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Estudio #1613Iglesia en las casas

Jehová le ha entregado el león

Atender la palabra de dios aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Antiguo Testamento1 ReyesMiercoles, 15 de julio de 202611 min lectura

El estudio recorre el relato de los dos profetas de 1 Reyes 13: el hombre de Dios enviado desde Judá a profetizar contra el altar de Betel, con tres instrucciones expresas -no comer pan, no beber agua y no regresar por el mismo camino-, y el profeta viejo de Betel que lo hace volver diciéndole que un ángel le habló, cuando el texto mismo añade: "mas le mentía" (13:18). El hombre de Dios creyó la mentira, comió, bebió, y en el camino de regreso un león lo mató. De ahí la enseñanza que atraviesa todo el mensaje: la palabra de Dios no se sustituye por opiniones, experiencias ni supuestas revelaciones, aunque vengan de alguien que parezca espiritual o tenga autoridad, y la obediencia requiere perseverancia hasta el final.

I. El profeta de Judá y la vida de los profetas

A. Dios envía al hombre de Dios, el profeta de Judá, a profetizar contra el altar de Betel, en los días del rey Jeroboam.

B. Le dio instrucciones muy claras, y eran puntos que no se discuten, porque los profetas eran hombres que vivían completamente para Dios, con mucha austeridad y a solas.

C. Lo que se le encomendó no era lo más fácil: cuando Dios envía, uno no lo puede hacer como uno piensa, ni como lo analiza, ni como cree que saldrá mejor.

D. El detalle de vivir y trabajar para Dios es centrarse en quién es Dios, cómo es, cuál es su sentir y cuál es el pensamiento perfecto que Él tiene. Y eso es difícil.

E. Ir delante de Jeroboam era exponerse a que el rey lo matara; no tenía ninguna seguridad para su vida, pero iba porque Dios lo había mandado.

F. Los profetas podían tener familia, pero no eran de estar en medio de la gente: tenían que sentir la voz de Dios y traspasar esas palabras de inmediato.

G. Mientras menos uno sabe, menos se preocupa; mientras más uno sabe, más sabe que tiene que luchar, batallar y componer su vida.

H. De Génesis a Apocalipsis, el libro sagrado enseña, corrige y reprende. Para las Escrituras no hay que ser un genio; con ellas uno crece y sabe cómo llevar su vida.

II. Las tres instrucciones y su propósito

A. No comer pan: aquel pan estaba dedicado completamente a los ídolos. No era "un pedazo de pan que hizo el panadero": era una ley.

B. No beber agua allí.

C. No regresar por el mismo camino.

D. Las tres eran protección: no comer, porque lo iban a querer envenenar; no beber, porque lo envenenarían por el agua; no volver por el mismo camino, porque quien va a un lugar donde no lo tratan bien, no regresa por donde entró.

E. Le dio tres medidas de cuidarse, las más perfectas. Y lo más fácil en la vida es obedecer.

F. El problema de la vida es que uno no sabe lo que está a la vuelta de la esquina, porque no sabe quién lo ama.

III. Obedeció al principio y rechazó al rey

A. El profeta de Judá obedeció al principio y rechazó la invitación del rey Jeroboam, que al fin y al cabo lo quería matar.

B. El profeta era el que decía la verdad, el que confrontaba al pueblo, al que el pueblo temía cuando lo veía.

C. En esa atmósfera el hombre tendría que estar tenso; era una situación difícil.

D. Obedecer al principio y ceder al final son dos posiciones, dos actitudes que un ser humano toma.

E. Uno es responsable de su propia vida: a ti nadie te hace daño si tú no lo permites. Tienes una sola existencia, y es la que tienes que cuidar, viendo qué puede entrar y qué no debe entrar.

F. No podemos vivir como bobos: somos guerreros, y nadie tiene una sola batalla al día. El mensaje es velar bien, entender las cosas claras y precisas, ser astutos.

