Vivir esta vida sin una estrecha relación con el Señor es bien peligrosa aunque algunos no lo quieran
aceptar. Les pueden surgir muchas cosas negativas a los que se sobre-confian en una pobre relación con Dios.
Viven ajenos a la verdadera.comunión con el Señor, pero aún así se convierten en prepotentes confiando en que
Dios cuida y controla todo en sus vidas. Se les olvida que debe haber una dependencia de Dios total en nuestra
vida porque las cosas en este camino no son tan fáciles como algunos creen. Hechos 14: 22 A veces pensamos
que en la Iglesia se nos van a realizar nuestros sueños de la noche a la mañana sin pasar por pruebas de nuestra fe,
luchas con el enemigo y negaciones a nuestra carne. Lucas 9: 23,24
El joven rico estaba muy acomodado, tenía todo para ganar, tenía fortuna, pero cuando Jesús lo miró a los
oj os fue confrontado pues se encontró con el Dador de la Vida. Cuando este joven fue creado Jesús estaba allí y
su fortuna y todo lo que tenía le vino de Dios. Pero el joven se acercó a Jesús con toda su sutileza. A veces
nosotros mismos nos acercamos a Jesús considerándole solo como Maestro y no como Dios. Es por eso que
debemos conocer cada día más al Señor, porque mientras más le conocemos más sabemos cómo debemos
comportarnos. En nuestra vida hay muchas cosas que nos hacen daño, hay que saber cuáles son, por eso hay que
conocer al Señor y andar en el Espíritu. Gálatas 5: 16
A veces hay gente como este joven rico que está muy le jos de saber quien es Jesús. Para aquellos tiempos
estaban los maestros y se les ponía mucha atención para aprender de ellos. Al joven rico se le pasó de ver que el
que estaba en esta tierra no era un maestro como los demás, era Dios quien vino en Jesús. Hay que ver que Jesús
se le presentó al joven como salvador; quería ser su salvador, librarlo. Pero el joven tenía muchas ambiciones y
para nada tenía interés de caminar la vida que le restaba al lado de Jesús. Se le notó de inmediato, andaba detrás
de sus propios intereses. Estaba muy confundido.
Un hombre justo no se vende, no cambia de parecer por dinero, ni por nada. El hombre justo no tiene precio,
nadie lo puede comprar porque ya ha sido comprado con la sangre más preciosa de esta tierra. Y el joven rico
parecía demostrar ser un hombre justo. Parecía que estaba en total humillación; tenía todas las buenas cualidades
de una buena educación. Se hincó de rodillas en muestra de humillación frente al Maestro; parecía ser dócil. En
realidad era muy listo y astuto. Jesús no miró aquellos gestos, no miró lo de afuera sino el corazón. Causó
maravilla en los demás, pero Jesús conocía lo que los demás desconocían. La vanidad le tenía confundido a aquel
joven. Jesús quiso demostrarle que con quien hablaba era con Dios, pero aún así el muchacho no respondió como
debía. Jesús vino a sanar, a enseñar, a salvar y estaba muy ocupado en eso para lo cual había venido a este
mundo. Jesús sabía que en aquel joven no moraba el deseo de ayudar y de hacer el bien a otros, estaba enfocado
en sus riquezas. Un mal común que tiene el ser humano es mencionar y echar la culpa a otros para salir bien.
Jesús lo probó para saber cuánto él estaba dispuesto a amar a otros. Jesús nos prueba a todos para saber qué hay
dentro de nosotros.
La ley nos hace ver si somos transgresores de ella o no. Jesús le trae la ley a la conciencia del joven rico
para que reconociera que la había quebrantado. Jesús quería abrirle los ojos de lo que estaba bien y de lo que
estaba mal. Le tra jo la ley para producir en él conciencia para lo que era el pecado. La fortuna de este joven, sus
riquezas se transformaron en sus ídolos, en su idolatría. Él le habló a Jesús desde su altivez violenta porque era
rico. Había en él idolatría hacia su fortuna. Jesús lo confrontó y le comenzó a tocar los puntos del amor hacia
los demás y le dejó ver donde fallaba. Cuando nos allegamos a Jesús Él nos confronta con lo que hay dentro
nuestro. En nosotros muchas veces hay envidia, vanidad, celos, etc. Cual sea la idolatría Jesús nos va a
confrontar. Él conoce al que se allega a Él. La idolatría que había en el joven rico lo ale jaría del Señor. Si lo que
hay dentro de nosotros no es bueno, eso nos ale ja de Jesús. Aquel j oven cumplía con muchas cosas. Pero, a
veces decimos que oramos y aunque cumplamos con las muchas cosas, no hay una entrega real y cuando no hay
esto no podemos decir que somos hi jos, sino allegados; conocemos de oídos. Job 42: 5
Mateo 1 9: 1 7 Jesús amó a este joven y así también nos ama a cada uno de nosotros que luchamos por la vida
eterna. Por esta vida terrenal no tenemos que luchar porque Dios nos la dio y escribió para ella. Lo que nos debe
preocupar y por lo que debemos luchar es por no perder la vida eterna y así estar todos juntamente en la eternidad,
pero el que no lo hace se pierde. En esta vida hay una gran batalla para que nos ale jemos y separemos de Dios
para que no lleguemos al cielo. 2 Pedro 3: 1 7
Mateo 19:21 Aquel joven no estaba llegando con sus palabras a un hombre común sino a Dios. Nosotros
también, además de buscar la vida eterna tenemos que buscar la perf ección. Nadie nos puede dar la perf ección
aquí en la tierra por eso es que miramos a Dios. El que quiere ser perfecto tiene que amar la perfección misma.
Si queremos vivir esta vida eterna tenemos que ser perf ectos. Mateo 5: 48 Santiago 1: 4 Cuando queremos
amar la perfección nos llega un gran problema, Dios nos señalará la idolatría que pueda haber en nosotros, como
la había en el joven rico hacia la riqueza. Cuando queremos ser perf ectos se nos señala lo que hay dentro no para
vergüenza sino para humillación y postrer levantamiento. El Dios que nos llamó es el que nos señala. Es a Dios
a quien le respondemos. Si queremos ser perf ectos andemos según el quiere y espera de nosotros, no nos
estanquemos. Tenemos una vida que tenemos que cumplirla en perf ección, y esto es una lucha continua. Si
sabemos que tenemos cosas que tenemos que dejar de jémoslas hoy mismo. Sabemos que tenemos que morir a
nosotros. Gálatas 2: 20
Cuando Jesús le está señalando al joven rico su falta también lo estaba am<mdo. Ese amor Jesús lo lleva muy
fuerte por nosotros y Él quiere que nosotros amemos la perf ección. Al joven se le ofreció la vida eterna, la
perf ección y el amor de Jesús. La fortuna se acaba tan pronto se acaba la vida. Este joven se convirtió en pobre
por no recibir la bendicitm de parte de Dios. Cuando no amamos la perf ección de nuestra vida hay pobreza, hay
tristeza. Pobre será todo aquel que no sea capaz de de jarlo todo por Jesús. Rico el que lo ame, se niegue a sí
mismo y lo siga. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
