Mega Zoé
Estudio #1561Iglesia en las casas

Tendremos Que Dar Cuentas

Perseverar en la oración y atender la Palabra de Dios sostienen el llamado central de este estudio.

Nuevo TestamentoRomanosDomingo, 14 de diciembre de 20255 min lectura

"De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí." No del vecino, no del esposo, no del hijo: de uno mismo. Y no se trata solo de los grandes pecados visibles, sino también de las palabras, de las intenciones del corazón, del tiempo que se nos dio y de los dones que Dios nos entregó. El estudio recorre Romanos 14:12 y la responsabilidad personal delante de Dios; 2 Corintios 5:10 y el tribunal de Cristo, que para el creyente no es para condenación sino para evaluar y recompensar; Gálatas 6:5, donde cada uno lleva su propia carga y la fe exige constancia diaria; Mateo 12:36 sobre la palabra ociosa; Hebreos 4:13, donde nada queda encubierto; y 1 Pedro 4:5, que alcanza a los vivos y a los muertos. Dios no toma en poco ninguna palabra, porque cada una refleja lo que hay en el corazón.

I. Cada uno dará cuenta de sí (Romanos 14:12).

A. No del vecino, no del esposo, no del hijo: de uno mismo.

1. Todos tendremos que dar cuenta; nadie queda fuera.

2. Si nos arrepentimos aquí, no será para condenación.

3. Daremos cuenta de lo que se nos puso en las manos y no nos atrevimos a hacer.

B. Todos estamos sometidos a la naturaleza humana desde pequeños.

II. No solo los grandes pecados.

A. También las palabras y las intenciones del corazón.

1. El problema no es hablar: es cómo Dios mide lo que hablamos.

2. La tierra está llena de ángeles que escriben.

3. Hay halagos que son palabras con intención, y dejan afectada a la persona.

B. La intención no entra al conocimiento para que razones: entra al alma, y el alma se aflige.

C. El que odia, mata; y no necesariamente de forma física, sino por lo que sale de la boca.

1. Vivimos reclamando derechos constantemente.

2. En la vida tenemos un corazón, y de ahí brotan las intenciones.

III. Los dones y el tiempo que se nos dio.

A. Dios da dones desde que uno nace: ¿cómo respondimos a lo que Dios nos dio?

1. Donde no se reconoce la verdad empiezan los conflictos, la vaguería y el ocio.

2. Uno debe estar pendiente de su propia vida, no de la del otro.

B. El día en que nos convertimos empezamos a reconocer la verdad que nos hizo libres.

1. No estamos para vivir en tormento, pero sí es hora de despertar.

IV. Una responsabilidad personal.

A. Hemos de ser mansos: manso no es tonto ni ausencia de conocimiento.

1. Lo propio del ser humano es ser altivo, y la altivez se nos vuelca encima.

B. Dios conoce nuestras intenciones, y las intenciones son el peligro de uno.

1. Rara vez una intención es hacer bien: suele venir rodeada de desquite y contienda.

C. Allí no hay familiaridad: nadie podrá defenderte ni excusarte en otro.

1. De la vida de cada uno hay un libro, y en él está escrito todo.

2. Nada de lo que está alrededor puede afectar nuestro amor por Dios.

3. Es delante de Dios, no ante la gente ni según opiniones humanas.

D. Incluye decisiones, actitudes y cómo vivimos la fe.

1. De la boca del que vive en fe desaparecen la queja y el lamento.

2. Dios nos llama a vivir con reverencia y con cuidado espiritual.

V. El tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10).

A. Le daremos cuenta a Cristo, al que fue a la cruz y derramó su sangre.

1. No es para perder la salvación, sino para rendir cuenta de cómo vivimos la fe.

B. "Es necesario": no es opcional ni simbólico.

1. "Todos nosotros": nadie queda excluido.

2. "Cada uno reciba": la evaluación es personal, no colectiva.

C. Será recompensa o pérdida de recompensa.

1. Lo que se dejó de hacer queda escrito, y esa recompensa ya no será tuya.

2. No se juzga la salvación, sino la calidad de la vida cristiana.

3. Al pastor también se le pedirá cuenta por la iglesia.

VI. Cada uno llevará su propia carga (Gálatas 6:5).

A. Tú eres responsable de tus cargas; no se las eches a todo el mundo.

1. La oración es la poderosa en tu vida, no el contárselo al pastor.

2. La ausencia de milagro y de poder es la ausencia de oración.

B. La fe no se hereda ni se delega, y exige constancia.

1. No es algo ocasional: es una responsabilidad diaria.

2. La carga es personal, pero su gracia es nueva cada mañana.

3. Para eso Cristo murió: para dotarnos por medio del Espíritu Santo.

VII. De toda palabra ociosa (Mateo 12:36).

A. "De toda palabra": aun las que parecen sin importancia revelan lo que hay en el corazón.

B. "Ociosa": dicha sin pensar, sin amar, sin verdad o sin propósito espiritual.

1. No saque palabras por su boca si no ama.

C. Nuestras palabras pueden edificar o herir.

1. La espada es peligrosa cuando sale, no cuando entra.

2. Antes de hablar preguntémonos: ¿edifica?, ¿honra a Dios?

3. Dios desea una boca que bendiga, que sane y que glorifique su nombre.

VIII. Nada hay encubierto (Hebreos 4:13).

A. Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien damos cuenta.

1. Responderemos por nuestras palabras, actitudes y el tono con que las llevamos.

2. Dios juzgará con justicia perfecta y nada queda oculto.

IX. A los vivos y a los muertos (1 Pedro 4:5).

A. Nadie escapará de la responsabilidad delante de Dios, crea o no crea.

1. Su juicio no es improvisado ni injusto.

2. Ni siquiera la muerte libra a alguien de comparecer.

B. El creyente no vive para vengarse ni para justificarse ante los hombres.

1. Vive fielmente delante de Dios, confiando en su justicia.

2. Donde antes había pasión hoy queda pábilo que humea: ni llama, ni fuego, ni entrega.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz