Mega Zoé
Estudio #0431Iglesia en las casas

Quitemos Toda Venganza, Amemos Y vivamos En Paz

Quitemos Toda Venganza, Amemos Y vivamos En Paz llama a perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoMateo6 min lectura

Debemos dejar ver que somos hijos de nuestro Padre que está en los Cielos. Una lengua falsa destroza las vidas de otras personas. Proverbios 26:28 Esto es bien peligroso para cualquiera, porque al creyente se le puede endurecer su corazón y sería lo peor para su vida. En el corazón hay vida, pero si tenemos presente en el corazón a nuestro enemigo vamos a estar conservando vivo el deseo de venganza, de cobrarle de alguna forma lo que nos hizo. Ahora somos hijos de Dios, ya eso no es para nosotros. Tampoco es nuestro el uso de la lengua falsa que dice y dice y no se cansa. Cuando algún cristiano está en una mala situación, si busca muchos argumentos para justificarse, culpar a otros o pagar con la misma moneda, lo que hace es quitar de su propia vida el conocimiento de Cristo. La Biblia dice que amemos, que no devolvamos mal por mal. Así nos lo enseña nuestro Maestro y Señor Jesús. Pero algunos siempre están devolviendo según lo que reciben, si les aman, ellos aman pero si no les aman, ellos tampoco quieren amar. Cuidemos nuestro corazón. Cada cual debe ser responsable y estar pendiente de sí mismo para no tropezar en eso. ¡Cuánto lastima una lengua falsa! Cuando comienza a hablar habla falsedad y hace mucho mal. La lengua falsa atormenta la mente y cuando el hombre está atormentado comienza a buscar argumentos para desquitarse. Si no amamos, no debemos hacer nada en la obra porque lo haremos meramente por cumplir y lo que hacemos por cumplir no llega a Dios ni a los hombres. Amemos, eso es lo primero. Nadie merece que se le atormente con palabras. Cuando alguien está atormentado por algo que otro dijo de él, comienza a guardar resentimientos y esa raíz se convierte en amargura, en odio, en contienda. Hay cosas que si las oímos de alguien no le debemos hacer caso, ni llevarlas al pensamiento porque luego se convierten en odio. No podemos ser portavoces de Satanás. El Padre lo menos que quiere es que nos apartemos de hacer su voluntad. Si nos dejamos atormentar por lo que se dice de nosotros la voluntad del Padre se detiene y entonces no somos buenos representantes de su voluntad en esta Tierra. A veces se deja de amar porque se buscan muchas razones y argumentos que parecen justificados, pero Jesús dijo que al que nos dé en una mejilla, le pongamos la otra. Romanos 5: 12 Todos hemos pecado y estamos aquí por la bondad del Padre quien nos perdonó, salvó y dejó su mente (su Palabra) para que camináramos como Él quiere. No hagamos el mismo mal que nos hacen a nosotros porque Dios así no lo quiere. No debemos guardar rencor porque el corazón se endurece. El rencor se conserva dentro del corazón y echa raíces. A veces escuchamos más de la lengua falsa que de la oración. Si nos apartamos del hermano nos apartamos también del Señor. No tomemos la justicia por nuestras manos sino dejémosla a Dios porque Él es justo y pagará a cada cual. Romanos 12: 19 Nadie que tiene un corazón lleno de amargura puede ayudar, predicar. Quien siempre hace en nosotros es Dios porque Él es Omnipresente, está en todos los sitios y es fiel para contestarnos de acuerdo a nuestra necesidad y respondiendo a nuestra oración. Nada de este mundo nos puede poner rebeldes, no hay ninguna razón. Nosotros debemos caminar en paz. La humillación no nos resta nada en nuestras vidas, sino que nos hace más mansos y nos acerca a Dios. Si permitimos que la lengua falsa nos atormente eso hará mal a todos. Y al hermano hay que cuidarlo, no dañarlo. No permitamos que la lengua falsa nos atormente y nos lastime. Cuando se está lastimado no se quiere saber de nadie y así no se puede ser usado por el Padre. Tenemos que ser lo mismo que el Padre, él es nuestro guía para vivir con los demás, porque somos iglesia y tenemos que hacer la voluntad del Padre. Es el tiempo de amar y eso es lo que nos toca hacer a nosotros que se nos ha amado tanto; cumplamos la ley del amor. No podemos herir a los demás aunque a nosotros se nos haya lastimado antes. A veces, cuando somos heridos sacamos nuestra lengua para contrarrestar y le hacemos un gran filo porque nos hirieron, como si también tuviéramos que herir. Detengamos todo esto amando, resistiendo. No digamos nada con ira porque vamos a hacer daño. Nosotros tenemos la ley del amor y es una ley buena y perfecta. Cuando la lengua responde con el mismo mal allí comienza el gran problema, porque nos alejamos de los que nos han amado. Seamos personas de paz. 1 Tesalonicenses 5: 12,13 Dejemos correr las cosas antes que atacar. Dios pide de nosotros esto: que al que nos hiera la mejilla le pongamos la otra, que el que nos pida la túnica le demos también la capa y al que nos pida le demos. Esa es su ley del amor, cumplámosla. Debemos promover la paz en nuestras vidas y en los que están a nuestro alrededor. No es que seamos desentendidos de las cosas, pero lo que vamos a hacer demos hacerlo en paz. Debemos producir paz porque estamos en paz con todos. Cuando ponemos la otra mejilla estamos evitando la riña. Es necesario evitar la riña y poner paz. Aquellos que son arrogantes y vengativos se ríen y se burlan de nosotros, pero las personas equilibradas y sabias nos estiman y honran. Seamos unos genuinos seguidores de Jesús. Mateo 5: 9 A veces el dar o compartir con otros de los bienes materiales es muy difícil porque el hombre se aferra y se apega a lo que es físico. Demos con gozo, demos lo mejor, demos cuando debemos dar. A veces por estar cuidándonos tanto dejamos que otros que están cerca pasen hambre. No vivamos tanto para nosotros, el que nos pide la túnica démosle también la capa. Al que nos pide démosle y al que nos pida prestado, prestémosle. Debemos ser generosos. Si queremos tener las cosas bien con Dios corramos la segunda milla. Mateo 5: 40,41 No seamos fríos con la gente, hagámosle bien. Agradezcamos todo lo que Dios nos ha dado. La Iglesia es para servir. A veces nos tenemos que olvidar de tanto orgullo, porque pareciera que no somos capaces de dar y así es que se destruye lo que Dios quiere hacer a través de nosotros. Si algo vamos a hacer hagámoslo bien. Entreguemos pasión a eso que hacemos. Una Iglesia tiene que ser generosa. En nosotros no puede haber avaricia. El amor debe reinar en nuestros corazones. Para estar en el Cielo tenemos que demostrar aquí en la Tierra, en la Iglesia y en todo lugar donde nos encontremos que somos hijos, hijos de nuestro amado y perfecto Padre. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz