Ismael e Isaac tienen que ser separados. Cada cual con lo suyo, con lo que Dios determinó para cada
cual. De esta manera, lo mío es mío y lo de otro es de otro. Hay situaciones en Ja vida difíciles de entender, por
tal razón, hay que vivir en el Espíritu para entenderlas, no las podemos razonar. Así es en lo que se refiere a la
iglesia del Señor. Hay muchas cosas que desconocemos el porqué son como son, pero sabemos que existen.
Eso son los propósitos de Dios. Y nos tenemos que colocar en el lugar que nos toca.
Agar no era de la descendencia de Israel, no podía mezclarse con ese pueblo. Había unas promesas
exclusivas para Israel. Hermano, lo que es nuestro no se lo demos a nadie. Aquellos que no les interesa conocer
los propósitos de Dios provocan con sus dudas que eso que existe para ellos nunca llegue. Como iglesia siempre
debemos tener los ojos abiertos para entender que hay algo que existe de Dios para nosotros y hay que
experimentarlo. No hay por qué lamentarnos, solamente tenemos que cumplir nuestro tiempo con gozo. No
podemos ser como las personas corrientes. La vida es de suma importancia porque tenemos un ob jetivo a
donde hay que llegar, que existe por sí y podemos conocerlo cada día. Por eso tenemos que disfrutar el día
según los propósitos de Dios para formar nuestra vida para lo que Él quiere para bendecirnos.
Ismael se burlaba de Isaac. Génesis 21: 9 Sara conocía que en Isaac había un propósito de Dios y había
que conservarle la vida a ese joven para que los conociera. Nosotros cumplimos los propósitos que son para la
iglesia todos los días hasta el día que Jesús venga a buscarnos en la nube. Tenemos que estar despiertos y ver
cómo es nuestro caminar día tras día para llegar a donde tenemos que llegar. La burla era la especialidad de
Ismael. Cuando los propósitos de Dios vienen sobre nuestra vida también viene su revelación y eso está
sellado. Ya Dios lo estableció para nuestra vida, no de jemos que nadie nos lo robe.
Isaac fue quitado de la falda de la madre y tenía que comenzar a vivir lo que Dios quería. El carácter de
Isaac no era agresivo ni violento. Era un hombre tranquilo. El vivió muy claro de que Dios iba a levantar de él
una descendencia muy grande y vivía rela jado en su promesa. Abraham no tenía la capacidad de levantar dos
naciones, pero fue un cumplidor de los propósitos de Dios sosteniéndose en Dios. Si nosotros nos sostenemos
en Dios cumplimos los propósitos de Dios caminando día a día. Hay personas que se meten para que no
conozcamos lo que tenemos que saber. Ismael no era el de la promesa. Sara viendo el comportamiento de éste
temía que después de tanta burla matara a Isaac y éste si era el niño de la promesa. Abraham estaba muy
envuelto en su sentimiento de padre y no veía lo que le estaba haciendo Ismael a Isaac. Dios no iba a ser una
nación de la esclava. Sara estaba muy clara de que Dios le había hablado a Abraham. Tenemos que tener
cuidado de que nosotros mismos no nos robemos las promesas de Dios. Somos los únicos que podemos
detenerlo echándonos a un lado. Sara sabía lo que existía para su hijo.
Nuestros estados emocionales no tienen nada que ver con los propósitos de Dios para nuestra vida. Si el
diablo nos detiene perdemos nosotros y también la obra de Dios. No nos podemos detener. El mundo no nos
puede saciar sino la obra de Dios en nosotros. Si el Ismael de nuc:stra vida logra robarnos lo que Dios tiene para
nosotros, sería una gran pérdida. Al que Dios llama tiene que ser como Isaac. Lo que nos de jemos robar le
cambiarán el nombre. No permitamos que nada ni nadie nos rclbe lo nuestro. No se iba a formar una nación
mitad de Ur de los caldeos y mitad egipcio, sino de Ur solamente. Para Ismael no había nada de aquello porque
no le pertenecía nada. La promesa de Abraham no era para Ismael sino para Isaac. Dios no divide promesas.
Hizo promesa para Isaac y otra para Ismael. Nosotros no podemos dividir promesas. Cada cual tiene sus
promesas. Dios es la providencia de cada ser humano. Quien reparte es Dios de acuerdo a la capacidad de cada
cual. Había un propósito de Dios y cuando todavía no se conocen esos propósitos tengamos cuidado de que
nadie nos lo robe. Cuando no cuidamos lo que sabemos que existe, pero que todavía no lo conocemos, claro
que no vamos a tener gozo, alegría, danza y baile. Sara estaba tomando sus cuidados y así tenemos que hacer
nosotros. Ella sabía que sí había algo para su hijo. Ella sabía que era una verdad y que se iba a cumplir. Por
eso tenía que cuidar lo que Dios le había dado y no se lo iba a de jar robar.
Los seres humanos están muy apegados al alma. Abraham y Sara sabían; ellos conocían que la promesa
era para Isaac, pero ya habían pasado 1 8 años y Abraham no había tomado una decisión. Cuando hay que tomar
una decisión hay que hacerlo aunque no todo el mundo lo entienda. Lo que Dios preparó para nosotros es para
nosotros. A Abraham su alma lo había tomado. Nuestra alma es nuestro propio enemigo porque si no andamos
listos ésta nos traiciona y no quiere que tomemos las decisiones. Había una decisión que tomar; Ismael se tenía
que ir con sus manos vacías. A Abraham se le tuvo que revelar Dios. Sara sabía que Ismael se merecía un
castigo. Dios quería un pueblo especial, así es Dios cuando quiere hacer las cosas. Isaac era el principio de la
promesa. Ismael tenía que ser sacado de raíz. La providencia de cada cual viene de Dios y no de nadie.
Versículo 13 Dios era el que era capaz de hacer la provisión par a Ismael. Versículo 14 Abraham entendió que
Dios sería la providencia de su hijo Ismael. Eso es creerle a Dios. Cuando Dios nos pide nuestros hi jos nos
turbamos porque nos queremos convertir en su providencia. Cuando Dios nos dice que se los entreguemos nos
desesperamos pensando que somos nosotf osibs que podemus mover la tierra, pero nosotros estamos limitados.
En Agar hubo humillación. Se vio en soledad. Abraham entendió que esto no venía de Sara sino de
Dios. La provisión que viene del hombre mismo se termina, entonces tenemos que enf rentar y ver el poder de
Dios y sus grandezas y buscar que el cielo se abra para recibir las promesas. Ismael no podía seguir envidiando
lo que era de Isaac. Agar tuvo sus propias experiencias por su estrechez. Dios le abrió los ojos a Agar. Delante
de sus ojos estaba el milagro, de otra manera ella nunca iba a ver el poder de Dios hecho manifiesto. Lo me jor
que nos puede pasar es que Dios abra nuestros ojos para ver sus milagros cada día. Cada cual tiene que buscar
su medida. La providencia para cada cual es de cada cual. A veces nos destruyen tomando lo que es nuestra
providencia. Dios nos llama, sabemos que existe algo para nosotros, su voluntad, pero lo desconocemos y
podemos errar mezclando razas como lo hizo Abraham. Es a nosotros que Dios llamó, no nos mezclemos.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
