"Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre." La expositora dice que tenía varios títulos para este mensaje y se quedó con el del pozo cenagoso: un hoyo profundo con el fondo lleno de barro espeso, donde mientras más se intenta caminar más se hunden los pies, y donde el barro, al secarse, queda duro como el cemento y amarra. Ese es el retrato del alma abatida. Desde ahí trabaja el Salmo 23:3 frase por frase y lo completa con el Salmo 42:11, Isaías 40:31, Isaías 41:10 y el Salmo 37:23-24, donde está la respuesta: el que cae no queda postrado, porque Jehová sostiene su mano.
I. Leer la palabra durante toda una vida
A. "Yo estaba leyendo las Escrituras desde el día en que me convertí. No entendía, pero leía. No podía interpretar, pero la leía. Y la marcaba."
B. La marcaba porque sentía que ese versículo se convertía, en ese momento, en algo que necesitaba saber.
C. A ti nadie te va a enseñar como la palabra te puede enseñar. Ella es la verdad, y mientras más la leemos, más conocimiento tenemos - no lo que pretendemos.
D. Esa verdad es la que nos hace libres, la que nos hace madurar y la que nos deja saber hacia dónde vamos.
E. A cada uno le vienen distintas pruebas. Ninguna se asimila del todo: lo que uno hace es achicarse, hacerse chiquito. Porque lo mejor es doblegar el lomo e ir a Dios.
F. Las pruebas vienen para enseñarnos, para que uno deje de ser pequeño y las enfrente. Y sí, es difícil, porque es difícil.
G. La vida para cada uno es individual: no se vive diciendo "aquel me hizo, el otro me hizo". Lo que se hace hoy se paga mañana; lo que no luchaste hoy, lo perdiste mañana.
II. Qué es un pozo cenagoso
A. Imagínate un hoyo profundo con el fondo lleno de barro espeso. Mientras más intentas caminar, más se hunden los pies.
B. Al no poder caminar, no se llega al lugar al que uno debe llegar; y no encuentras una superficie firme de donde apoyarte.
C. Un cenagal es un lugar lleno de lodo, barro y fango, donde los pies se hunden y resulta difícil salir - por no decir que no se puede.
D. Y los pies quedan enterrados: el viento va secando el barro, y al secarse queda duro como el cemento y amarra los pies.
E. Ese pozo cenagoso le toca en la vida a todo el mundo. No es a algunas personas: es a todo el mundo.
III. "Confortará mi alma" - el alma que hay que restaurar
A. Confortar significa que Dios restaura; y nuestra alma es Dios el que quiere restaurarla.
B. El alma está pegada a la carne, y está llena de sentimientos y de inseguridades. Se turba: esa es la capacidad del alma.
C. El alma es vulnerable: no tiene seguridad, tiene nervios, no ve las cosas claras. Somos carne, alma y espíritu - estamos compuestos de tres.
D. Tú piensas que es tu mente la que te lleva; pero ¿quién lleva tu mente? La puede llevar el alma, la puede llevar la carne, y el cuerpo, que es voluntarioso.
E. Si no oramos y no leemos la palabra, somos llevados de aquí para allá: hoy opino, mañana tiro, no sé qué hacer.
F. Si tú te dejas llevar por el alma, el alma te destroza. Y le es fácil, porque tu alma conoce tu debilidad y conoce tus actos: conoce el todo de ti.
G. Esa alma es la que va a tratar de manipular, controlar y destruir. "Así que nadie le hace daño a nadie: el daño se lo hace uno."
H. Hay que educar el alma, para que Dios restaure, renueve y dé fortaleza a nuestro interior cuando estamos cansados, preocupados o abatidos.
I. "Si no estamos abatidos, estamos cansados; y si no estamos cansados, estamos preocupados. Es como que nos fascina vivir en estrés."
J. Uno se levanta empoderado y se acuesta atribulado. "No pierdan el sueño nunca por nadie."
K. "Señor, cuando mi alma pierde fuerza, tú me devuelves el ánimo; cuando estoy inquieto, tú me das paz; cuando no sé por dónde seguir, tú me guías."
L. Y si uno no anda listo, se deprime; y de un estado depresivo salir después es complicado: queda la cara atribulada por mucho tiempo, y hasta el pan se hace amargo.
M. Lo interior tuyo lo tienes calladito: no lo sabe el esposo ni la esposa, ni la madre, ni el vecino. El alma la conoce solamente uno; y el alma controla, miente y engaña - a sí misma.