IV. El profeta viejo de Betel

A. Son dos profetas: el primero es el de Judá; el segundo es el profeta viejo, el de Betel.

B. Si es el profeta viejo, es el que más respeto debe merecer: el que ya tiene que tener una postura de cuidado, de proteger, de amar, de servir, de hacer todo lo bueno, todo lo justo, todo lo verdadero. Eso le tocaba al viejo profeta.

C. No se conocían: había distintos profetas en distintas esquinas de la tierra de Israel y de Judá.

D. Salió a buscar al hombre de Dios y le dijo: "Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová". Era falso.

E. Lo que se le había prohibido al profeta de Judá era comer en cualquier lado, aunque estuviese muerto de hambre. Si Dios dijo "no comas", es porque Dios lo va a fortalecer.

V. "Mas le mentía" (1 Reyes 13:18)

A. La Biblia añade inmediatamente la frase que lo define: "mas le mentía". Quiere decir que Dios no guarda secretos.

B. El texto no dice que fuera un impostor de oficio, sino que señala la acción que tomó en ese momento. Por eso hay que tener los ojos abiertos, claros y precisos.

C. Por esa sola ocasión se le quedó el nombre: el profeta que mintió. Afirmó falsamente haber recibido un mensaje de Dios.

D. En la vida todo sale a la superficie. La mentira no sale de inmediato: sale mientras más va engordando, porque es engaño.

VI. El hombre de Dios creyó la mentira

A. Le hablaron dos o tres palabritas. Estaría cansado, tendría hambre y sed, y le faltaba mucho camino: estaba afectado emocionalmente.

B. Y en ese estado hizo lo que no debía: puso el oído donde no se debe poner el oído.

C. "Volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua". Tan débil estaba. Y era un profeta: a los profetas no se les iba ni una.

D. Acuérdense de Elías y de Eliseo: hablaban y al minuto se cumplía.

VII. Dios habló verdaderamente por medio del que mintió (13:20)

A. "Y aconteció que, estando ellos a la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver". Él le mintió, y Dios lo usó. Tengan cuidado con quién se habla.

B. Cuando Dios pone a hablar, lo pone a hablar: lo que le habla, Dios se lo pone en la boca, porque fue obligado. Si con Dios hasta las piedras tienen que hablar.

C. En el cielo hay millones de ángeles que suben y bajan, y arcángeles y querubines, seres superiores en fuerza y en dominio.

D. Los ángeles anotan y suben, y en el cielo se acumula en los libros; el día del juicio final los libros serán abiertos, se llamará a cada uno por su nombre y saldrá todo lo que hizo - y lo que no hizo también.

E. Vivir no es cosa suave. Dios nos cuida de todo lo que viene a destruirnos, y no he visto un justo desamparado.

F. Si Dios está en el cielo viendo todo, ¿qué mano se mueve? No son demonios: es Dios, con poderío.

VIII. Dios es soberano, pero no aprueba el pecado

A. El profeta viejo, que antes había mentido, ahora recibe un mensaje verdadero de parte de Dios. Esto enseña varias cosas.

B. Aunque había pecado al mentir, Dios decidió usarlo en ese momento para comunicar su juicio. Eso no justifica su mentira ni aprueba su conducta.

C. Qué pasó después con aquel profeta, no lo sabemos; el texto no lo dice.

D. No podemos vivir la vida como si fuera una tontería ni bajo el razonamiento de uno: es bajo la justicia de Dios.

E. Dios puede usar a quien Él quiera para cumplir sus propósitos, incluso a una persona que ha fallado; no es que Dios nos necesite. Nosotros no somos seres especiales ni eternos: el eterno es Dios.

F. La prerrogativa es de Dios: el sí y el no son suyos, y eso queda en secreto. Por eso ella nunca dice quién se fue con el Señor y quién no; confronta en vida, mientras hay aliento de vida.

IX. El juicio: "por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová" (13:21)

A. "Así ha dicho Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito".

B. El mandato estaba dado de manera expresa por la autoridad máxima, Jehová Dios, y había que cumplirlo. No es difícil cumplir.

C. Es como el hijo a quien se le dice "no vayas por ahí, hay un bache", y va, se cae y se raspa. ¿Y por qué lloras? Desobedeciste. Si vimos que era un sitio peligroso, ¿cómo nos metimos allí?

D. Vivimos sin pensar, como niños, y ni siquiera como niños de cinco años, que son muy listos.

E. Nuestra existencia no debe ser como la de ninguno de los dos profetas. A ellos se les dieron instrucciones, y a nosotros Dios nos las ha dado en este libro.

F. Si no lo lees, tu problema; si desconoces lo que hay aquí, esta misma palabra es la que te puede condenar, porque teniendo la verdad la tenemos oculta.

G. El error del hombre de Dios fue aceptar la palabra del profeta viejo por encima de la palabra que Dios ya le había dado. Dios no cambió ese mandato (13:9).

X. Por qué Dios fue tan severo

A. Porque el hombre de Dios era un mensajero de Jehová: si cambia las palabras que se le dieron, cambia las palabras proféticas que tenía que dar.

B. Nada se puede hablar de acuerdo a lo que queremos.

C. Quienes representan a Dios tienen una gran responsabilidad de obedecer fielmente su palabra; quien no la tiene, no representa a Dios.

D. La voz de Dios se trae cuando se necesita, para advertir el mañana; después de hablar, al mensajero le toca retirarse.

E. Hay que cuidar lo que uno recibe, porque por ahí se cuelan la idolatría y las fiestas patronales.

F. Lo que seguimos haciendo cuando no obedecemos: comer lo que no se debe comer, beber el agua de donde no se debe tomar y regresar por el camino de cuando éramos impíos. Ese viejo camino se perdió el día de la conversión.

G. La desobediencia de un siervo de Dios puede confundir a otro: no se pierde solo él, se lleva a otro. Es mejor no haber nacido que hacer caer a otro.

XI. La enseñanza: nada sustituye la palabra

A. La palabra de Dios no debe ser sustituida por opiniones. ¿Cómo vamos a opinar de la palabra de Dios?

B. Tampoco por experiencias: "yo tuve una experiencia y vi el cielo abrir" - fue tu experiencia, no es Escritura.

C. Nada de fantasía, nada de misticismo. La vida del creyente es una realidad: contra la marea que viene, contra la piedra que viene, contra el mismo diablo que se levanta.

D. Al tibio Dios lo aborrece; y si lo aborrece, no hay vida eterna.

E. Tocar al Espíritu Santo es el peligro más grande de la vida: es el único lugar donde no hay perdón.

F. Debemos discernir todo mensaje a la luz de las Escrituras.

G. La obediencia a Dios requiere perseverancia hasta el final, incluso cuando otra persona -aunque parezca espiritual o tenga autoridad- diga algo diferente.

XII. "Jehová le ha entregado el león"

A. El varón de Dios fue entregado al león: en el camino de regreso salió un león y lo mató. Porque no cumplió.

B. Y el que se llamaba profeta fue, recogió los huesos y los enterró.

C. Dios no deja nada oculto, y Dios no trabaja como cada uno piensa: trabaja de acuerdo al peso que tenemos en el corazón.

D. Dios no tiene empeño de coleccionar gente. Él es el Creador, y si quiere sigue creando, como ha hecho hasta el día de hoy.

E. Ninguno de nosotros es una maravilla: todos necesitamos a Dios, y no meramente por venir a una iglesia, sino para mantenernos como el Padre quiere que seamos.

F. Cuando tiramos las rodillas a la oración subimos directamente al cielo; cuando levantamos las manos en adoración vamos al Padre y Él se alegra.

XIII. Cierre

A. "A mí me corresponde predicar; a usted le toca buscar a Dios, en espíritu y en verdad".

B. Hay un cielo, pero también hay un infierno, y un lago de fuego y azufre al final; quien dice que no existe ha dejado de leer la palabra.

C. La religión no es opiniones ni sugerencias, ni "si me gusta o no me gusta": uno puede desagradarse del alimento, no de Dios.

D. A Dios se le sirve con un espíritu manso que nos doblegue.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz