Lo mejor de la vida es que estemos resueltos, decididos, que sepamos hacia donde vamos. Rut es buen ejemplo.
El llamado de Elí, sumo sacerdote de Israel, era perpetuo y Jehová se lo quitó porque no reprendió a los suyos, a
sus hijos. El temor de Dios tiene que estar en el que le sirve a Dios y debe crecer más cada día. De lo que está
malo nos tenemos que desprender de inmediato y no esperar toda una vida para hacerlo porque será tarde.
Cuando la israelita Noemí estaba en Belén tenía mucha bendición. Pero le vino una mala situación y su esposo
tomó la decisión·de irse.para Moab. Rut 1: 1 Jehová no permitía que moabitas y hebreos estuvieran júntos.
Mientras más conocemos las Escrituras más claro sabemos cómo debe ser nuestro modo de vivir, cómo movemos y
qué decir. Las malas consecuencias de otros nos sirven de advertencia. Muchas veces nos conformamos con vivir
·de las misericordias de Dios. Hermano, no podemos hacer nuestro mañana pensando en las misericordias de Dios
porque no sabemos si las habrá, si el tiempo se termina. Tomar decisiones a la ligera es muy peligroso porque cada
decisión mala trae sus consecuencias. Pensamos que siempre vamos a gustar de las misericordias de Dios, pero no
pensamos en que hoy puede ser el rapto de la Iglesia. Y, ¿quién dice que vamos a tener otra oportunidad? ¿Somos
hombres y mujeres concientes de que hemos hecho compromiso con Él? Hay que tener claro qué es lo que
queremos y hacia donde vamos. El esposo de Noemí tomó la decisión de salir de la tierra prometida para ir a
Moab. Eso era peligroso, de Dios vienen los castigos y no del diablo. Murió el esposo de Noemí y la muerte
también se llevó a sus dos hijos por la desobediencia. Noemí lo perdió todo. No encontró nada bueno en Moab.
Llegó con las manos llenas y salió con las manos vacías. Con todo esto ella tenía que conservar su temor a Dios.
Para bien Rut conoció a Noemí y hubo en ella UI1 cambio; deseó vivir y seguir a Noemí. Se enfrentó con su
suegra hebrea a la mucha miseria por la mucha desobediencia y recibió con Noemí las terribles consecuencias.
Noemí le habló claro a Rut, y ella murió a todo lo que eran sus creencias, costumbres, etc. Noemí escuchó que en
Belén Dios había visitado a su pueblo. Por tal razón decidió regresar. allá. Para el esposo de Noemí había promesas,
pero se olvidó de Dios y comenzaron a vivir con las misericordias de Dios, a sobrevivir a lo que venía. Pero,
ningún creyente puede vivir a lo que venga porque en su vida tiene que haber clamor, oración, búsqueda y un deseo
de vivir para Dios. Habían abandonado sus tierras y la tierra estaba muy mala para ser trabajada. Aquella mujer
viuda no podía trabajarla. Hermano, tenemos una buena tierra que la tenemos que ir trabajando todos los días. Si la
dejamos endurecer y no la aramos y la abonamos no dará fruto de 100 por l, sino que dará espigas sin fruto. Tierra
que no se cultiva, luego hay que ir a recoger las migajas de otro. El que siembra su buena tierra recoge una buena
siembra. Tenemos que tener claro que nuestras vidas tienen que ser fértiles y lo hacemos en tres procesos: en
oración, ayuno y lectura.de la Palabra. Cuando no hay en nosotros eso, tenemos que recoger las migajas. El esposo
de Noemí no trabajó lo que Dios quería por eso escogió irse a Moab. A veces pensamos emprender otro camino
porque queremos unas cosas, pero tenemos que emprender nuestro camino en oración y ayuno para que sea Dios
nuestra providencia. Para cajtivar un buen terreno tenemos que ser mansos, péro hoy día al hombre le gusta la
soberbia porque el ser manso''no es lo natural, no hay humildad. ·
