En el día de Pentecostés descendió el Espíritu Santo y comenzó en la tierra algo que no era natural sino sobrenatural. Los elementos fueron la unidad y la oración, el viento recio, las lenguas repartidas como de fuego y la llenura de todos; y aquello marcó el nacimiento de la iglesia, el principio de la predicación mundial y el cumplimiento de la promesa del Consolador. Pero ese mismo Pentecostés llega a cada vida el día en que uno se arrepiente y se convierte. El mensaje enlaza esa llegada con dos manifestaciones de fuego del Antiguo Testamento: la zarza ardiente que no se consumía, por la que Dios llamó a Moisés (Éxodo 3:2,6), y la descripción de Isaías 30:27, donde el fuego representa santidad, juicio, poder y autoridad divina, en una advertencia a Judá por confiar en la ayuda humana antes que en Dios.
I. La llegada del Espíritu Santo en Pentecostés.
A. El elemento principal era que estaban todos juntos: unidad y oración.
1. Jesús ya se había ido, y los discípulos ya no dependían de su presencia física.
2. Era una atmósfera violenta: los buscaban para matarlos; nosotros no hemos pasado nada por Cristo.
3. El viento recio es el Espíritu que toma a cada uno cuando nos arrepentimos y no queremos la vieja criatura.
B. Lenguas repartidas como de fuego: manifestación visible del Espíritu.
1. No eran sus lenguas: vienen del cielo, repartidas por Dios a los que creyeron.
2. Cuando la presencia de Dios está, la vida cambia; si no cambias, no hay convicción de pecado.
3. Si tomas la Palabra con seriedad, uno muere; si no morimos, el Espíritu Santo se tiene que ir.
C. Pentecostés marca el nacimiento de la iglesia.
1. Esto no lo levantan hombres: bregar con la gente es misión imposible sin el Espíritu Santo.
2. Es el principio de la predicación mundial y el cumplimiento de la promesa del Consolador.
3. La Biblia no es conforme a lo que a uno se le antoja: no hay ni gota de error en ella.
II. Llegó a nuestras vidas el día en que nos convertimos.
A. Que el Espíritu Santo siga en uno depende de uno: la oración es obligada.
1. La gracia no exime de orar: la gracia lleva a la oración y educa la vida espiritual.
2. No se ora cuando conviene: hay que orar todo el día, para fortalecerse para el día difícil.
3. Tu lucha no es aquel ni el otro: es tu propia carne.
B. El Espíritu redarguye y pone en nosotros un lamento por el pecado.
1. Si no nos lamentamos por el pecado, nunca hemos conocido al Espíritu Santo.
2. La vida del creyente debe ser una vida de poder, no de vivir atribulado.
III. Lo que ocurrió, paso a paso.
A. Un sonido sobrenatural: un estruendo como de viento recio.
1. Era para el pueblo de Israel primero; al perseguir a los discípulos, el Evangelio llegó a los gentiles.
B. Una manifestación visible: las lenguas repartidas como de fuego.
1. Si éramos mudos hablamos, si éramos flojos nos hacemos atrevidos; nadie nos puede amarrar.
2. Tirar la piedra y esconder la mano es pecar contra el Espíritu Santo.
3. Blasfemar contra el Espíritu Santo es lo único por lo cual no hay perdón.
C. La llenura: fueron todos llenos del Espíritu Santo.
1. Hablaron idiomas que no habían aprendido, para anunciar las maravillas de Dios a muchas naciones.
2. Cambian las reglas de la ley y comienza la gracia: el gozo no viene por guardar el sábado sino por alcanzar la gracia.
3. El poder espiritual trae valentía, adoración, proclamación y transformación.
D. Dios busca personas dispuestas.
1. Para llegar a los gentiles hizo falta un hombre valiente y entregado: Pablo, que hizo discípulos.
2. Buscamos lugares y posiciones; no buscamos ser discípulos.
3. Los que antes temían predicaron con autoridad, porque tenían presencia, poder y purificación.
IV. Tres manifestaciones de fuego.
A. La zarza ardiente con Moisés, el fuego del cielo con Elías, y las lenguas de Pentecostés.
1. En Éxodo 3:2, la zarza ardía y no se consumía, porque la santidad de Dios lo rodeaba todo.
2. Dios esperaba que Moisés se acercara, y lo llamó por nombre.
3. "Quita tu calzado": era tierra extranjera, pero el Ángel de Jehová estaba allí, y se movió por Moisés.
B. El que busca a Dios mueve el cielo a su favor.
1. Moisés no tenía iglesia ni líder ni nada para tener tanta fe: tenía un corazón bueno.
2. Allí Dios le dio su misión; ¿sabes tú cuál es la tuya, o vives nada más que para ti?
3. En Éxodo 3:6 Moisés cubrió su rostro porque tuvo miedo de mirar a Dios.
C. Moisés rompió las tablas y no pudo entrar a la tierra prometida.
1. Era otro mortal igual que nosotros: ese es el temor que hay que tenerle a Dios.
2. Tenemos la gracia, pero Judas también la tenía; cuidemos nuestra vida.
3. La iglesia no es un vacilón ni un lugar donde acampar: es donde Dios se glorifica.
V. El fuego que describe a Dios (Isaías 30:27).
A. Rostro encendido, llamas de fuego devorador: santidad, juicio, poder y autoridad.
1. Si lees la Biblia, te estremece y te educas espiritualmente; el asunto es que no se lee.
2. Al orar, el Espíritu redarguye y uno va a humillarse: así se conserva la salvación.
B. Es una advertencia a Judá por confiar en la ayuda humana, Egipto, en vez de Dios.
1. Babilonia ya arropaba todo y se llevó a los jóvenes de más talento; allí creció Daniel.
2. Judá tenía que arrepentirse y humillarse; el problema es el orgullo, que Dios quebranta para salvación.
3. Judá era el lugar preferido y fue destruida: Dios no es indiferente al pecado ni a la rebelión.
C. Los ángeles vienen a la tierra y los libros del cielo se leen.
1. "Nadie nos ve": los ángeles miraron esta mañana si tenías ganas de estar en el culto.
2. Vivimos como muertos; lo que se rompe no tiene reparo y lo que se pierde es difícil de reconquistar.
3. ¿En quién has puesto tu confianza: en Dios o en el hombre?
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
