El joven rico vino al encuentro del Señor Jesús. A las preguntas de aquel joven el Señor le contestó: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme." (Mateo 19:21) "Si quieres ser perfecto...", le enfatizó Jesús. Debería vender lo que tenía y dárselo a los pobres; era amar a los pobres. Así aquel joven tendría tesoros en el Cielo (Marcos 10:19). También le mencionó al muchacho que debía saber los mandamientos y guardarlos. Y la Biblia nos dice que Jesús lo amó. ("Entonces Jesús mirándole le amó y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz." Marcos 10:21). El Señor le mencionó los tesoros en el Cielo, dejándole ver que no tenían importancia los tesoros de acá abajo de la tierra, porque todo aquí ha de pasar. Cuando la persona confía en lo que tiene aquí en la tierra, se le hará muy difícil entrar en el Reino de los Cielos. En cambio, de todo lo que dejes de este mundo, tendrás el cien de parte de Dios, tendrás lo perfecto de Jehová, eso será lo que te llegará ("Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna." Mateo 19:29).
Aquel hombre estaba buscando lo que él llamaba "la vida eterna." "Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?" (Mateo 19:16) Buscaba la felicidad, la satisfacción, la paz con Dios. "¿Qué yo debo hacer?" El joven rico pensaba así en término de las obras. Es que se piensa solo en términos de reglas y normas. El joven rico se agarraba de eso para pretender haber cumplido toda la ley. En el sentido legalista, aquello podría ser cierto, pero EN EL SENTIDO ESPIRITUAL, NO LO ERA, PORQUE SU ACTITUD HACIA SUS SEMEJANTES ERA ERRÓNEA.
Los mandamientos que Jesús le cita al joven son expresamente nuestros deberes para con los hombres, no le citó los deberes para con Dios. De esa manera Jesús quería hacerle entender lo que es importante para Dios, por eso lo tenía que poner contra la pared. Jesús le lanzó el desafío de vender todo lo que tenía y dárselo a los pobres. Sucedía que el muchacho era prisionero de sus posesiones. Y si Jesús no le hacía entender eso, nunca lo aprendería. ¡LAS POSESIONES SON UN MEDIO PARA AYUDAR A OTROS, DE ÉL APRENDERLO Y HACERLO, ESA SERÍA SU CORONA!
Aquí, en este relato bíblico, se nos ilumina, se nos alumbra con claridad el verdadero sentido de la vida eterna. La vida eterna va de la mano con la vida de Dios. Eterno se escribe en griego "aionios", que no quiere decir exactamente lo que dura para siempre, sino que se refiere a algo que corresponde a Dios, que pertenece a Dios o que es una característica de Dios. La gran característica de Dios y que sobresale para nosotros es: ¡DE TAL MANERA ÉL AMÓ QUE DIO TODO LO MEJOR QUE TENÍA, DIO A SU HIJO AMADO! Por tanto, la esencia de la vida eterna y el luchar para ser partícipes de ella, no es el estar llevando una observancia cuidadosamente calculada de los mandamientos, las reglas y las normas como creía el joven rico; la vida eterna y la lucha por obtenerla envuelve más que eso, ella se basa en una ACTITUD DE AMOR Y DE GENEROSIDAD SACRIFICIAL PARA CON LOS QUE ESTÁN AHÍ AL FRENTE TUYO. Si queremos encontrar la vida eterna, la felicidad, el gozo, la paz de la mente y la serenidad del corazón, no será amontonando una balanza de crédito con Dios en cuanto a guardar reglas y normas, sino teniendo esa misma actitud del amor y del cuidado de Dios con nuestros semejantes y siendo capaces de reproducir eso en nuestro ser.
El joven no podía hacerlo; por eso le llegó la tristeza. Había luchado en la vida tan solo para él. Quería fortuna, la luchó y la tuvo. Pero, si quería lo que tenía el Maestro (¡lo podía haber tenido!) tenía que dejar todo el egoísmo que había en él y comenzar una vida nueva en Jesús; así lograría la vida eterna y el cien para su vida (Mateo 19:29). Las riquezas producen en las personas una falsa independencia (Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo (Apocalipsis 3:17). Las riquezas encadenan al hombre a este mundo, ellas tienden a hacer a la persona egoísta. Si se entendiera que, "Se pierde lo que guardas y ganas lo que das."
Entonces, Pedro le preguntó al Señor. "…He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?" (Mateo 19:27) Fue natural de Pedro dejarle ver a Jesús que él lo había dejado todo y a cambio qué ganaría. La respuesta que amablemente Jesús le dio es para ti también (Mateo 19:28-30). EL QUE COMPARTE LA CAMPAÑA DE CRISTO, COMPARTIRÁ EL TRIUNFO DE CRISTO; Y EL QUE LLEVA LA CRUZ LLEVARÁ LA CORONA. Si hay verdaderos creyentes, hay una hermosa familia, la de Cristo. ¡Y en Cristo tenemos más de lo que podríamos imaginar! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