N. Donde estamos contaminados es en el interior, porque somos muy listos para lo que soltamos por la boca. Nuestra circunstancia es nuestro ser interior.
IV. "Me guiará por sendas de justicia"
A. No tengo que caminar solo: Dios dirige mis pasos. ¿Y qué quiere dirigir Dios? Tus pasos.
B. Mira lo que tienes al frente, mira tus circunstancias, mira tus problemas. "Deja ya de mirar para otro: mírate tú, y observa tus pasos."
C. Me conduce por el camino correcto; y si tú buscas a Dios, hay oración y hay búsqueda.
D. "Por amor de su nombre": aprendemos a amar a Dios como Dios merece que se le ame.
E. Dios permanece fiel porque esa es su naturaleza y su carácter. El mortal es el que no es fiel - y no lo es para nadie.
F. Dios nos ve afligidos y nos acaricia la cabeza; nos ve oprimidos y se encarga de liberarnos. Él te da, y tú no le das tu amor; Él hizo un sacrificio completo, y tú no haces ninguno por Él.
G. "Dios, restaura mi alma" - eso es lo que hay que rogarle. No se trata de la salvación: se trata de restaurar el alma, que impulsa, grita, opina, sugiere y acusa.
H. Y que Dios dirija mi camino. A nadie se le ocurre pedírselo, y lo necesitamos diariamente: porque tienes hijos, matrimonio, madre, padre. La vida se hace hoy y se paga mañana.
V. Salmo 42:11 - "¿por qué te abates, oh alma mía?"
A. "¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío".
B. ¿Por qué estás desanimada, triste y sin fuerza? No te levantas en la mañana, o vives una situación y sientes que te vas; no sabes qué hablar ni qué pensar.
C. ¿Por qué hay tantas circunstancias y todo parece que se quiere derrumbar? Porque no hemos sido capaces de batallar, ni de hablar claramente, cara a cara, con palabras de sabiduría.
D. "Le pregunto al alma de ustedes, porque usted en su carne y en su boca no lo va a decir": dígaselo usted cuando llegue a su casa.
E. Sean sinceros el uno con el otro. "Vivimos en una novela: el ser humano vive meramente en una novela."
F. Y esto lo está escribiendo David. Esto es un salmo.
G. ¿Por qué permites que la preocupación y la angustia llenen tu interior? Porque eso llena, y cuando se habla se deja ver.
H. Es como los padres que se enteran de que las notas del hijo no eran las que pensaban: llegaron a vivir en la preocupación y comenzaron a sentir la angustia. "La angustia está detrás de la puerta."
I. Pero como queremos ser los excelentes y demostrar el cuento, el alma queda completamente abatida - y ahí está otra vez el barro espeso.
J. Y comenzamos a buscar soluciones, en vez de irnos a oración y sacar el día de ayuno, que no cuesta nada.
K. No se pierden las esperanzas si uno se mantiene en oración, lee la palabra y tiene su día de ayuno.
L. ¿Por qué no detenemos momentos de nuestra vida? Porque es ausencia de valientes: no se atreven a luchar, ni a hablar la verdad, ni a enfrentar lo que está mal.
M. Y en vez de desarrollar confianza en Dios, es más fácil escondernos: "por ahí va el río, y con el río me voy".
N. Cuando se pierden las esperanzas, Dios todavía está en su trono y quiere obrar. ¿Qué necesita? Que se lo roguemos: "Dios, levántate y ayúdame a batallar, a vencer, a hablar lo que tengo que hablar, a enfrentar lo que tengo que enfrentar".
O. "Porque aún he de alabarle": aunque hoy esté pasando por dificultad, volveré a levantar mi voz en alabanza.
P. "Alma mía, no te rindas": David tenía constantemente una conversación con su alma. Lo que hoy te turba no tendrá la última palabra.
VI. Isaías 40:31 - nuevas fuerzas
A. "Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".
B. Los que oran esperan en Jehová. Peleaste con los hijos, con la esposa, con el vecino, porque piensas que así arreglas tu vida.
C. Nuestra esperanza no está en el hijo, ni en la madre, ni en el padre, ni en el vecino: nuestra esperanza es Jehová.
D. "Lo difícil es que tus rodillas se doblen. A tu rodilla no le gusta tirarse al piso. El que ora, eso se nota."
E. "Yo soy buena gente" no es nada: es oración y búsqueda, es amar la palabra. Eso es lo que hace tu vida.
F. Según uno busca, se manifiestan las nuevas fuerzas. Las fuerzas se gastan con las circunstancias y con los problemas, cuando no se ve salida; por eso hay que renovarlas.
G. "Nada es de la tierra. Todo tiene que venir del cielo para que haya bendición en nuestra vida."
H. El alma quiere que tú la salves, porque ya siente el olor a humo. El espíritu se quiere salvar; pero la carne no quiere. "Lo dejaré todo y seguiré al Señor": esa es la decisión del justo.
I. "Levantarán alas como las águilas": Dios puede levantarnos por encima de aquello que quería mantenernos abatidos. Lo que te tiene abatido hoy es lo que no has luchado.
J. "Correrán, y no se cansarán": Él da fuerza continua, aun cuando el camino sea largo.
K. "Caminarán, y no se fatigarán": mientras más uno busca, más quiere conocer del Señor.
L. Lo otro es ser tibio, y el tibio se vomita. Una madre tibia le lleva la tibieza a su familia; un padre tibio destroza el hogar, porque sobre el hombre está la responsabilidad de llevar su hogar, corregir y decir el sí y el no. "Esto no es machismo".
M. Cuando mis fuerzas terminan, las de Dios no. No es que uno sea más valiente que otro: es que cuando confiamos plenamente en Dios, Él es el que nos renueva y nos levanta.
VII. Isaías 41:10 - "no temas, porque yo estoy contigo"
A. "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia".
B. Por difícil que sea, Dios dice "yo estoy contigo". Lo que pasa es que no te atreves a luchar.
C. "No desmayes": aunque mi fuerza disminuya, Él sigue siendo mi Dios y mi seguridad.
D. "Que te esfuerzo": cuando siento que no puedo más, Dios fortalece.
E. "Siempre te ayudaré": la ayuda no es ocasional, es siempre. Puedes contar con Él.
F. "Siempre te sustentaré": Dios no solamente levanta, también sostiene, para que uno pueda continuar.
G. "Con la diestra de mi justicia": Dios ofrece su diestra, donde está la justicia. Y la ofrece porque Dios no necesita: los que necesitamos somos nosotros, los mortales.
H. Si Dios quiere, sigue creando ángeles, millares de millares. Nosotros somos criaturas: no tenemos nada de sobrenatural frente a los millones de ángeles que suben y bajan.
I. ¿Crees que este planeta es el único? Es una multitud de creación; y en un pequeño globo llamado tierra estamos nosotros predicando y enseñando de Dios.
J. "¿Estamos trabajando para salvarnos, o para el cuentito de iglesia?"
VIII. Salmo 37:23-24 - la mano que sostiene
A. "Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano".
B. Dios dirige y afirma el camino de quien anda con Él. "Ahora pregúntate: ¿tú estás caminando con Él?"
C. "Es la salvación de ustedes lo que yo estoy guerreando. Es la vida eterna. Porque ¿quién te asegura que mañana tú vas a estar vivo?"
D. No estar dando excusa tras excusa, sino decir: "Señor, perdona; levántame".
E. "Cuando el hombre cayere, no quedará postrado": el creyente puede tropezar y pasar por pruebas y momentos difíciles.
F. "Porque Jehová sostiene su mano": la razón por la que vuelve a levantarse es que Dios no lo ha soltado.
G. Se puede caer en debilidad, pero no quedará en el suelo.
H. Y lo dice desde su propia historia: hubo meses en que se detuvo y no fue a las misiones, porque no podía; colapsó, y disimulaba hablando, pero el exceso de preocupación se había apoderado. Hasta que en cuestión de unas horas Dios comenzó a trabajar y se rompieron unas barreras.
I. "La mano que me sostiene es más fuerte que aquella que me hizo caer. Me sacó del pozo, puso mis pies sobre la peña, enderezó mis pasos, y ahora sostiene mi mano."
J. Y el recuerdo de un niño de cinco años que, al verla llegar a una casa, gritaba brincando "¡llegó Dios, llegó Dios!" - no sabía nada, y sin embargo aquella casa se convirtió y se hizo de oración y de búsqueda, porque Dios llegó a esa vida en ese momento.
K. "Luego, lo demás es historia. Y en esa historia hubo lágrimas, en esa historia hubo mucho dolor. Y esa historia llega hasta el día de hoy."
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
