"Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios." Cristo no es solo alguien que ayuda: Él es tu vida. Y si la vida del creyente está escondida en Él, entonces no la definen las caídas, ni la opinión de la gente, ni el pasado, ni la circunstancia que hoy atormenta. Este estudio expone esos dos versículos y luego recorre cuatro pasajes que describen lo que Dios hace por dentro: la nueva criatura, el corazón de carne que reemplaza al de piedra, el viejo yo crucificado, y la ropa vieja que hay que quitarse para vestirse del nuevo hombre.
I. "Porque habéis muerto"
A. El día en que uno se convierte, muere: "las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas". Antes eras corajudo, inseguro, sin dormir en paz, sin saber amar ni ser útil a nadie.
B. "Habéis muerto" no significa que ya no respiramos: significa que la vieja vida, la que era sin Dios, ya no manda.
C. Y sin embargo viene el arrebato y nos desbaratamos. Eso ocurre porque por dentro no hemos muerto, y porque no dejamos salir lo que hay que dejar salir.
D. En Cristo el creyente muere a la esclavitud del pecado y a vivir solo para sí. El odio y la contienda no vienen de Cristo, y donde Cristo y el Padre son uno, eso no se acepta.
E. El cuerpo es corruptible y un día será ceniza; pero cuando el Hijo se pare en la nube, seremos transformados. Por eso la lucha de la vida no puede desplazar la esencia, que es conservar nuestra vida en Dios.
II. Las circunstancias no te definen
A. No te defines por tus caídas, ni por la opinión de la gente, ni por el pasado. "Que nadie sepa lo que yo fui": esa oración la haríamos todos.
B. Tu seguridad está en Dios, no en tu circunstancia. Hay circunstancias que atormentan tanto que uno habla como si ya hubiera ido a la funeraria.
C. La circunstancia se vive luchando y enfrentando; si no, nos ahogamos. Y ninguna es para destruirnos ni para amargarnos, porque en Cristo estamos en Dios.
D. Cuando se achaca la circunstancia a alguien, uno se hace víctima. "Todo el mundo lo tiene conmigo": quien vive así se fabrica él mismo un pueblo en contra.
E. Si Cristo nos sostiene, estamos en el Padre; y el Padre vence las circunstancias. El que lleva a ganar es el de fe.
III. Esperanza y dirección
A. Hay que aprender a vivir con esperanza, y esa esperanza da dirección: qué hacer, qué hablar, qué callar, dónde estar.
B. La circunstancia atormenta sobre todo de noche, cuando uno queda en la soledad consigo mismo.
C. Quien pierde la dirección pierde el propósito: hoy opina una cosa y mañana otra, hoy se atribula y mañana dice que Dios está con él.
D. Lo que hay que aprender es a confiar en Dios; eso es fe, y la fe es lo que mueve la vida. Ejercitarla es lo que mueve la mano de Dios, y ahí empiezan los milagros.
E. Hay un "cuándo": cuando Cristo se manifieste. Pero la pregunta es cuándo vas a dejar tú que se te manifieste. Él se metió en el medio entre el Padre y nuestra culpa; al halarnos hacia sí, nos lleva al Padre.
IV. Caminar en santidad, servir con fidelidad
A. Si no se camina en santidad, el Espíritu Santo se va; y queda un gran vacío en el corazón.
B. Por hablar no hay problema; el problema es hablar sin saber lo que se está diciendo.
C. Quien le es fiel a Dios termina siéndole fiel a todos: aunque te odien, hay que amar.
D. Cuando no amamos, deseamos mal. "No quiero saber nada de esa persona" es, siendo sinceros, desearle mal.
E. Nos gusta verle la falta a todos y nunca nos sentamos a evaluarnos. Uno se evalúa cuando reacciona y después piensa: "¿por qué dije esto?".
V. "Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios"
A. Tu vida verdadera está segura, protegida y guardada en Dios.
B. Aunque afuera haya presión, ataques e incertidumbre, tu identidad no depende de la opinión de la gente ni de tu circunstancia, sino de tu unión con Cristo.
C. Lo que el enemigo quiere es que no ores y que vivas pesado. Dios quiere libertad.
D. Estamos desperdiciando la vida en las circunstancias; y cuando uno viene a descubrirlo, ya no hubo siembra.
VI. "Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste"
A. Cristo no es solo alguien que te ayuda: Él es tu vida.
B. Un día se verá públicamente quién es Él y quiénes son los suyos: "entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria".
C. Hoy quizá no notas lo que Dios está haciendo en ti; pero llegará el día de la recompensa, la restauración y la gloria con Cristo.
D. Vivimos como si lo tuviéramos todo en la mano, y no tenemos nada en el puño: tenemos lo que las Escrituras nos dicen que hagamos.
VII. Nueva criatura (2 Corintios 5:17)
A. "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es." La clave no es si alguno se porta bien ni si está mejorando, sino si está unido a Cristo por la fe: una relación permanente.
B. Es Él quien hace nueva criatura; no se llega a serlo por esfuerzo propio. Porque hay días en que uno es buena gente y al otro día no hay quien lo aguante.
C. Dios no arregla por encima: da vida nueva por dentro -nueva identidad, carácter distinto, nuevos deseos, nueva dirección, nuevo corazón.
D. "Las cosas viejas pasaron": el pasado ya no gobierna -la culpa, la cadena, los hábitos, la antigua manera de pensar-, aunque haya habido lucha y proceso.
E. "Todas son hechas nuevas": la cosa no es poca. Lo que se vuelve poco es la tibieza, y esa la produce vivir pendiente de las circunstancias.
F. No vivas condenado por lo que fuiste: en Cristo, Dios te llama por lo que estás llegando a ser.
VIII. Un corazón nuevo (Ezequiel 36:26)
A. Es la promesa dada al pueblo camino de Babilonia. Allí Dios les dio terreno, para construir y para sembrar; la fe de aquellos hombres movió la mano de Dios en medio de una esclavitud.
B. "Os daré corazón nuevo": es lo que hace falta cuando uno ya no puede con una situación o con una persona.
C. "Pondré espíritu nuevo dentro de vosotros": una renovación profunda que da nueva disposición para obedecer y amar lo correcto, puesta por el Espíritu Santo, que redarguye.
D. "Quitaré el corazón de piedra": la dureza, la insensibilidad a Dios, el orgullo, la frialdad, la resistencia y la falta de compasión. Ese es el problema más grande que se puede tener.
E. "Os daré un corazón de carne": sensible, vivo, tierno, obediente, moldeable, que responde a la voz de Dios y logra compadecerse.
F. Pregunta para la casa: ¿cuántas veces al día te mueves en compasión? Si son pocas, ¿quién deja ver a Dios en la tierra?
IX. Crucificado con Cristo (Gálatas 2:20)
A. "Con Cristo estoy juntamente crucificado." El viejo yo -el que solo mira para sí, el que no ama ni sirve, el que le busca a todos por dónde reventarlos- fue puesto en la cruz.
B. Hay que estar muerto al propio yo, al pecado, a la rebeldía, al enojo, al veneno. Ya no se tiene el mismo derecho de gobernarse.
C. "Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí": no se pierde la personalidad; Cristo pasa a ser el Señor y la fuente de la vida, porque pagó todo el pecado.
D. Él quiere formar tu carácter, y hay que dejarlo. Porque el ser humano usa el carácter para manipular: "yo soy así", "a mí nadie me cambia"; y no siempre con palabras.
E. "Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe": viviendo en este cuerpo se depende de Cristo día a día, no de la propia fuerza, porque las fuerzas nos abandonan.
F. "El cual me amó y se entregó a sí mismo por mí": no es una idea general, es personal. Eso rompe la culpa, levanta al caído y enciende gratitud.
X. Despojarse y vestirse (Efesios 4:22-24)
A. "Despojaos del viejo hombre": el acto está en uno. El Espíritu Santo perdona y lava, pero despojarse es decisión propia; y lo que no se despoja se vuelve la ruina mayor.
B. "Viciado conforme a los deseos engañosos": el pecado promete satisfacción, pero engaña y daña, y el viejo hombre termina corrompiéndose más.
C. "Renovaos en el espíritu de vuestra mente": la transformación empieza en la mente -pensamientos, creencias, enfoques-, y Dios la cambia con su verdad, que es la que hace libre.
D. "Vestíos del nuevo hombre": es una decisión, como ponerse la ropa. Y es hoy, no mañana, porque mañana el corazón se endurece más.
E. "En la justicia y santidad de la verdad": lo nuevo se nota en una vida recta y apartada, guiada por la verdad y no por emociones ni por cultura.
F. La ropa vieja es mentira, ira, resentimiento, robo, aprovecharse, palabras dañinas, amargura, enojo, gritos e insultos; y todo eso entristece al Espíritu Santo. Lo que ya fue limpiado, no se vuelve a ensuciar.
XI. Aplicación
A. Deja de medirte por la circunstancia. Lo que te define es tu unión con Cristo, no lo que te está pasando.
B. No te hagas víctima. Achacarle a otro lo que vives te deja atado a eso mismo.
C. Siéntate a evaluarte a ti, no a los demás; y cuando reacciones mal, pregúntate por qué lo dijiste.
D. Pide el corazón de carne donde tienes el de piedra, y cuenta cuántas veces al día te mueves en compasión.
E. Deja que Él forme tu carácter en vez de usarlo para manipular a los tuyos.
F. Despójate hoy de la ropa vieja y vístete de la nueva: mañana cuesta más, porque el corazón se endurece.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
