Mega Zoé
Estudio #1552Iglesia en las casas

Temor de Dios

Perseverar en la oración aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Antiguo TestamentoProverbiosMiercoles, 12 de noviembre de 20259 min lectura

"Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; mas el que endurece su corazón caerá en el mal." El temor de Dios no es vivir con miedo: es respeto, reverencia, amor y obediencia. Es lo que baja el ego y el pretender que en nosotros está el saber. Y su contrario tiene nombre: la terquedad, ese endurecimiento que se resiste a escuchar y a reconocer el error. Este estudio recorre siete pasajes -de Proverbios a Pedro- para mostrar qué pide Dios, a quién se debe temer, y por qué la verdadera felicidad está en mantener un corazón tierno delante de Él.

I. El corazón tierno y el corazón endurecido

A. "Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios" (Proverbios 28:14). Bienaventurado quiere decir feliz, bendecido, dichoso: la verdadera felicidad no está en tenerlo todo, sino en mantener un corazón tierno delante de Dios.

B. El corazón se endurece por poquita cosa, y cada vez que uno lo permite, el daño es para uno mismo.

C. El corazón es lo peor o lo mejor que podemos tener. En él se acumulan terquedad, molestia y coraje, y uno queda víctima de su propio corazón; pero entregado a Dios, Él hace morada allí, y entonces ni el día bueno ni el día malo lo sacan a uno del amor de Él.

D. Filtra lo que entra por tu oído. Muchas cosas hacen daño, y lo que hacen es raíz de amargura; y si hay raíz de amargura, el problema es para uno.

II. Qué es el temor de Dios y qué no es

A. No es vivir con miedo. Es vivir con respeto, con amor y con obediencia a su voluntad.

B. Es lo que te detiene cuando nadie te ve: no robas en una tienda no por la policía, sino por temor de Dios.

C. Nace del agradecimiento: si pudiéramos ver cuántos favores ha hecho Dios a nuestra vida, ese temor crecería.

D. Se ejerce en la oración: viviendo en oración las puertas se abren o se cierran, y así se sabe hacia dónde lleva Dios.

E. Hoy la palabra "respeto" casi no se conoce, ni entre los jóvenes ni entre los mayores. Enseñarlo a los nuestros desde pequeños es parte de la lucha.

III. El corazón sensible y la acción de la palabra

A. La ventaja de un corazón sensible es que escucha cuando el Espíritu Santo corrige, y entonces uno es humilde para reconocer sus fallas y buscar dirección.

B. El corazón se endurece cuando se deja de orar, de leer las Escrituras, de escuchar y de perdonar; y entonces uno se aleja del bien y termina tropezando.

C. Le vemos la falta a todo el mundo, pero uno no se ve la de uno. Por eso queda el recuerdo amargo en la existencia.

D. La palabra entra por el oído, se deposita en el corazón y se convierte en acción cuando se le cree. Si el mensaje del domingo no produjo acción para el miércoles, no se tomó; y lo que no se toma, se va. La acción sí permanece.

IV. La terquedad: "el que endurece su corazón caerá en el mal"

A. El que endurece su corazón es el que no escucha, el que se resiste a cambiar o a reconocer sus errores por causa del orgullo.

B. "Caerá en el mal": sufrirá las consecuencias. Toda terquedad paga consecuencias.

C. El terco se envuelve cada vez más en su terquedad, y ella se endurece en él cada día. La terquedad es siempre para el que la tiene; el manso, siendo manso, obtiene bienestar.

V. Deuteronomio 10:12 - lo que Dios pide

A. "¿Qué pide Jehová tu Dios de ti?" No sacrificios ni ritos complicados, sino una relación sincera, una comunión con Él. Y sin embargo la oración es lo que más escasea en la Iglesia.

B. Que temas a Jehová tu Dios: reconocer su grandeza. El día que conozcamos su grandeza temeremos y amaremos de pies a cabeza, y no habrá que pretender ni presumir ante nadie.

C. Que andes en todos sus caminos: vivir según su ejemplo de justicia y compasión. No es difícil en sí; lo difícil es lo enredado que uno queda en las pasiones del mundo, porque de ahí sale la atadura.

D. Que lo ames: ese es el centro de todo, porque el amor a Dios inspira la obediencia verdadera.

E. Que le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma. Somos carne, alma y espíritu: el espíritu se une al Espíritu Santo y empuja hacia Dios; la carne y el alma tiran al otro lado -dos contra uno-. El alma es la que razona, la que contiende, y es lo más vulnerable que tenemos.

F. Servir no es a medias ni por obligación, sino con entrega, alegría, fidelidad y sinceridad. No hay cualidad más hermosa que la sinceridad, y es la más difícil de sostener, porque el alma empuja hacia el pretender.

VI. Josué 24:14 - decídete por Dios

A. Es parte del discurso final de Josué, ya anciano. Les recuerda cómo Dios los sacó de Egipto, los protegió en el desierto y les dio la tierra prometida; y luego lanza el llamado firme: decídanse por Dios.

B. "Temed a Jehová": reconocer que Dios es santo y merece obediencia total. Él mora en el tercer cielo, adorado por millares de millares; el mismo que creó billones de estrellas envió a su Hijo para que su sangre nos lavara.

C. "Servidle con integridad": un corazón completo, sin doblez; sinceridad sin fingir ni servir de apariencia. Dios no quiere servicio vacío, sino genuino y fiel.

D. "Quitad los dioses ajenos": Israel llegó a la tierra prometida arrastrando objetos y costumbres de idolatría. No basta con quitar los ídolos: hay que llenar el corazón con servicio al Dios verdadero.

E. Y ese servicio se nota en el cuerpo: cuando un miembro se enferma, el cuerpo se duele. Lo que hemos aprendido es a amarnos a nosotros mismos; por eso no se producen grandes milagros, y una iglesia debe producir grandes milagros.

VII. Eclesiastés 12:13 - el fin de todo el discurso

A. Salomón probó sabiduría, riquezas, placeres, poder y fama, y concluyó que nada de eso llena el alma sin Dios: "Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre".

B. Todo lo demás es pasajero. Lo que hoy luchas por tener, mañana no te llena; pero quien teme a Dios a lo largo de los años se va haciendo firme, y nada de lo que venga lo derriba.

C. Guardar sus mandamientos exige leer la palabra: no basta creer, hay que vivir conforme a ella, y no se vive conforme a lo que no se conoce.

D. "Esto es el todo del hombre": no fuimos creados para acumular -y acumular es lo que más hace el ser humano-, sino para adorar y obedecer. El sentido de la vida no está en los logros sino en la comunión con Dios.

VIII. Isaías 8:13 - a él santificad

A. Judá estaba atemorizado por las naciones enemigas, y Dios le dice a Isaías que no tema como el resto del pueblo, sino que ponga su temor en el lugar correcto.

B. "A Jehová de los ejércitos, a él santificad": reconocerlo como el único santo, soberano y digno de honra. En lugar de exaltar los problemas o a los enemigos, exalta a Dios.

C. "Sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo": no temas al hombre, ni a los enemigos, ni al futuro. El único temor saludable es el que nace del respeto profundo hacia Dios.

D. Él tiene todo el poder, y también todo el amor para librarnos y sacarnos de los hoyos profundos. Temerle es confiar en su autoridad.

IX. Mateo 10:28 - a quién temer

A. Jesús prepara a los discípulos para la persecución y el rechazo que vendrían, y les enseña que el verdadero valor y el verdadero temor deben dirigirse solo a Dios.

B. "No temáis a los que matan el cuerpo": el poder de los hombres tiene límite; nadie toca el alma sin permiso de Dios.

C. "Mas el alma no pueden matar": el alma pertenece a Dios, y ningún enemigo, enfermedad o fuerza humana puede arrebatar la vida eterna que Él da. Lo único que separa de Dios es el pecado escondido.

D. "Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno": no es miedo paralizante, sino reconocimiento de su poder y su justicia. Hay dos destinos, y Dios es el soberano que dispone.

X. 1 Pedro 1:17 y 2:17 - conducíos en temor, honrad a todos

A. "Si invocáis por Padre": la relación es íntima, Dios no es un juez distante sino un Padre que nos cuida y nos cela; pero ese amor no anula su justicia.

B. "Al que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno": Dios no se deja impresionar por títulos, apariencias ni palabras; mira el corazón y las acciones, y todo mortal dará cuenta.

C. "Conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación": somos peregrinos, y por larga que sea la vida es temporal. Vivir en temor es caminar con respeto, obediencia y conciencia de su presencia: honra continua, no miedo.

D. "Honrad a todos": tratar a cada persona con respeto, cuidado, tolerancia y dignidad, sin importar su posición o su creencia, reflejando el carácter de Cristo.

E. "Amad a los hermanos": un amor especial hacia la familia de la fe, que mantiene unida a la iglesia y muestra al mundo que somos discípulos de Jesús (Juan 13:35).

F. "Honrad al rey": Pedro escribe bajo Nerón, un gobernante injusto, y aun así manda respeto al orden civil y oración por las autoridades. La política se convierte fácilmente en chisme y contienda, y de eso el creyente debe cuidarse: votar es un derecho, criticar y pelear no es la encomienda; orar sí lo es.

XI. Aplicación

A. Guarda la ternura del corazón. Cada endurecimiento que permites te cuesta a ti, no al otro.

B. Cambia la terquedad por mansedumbre. La terquedad se paga sola; la mansedumbre trae bienestar.

C. Convierte la palabra en acción esta semana. Lo que no se pone por obra no se retiene.

D. Filtra lo que oyes, para que no se te siembre raíz de amargura.

E. Enseña el respeto en casa, desde pequeños, y enseña el temor de Dios a hijos y nietos: todos darán cuenta.

F. Ora por las autoridades en vez de discutir de política, y honra a todos, incluso a quien te trate mal.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz