiera le llega el pensamiento de "lo voy a agarrar y le voy a decir", porque te ofendieron o te hirieron. La pregunta es qué haces tú con ese pensamiento.
C. "Todo lo puro, todo lo honesto, todo lo de buen nombre: en esto pensad".
D. Maquinar implica la intención: pensar cómo perjudicar, cómo engañar, cómo crear problemas por medio de una mentira, cómo provocar a otro.
E. Hay quien, al hablarte, te lanza una espada: inserta palabras que no parecen malas, solo suspicaces y penetrantes, y van hundiéndose. Y al terminar la conversación uno se pregunta por qué se siente tan mal.
F. Qué daño se hace a escondidas, qué fácil se destroza, qué cómodos nos sentimos cuando logramos destruir una sonrisa o una paz - una paz que a la persona puede durarle toda la vida.
G. La conducta exterior revela lo que se ha permitido crecer en el interior.
H. Cerrarse -"no conozco a nadie, no quiero saber de nadie"- es darle culto al enemigo, porque lo que Jesús enseñó es amar, hacer el bien, el tacto, la expresión de que amas y de que llevas una carga.
I. Jesús dice "del corazón", no "de la mente": lo de la mente es del momento, pero en el corazón se siembra, se cosecha y se hacen raíces profundas. ¿Y quién las saca?
J. ¿Quién te dijo que el amor es placentero? En el amor hay dolor: todo lo sufre, todo lo soporta. Ese es el amor, y en él hay sabiduría y entendimiento.
K. Tenemos un imperio en nuestras vidas: el Padre en el trono, el Hijo que fue a la cruz y nos limpió con su sangre, y el Espíritu Santo que llegó a nuestras vidas. Demasiado tenemos como para vivir en la tibieza.
VI. Pensamiento, intención, decisión, acción
A. Hay que cuidar el pensamiento, porque vienen muchas cosas vagabundas.
B. Hay que cuidar la intención, porque tenemos muchas y no sabemos si son buenas o malas. A veces se dicen cosas conforme a la intención a la que se quería llegar; después parece que no pasó nada, pero la intención quedó plasmada donde la llevaste.
C. La tierra no es boba: ha vivido más que tú y la tierra habla. Ella tiene la intención de dar fruto, porque tiene que alimentar a los mortales. ¿Y por qué no hacemos nosotros nuestra labor?
D. Cuando uno toma la decisión de amar a Dios con toda la fuerza, tiene que venir de inmediato la acción: orar, leer la palabra, escuchar las predicaciones.
E. ¿Cuándo dejarás de amarte a ti? Piensas en ti en primer, segundo y tercer lugar, y el cuarto también te lo llevas. No crecemos: nos quedamos pequeños.
F. "Quieren ministerio, pero no quieren trabajar. Quieren reconocimiento, pero no están dispuestos al sacrificio. Quieren que se les nombre, pero no se llora y no se ora."
VII. Proverbios 4:23 - guarda tu corazón
A. "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida".
B. Hay que cuidar el corazón más que la mente, porque lo del corazón es lo que sube a la mente. El problema del corazón es que ahí se conserva, porque ahí está la vida.
C. Uno no cambia el estilo de hablar porque hay cosas que conserva en el corazón y quiere hablar de lo que está ahí.
D. "Quiero que alguien me escuche." ¿Que te escuche quién? Tírate a orar, separa unas horas con el Señor, y verás a los ángeles en un sube y baja llevándole al Padre tus acciones.
E. Protegemos la casa, la familia, el dinero, la reputación y la salud; pero la palabra enseña que hay algo que requiere más vigilancia todavía: nuestro ser interior.
F. Al corazón lo que más le gusta entrar es el engaño, la vanidad y todo lo egoísta. Y se conservan cosas bien escondidas que van comiendo por dentro.
G. En la Biblia el corazón no se refiere solamente a las emociones: representa el centro de la vida interior - pensamientos, deseos, intenciones, motivaciones, decisiones y voluntad.
H. Guardarlo es vigilarlo y protegerlo: cuidar lo que permitimos entrar, permanecer y crecer.
I. Cuando aparezca la envidia, el rencor, los celos, la amargura o el deseo de perjudicar, hay que reconocerlo y no alimentarlo; y en cambio llenar la mente de aquello que agrada a Dios.
J. El problema comienza cuando el corazón deja de rechazar el mal y comienza a planificarlo. El mal se planifica en silencio: nadie lo sabe.
K. Lo que gobierna tu corazón terminará dirigiendo tu vida. Y a escondidas se le hará más daño de lo que piensas a quien no lo merece - porque nadie se merece que se le haga daño.
L. Por eso David oraba en el Salmo 51: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio" - la oración que acompaña a Proverbios 4:23.
M. Si algo se ha de desarrollar ahí dentro, que sea todo lo bueno, todo lo justo, todo lo amable, todo lo que debemos perdonar.
N. Y el mensaje cierra con una sola tarea: "Piensa en alguien a quien sientas que has hecho llorar. No te defiendas. Piénsalo solamente".
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
