Mateo 6:22
Las Escrituras son claras y nunca pasan ni dejan de ser. Dios nos las dio para que por ellas vivamos claros. Son ellas las que dan fe y alimentan. Hoy ellas nos enseñan sobre el uso y el cuidado espiritual de nuestros ojos. Los ojos tienen que ser para Dios, cuánto cuidas tus ojos es cuánto cuidas tu vida. Pues, cuando los cuidamos del mal es que mucho bien nos pueden hacer a nuestras vidas. Cuando nuestros ojos no son cuidados corren de un lado a otro. En Job 31:1 vemos como Job hizo pacto con sus ojos, él hizo compromiso. Cada cual vive a su estilo, pero hay algo que buscó Job para vivir con integridad, dice, "Hice pacto con mis ojos." Nosotros buscamos galardones de arriba porque los de la tierra hoy son y mañana no son. Colosenses 3: 2 El creyente debe vivir día tras día con integridad para poder dormir y levantarse en paz. La integridad tiene que venir de Dios porque no es fácil, ya que la integridad está en nosotros cuando hacemos pacto con Dios y decimos, "he de cuidar mis ojos para que en mi vida haya integridad." Esa integridad de la que hablaba Job es de uno para con la iglesia, para con la familia y para con los que están a nuestro alrededor. Pues, ¡qué recompensas tendremos sino hay integridad en nosotros! Pues los galardones serán dados a aquellas personas que viven en integridad, que mueren a la carne y viven en el Espíritu. Esto no es meramente mirar sino cuidar nuestros ojos mucho más ya que Jehová pesa en balanza de justicia. Por eso Job dice, "Hice pacto con mis ojos (no voy a estar detrás de mujeres porque yo voy a ser un hombre íntegro.") Job quiere galardones siendo un siervo útil para Dios; quiere una vida santa, quiere consagrarse y llegar al Cielo. Todo aquel que quiera consagrarse a Dios tiene que entender que los ojos no se dejan ensuciar. Esto sólo sucede a los que no cuidan sus ojos y se llenan de adulterio porque no los cuidaron. Podemos ver como muchos viven una vida como tontos, ignorando la claridad de las Escrituras. El ser humano no se preocupa aún sabiendo que Jehová los pesa con balanza de justicia. El apóstol Pedro le decía al pueblo, "Tienen los ojos llenos de adulterio no se cansan de pecar." 2 Pedro 2: 14 Pues ya no hay freno con el pecado. Se peca, vuelve y se peca y se sigue pecando porque los ojos no se sacian de pecar. Se llega a la iglesia pecando, se llega a la casa pecando. Se lleva el pecado a los hijos, a los esposos (a), amigos, a donde quiera, pues vamos llevando y seduciendo. Todo aquel que no se consagra para Dios va buscando almas inconstantes. Los hombres llenos de lujuria van buscando mujeres inconstantes sedientas del mismo pecado. Es mucho el mal por ese desenfreno del pecado. Todo aquello que dejas entrar por tus ojos es lo que hay en tu cuerpo. Mateo 6:22 Hay películas que no se deben ver. Porque te alimentas por los ojos. No está bien ver novelas llenas de adulterio, ni dar oídos a canciones mundanas. Así se va alimentando el cuerpo con todo lo que es inmundo. Cuidemos los ojos, pues como dijo el teólogo Adam Clark, "Lo que es el Sol para el Universo así son nuestros ojos para nuestro cuerpo." Si el ojo es bueno así tú podrás ver las cosas claramente y nadie te podrá engañar. El que tiene ojos buenos puede discernir lo que es bueno y lo que es malo. Cuando el ojo es bueno sabe muy bien que allí o en tal lugar no se puede ir, porque allí no está el bien. Nadie le tiene que aclarar nada, porque él sabe lo que es y lo que no es. Nadie te engaña, ni predicadores errados, ni reportajes, ni líderes, ni hermanos, pues sabes muy bien cuándo decir sí y cuándo decir no. Vemos a José, el hijo de Jacob en Génesis 39: 9, que pudo huir del adulterio porque sus ojos eran buenos. Por eso pudo mantener su casa limpia y luego liberar a un pueblo. Protegió a su familia porque el hombre que tiene ojos buenos libra a los suyos de condenación, del hambre, de la peste y de la enfermedad. Y no sólo se libró él, sino que también libró a una nación poderosa y todavía su obra le sigue. En un ojo que es bueno se puede confiar y descansar. Benditos aquellos que tienen ojos buenos, pues nunca miran con doble intención, puede ocurrir lo que ocurra y sus actos son siempre el bien, sus intenciones son buenas, no buscan el mal. Todos los motivos de su vida son buenos, nunca se lucran ni se aprovechan de las almas inconstantes. Pero cuando el ojo es maligno enferma todo lo que está a su alrededor. Los amigos de Job no le pudieron hacer juicio porque Job había dado sus ojos a Dios. Hay enfermedades de los ojos que provocan ceguera, por eso cuando los ojos son malos toda la vida se corrompe. Todo aquello que dejas entrar por los ojos lo conviertes en maldición o en bendición. Ofrendar los ojos a Jehová no es fácil, pero no es imposible y si tú haces pacto con Jehová Él hará pacto contigo. No nos equivoquemos, lo que dejamos entrar por nuestros ojos eso será lo que habrá en nosotros, ni más ni menos. Nunca nos podremos defender de lo que dejamos entrar por nuestros ojos porque lo que dejamos entrar por nuestros ojos es por la concupiscencia. La que un día le dará con parir el pecado porque comenzó el mal y un día ese mal fue manifiesto. No nos engañemos Dios no puede ser burlado, todo lo que el hombre siembre un día, eso mismo es lo que va a cosechar. Gálatas 6: 7 El que ama no hace daño, el que ama se niega a sí mismo toma su cruz y sigue a aquel que lo llamó. Dios te llamó para que fueras perfecto, no nos llamó para alimentar el ojo. Colosenses 1: 28 El mal no puede ser parte de nosotros. Dios le devolvió a Job el doble de todo lo que se le fue quitado y todos lo que estaban a su alrededor vieron que él hizo pacto con Dios y fueron y le llevaron ofrenda. Job alcanzó el doble, pues así es el que permite que a sus ojos entre lo que es bueno no lo que es malo. Si todo lo bueno entra por tus ojos vas a tener galardones, bendiciones, la vida eterna y tu ministerio no será escaso. Dondequiera que vayas llevarás lo que de Dios tienes. Una cosa debemos hacer, hacer pacto con nuestros ojos y si Job lo hizo porque no nosotros. Haz pacto de integridad con Dios y comienza a actuar de hoy en delante de tal manera que lo que es no, es no, y que lo que no se debe de mirar no se mira. Es a Jesús a quien nos debemos y por eso no se camina en camino de perversidad, sino en camino de santidad. Iglesia entiende que Dios quiere que veas por tus ojos sólo lo que es santo. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