Orfa y Rut amaron a Noemí. Noemí era una mujer placentera en' ella había toda cualidad que producía en los
demás placer de oírla por tal razón Orfa y Rut pudieron amarla. No vivamos como vive todo el mundo. Orfa vivió
como todo el mundo. No tomemos libertad de lo que no debe ser. Por la avaricia un· día se nos va a señalar o
acusar, mejor no tengamos nada. Nosotros somos seguidores de Cristo Jesús. Debemos ser capaces de decirle al
Señor: "no me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a donde quiera que tu fueres, iré yo, y dondequiera que
vivieres, viviré... " Es así de la única forma que podemos ser buenos seguidores. Rut iba a seguir a Noemí no con
exigencias ni por lo que tenía. Noemí no tenía nada para ofrecerle. El que sigue a Dios no lo hace porque recibe
techo, dinero o bienestar porque el que es fiel puede tener todo esto. Lo que hacía a Rut seguir a Noemí era el amor
que le tenía. No había grandeza. El Dios de Noemí fue el mismo Dios que escogió Rut. Cuando Dios nos llama es
para que le sigamos a la cruz. Con los años nuestra fidelidad será lo que dirá lo que nos toca a nosotros. Rut
entendió que Noemí tenía un Dios verdadero.
Elí murió a los 98 años, murió con vergüenza. Era para tener. una vejez llena de gozo, de regocijo. Debemos
cuidarnos porque el primer producto que vende la televisión es la fornicación, el adulterio y si vemos mucha
televisión y no hay oración ni ayuno. Cuando viene la tentación no hay piernas para soportarla. El hombre y la
mujer de Dios son dirigidos por Él. Mientras más crecemos y buscamos a Dios sabemos qué es lo primero en
nuestras vidas. Tenemos que medir cual es el tiempo, donde está la siembra, que hacemos con el tiempo. ¿Cuánto
tiempo hace que no oramos, que no leemos la Palabra? ¿Ya no tienes revelaciones? El ser afligido viene de Dios.
Cuando dejamos lo que Dios ha querido, entonces comienza la escasez por todas las áreas. Pero Rut no era ociosa.
Era el tiempo de la siega. Era el tiempo para la oportunidad de la vida. Esta mujer estaba llena de grandes
cualidades. Rut tuvo que caminar hasta aquellos territorios. Era desconocida por todos, pero dentro de ella estaba
muy claro lo que tenía que poseer. Dispuso sus pies a caminar, a buscar lo que era necesario. Rut 2: 2 Rut sabía
que Jehová le iba a abrir el camino. Era una mujer de fe. Rut se fue a trabajar, a buscar lo que Dios quería. Al
pasar los años el exceso de comodidad hace a la gente perezosa. Si no adiestramos nuestros pies a seguir al Dios
Grande no vamos a recoger, ni a movemos en fe como Rut. ¿Qué quiere Dios con nosotros? El busca personas
dispuestas a mover sus pies para hacer. Cuando bajamos la cabeza recogemos porque hay necesidad y tenemos que
ser mansos, humildes. Rut conquistó. Vienen grandes recompensas al que se esfuerza.
Rut 2: 11 El pueblo ya había conocido a Rut. Consiguió que se le diera comida hasta saciarse. Ruth recogía
hasta la noche. En ella no había quejas de lo mucho que había trabajado. Le llevó de comer a·Noemí. Si somos
diligentes Dios dice: "Vale la pena contestarle su oración, bendecirlo, ser su proveedor cada día, etc." Dos mujeres,
dos personas dispuestas edificaron y de esa descendencia nació nuestro Señor Jesús. Si queremos que nos bendigan
como a Rut tenemos que desatar nuestros pies del ocio. El que edifica esta constantemente con sus pies desatados,
yendo a la siembra a recoger. Edificar la casa de Dios tiene que ser con valentía, dedicación, negándose a si
mismo. Nosotros decidimos. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
