Mega Zoé
Estudio #0445Iglesia en las casas

No Huiré Si Me Amenazan, Pues Siempre Seré Útil

No Huiré Si Me Amenazan, Pues Siempre Seré Útil llama a perseverar en la oración y atender la Palabra de Dios.

Antiguo Testamento1 Reyes6 min lectura

Cuando los justos son amenazados es porque el enemigo los quiere destruir. 1 Pedro 5: 8 Cuando nos levantamos como justos hay una seguridad, una esencia, que hay un Dios grande y que la tercera persona de esa Trinidad, el Espíritu Santo hace grandes obras en nosotros. Nadie puede bregar en el corazón de nadie como para purificárselo, eso lo hace el Espíritu Santo. De la única forma que nosotros hacemos algo es llevando la Palabra a los demás. Así que, no podemos decir que vamos a transformar a alguien, porque ese trabajo le toca al Espíritu Santo, Él es quien hace, revela, quien nos pone a gemir, a orar, el que trabaja en lo interno nuestro. El enemigo lo que quiere es hacernos daño, detenernos y meternos en la cueva como hizo con el profeta Elías.

A veces huimos a los problemas, todos en un momento dado lo hemos hecho. El enemigo siempre está pronto para amenazarnos, para meternos miedo. Lo hace para que nosotros salgamos huyendo, para que nos escondamos como Elías. Parece algo natural que detrás de los temores y de las preocupaciones lo mejor sea huir, pero cuando se hace se perece. Tomemos la determinación de no huir, encararemos al enemigo. Mantengámonos en la oración y en el ayuno, es parte de nuestra vida, pues tenemos que estar firmes según el camino que escogimos y porque vamos a luchar por los nuestros. El enemigo quiere de muchas maneras meternos miedo para que nos escondamos y así cerrarnos la boca y no hablemos la Palabra de Dios.

Lo mejor es batallar en la vida. A veces Dios quita a los que han sido maestros en este Camino. Elías fue un maestro que fue quitado en un momento de su carrera y se levantó Eliseo como sucesor. Había un tiempo para Elías. Eliseo era más determinado, más atrevido, duró más años. Elías era un maestro. Nadie es igual a nadie en la tierra. Escuchemos a los maestros que Dios ha levantado. No nos debe causar miedo lo que debemos aprender. Elías era un hombre que mientras mantenía la fe viva, Dios hacía. Pero, si somos arrinconados hasta la cueva por el miedo, entonces nuestra fe queda cautiva en la cueva y dejamos de ver.

Acab sabía quien era Elías. No se atrevía enfrentarlo, por eso buscó a su esposa Jezabel, quien era una mujer perversa y le trajo el asunto. El propósito del diablo era callar a Elías. Si el diablo logra callarnos la boca quien perece es el pueblo. Aprendamos, Elías no fue quien hizo sino Dios. Cuando hay amenazas para el justo tiende a convertírsele en pánico. Elías era solamente un instrumento de Dios. La gente, el pueblo sabe y ve. Toda amenaza tiene un fin y es que salgamos huyendo. Elías tenía que resolver su destino, su vida. Tenía que decidir si seguía o no en la vida haciendo lo que hacía para Dios y para aquel pueblo de Israel. El asunto no es que nos amenacen, sino el desempeño de nuestra vida, lo que Dios tiene para nosotros. Las amenazas buscan cerrarnos la boca, que huyamos. Nosotros no somos los que libertamos, redargüimos sino los que llevamos la enseñanza donde quiera que nos paramos, donde estemos, esa área es nuestra y de nadie más.

Los demonios vienen con sutileza para que huyamos. En las amenazas que son sutiles algunos seden y dejan el campo de batalla cuando más falta hacen. El enemigo siempre ha querido que huyamos cuando más falta hacemos y busca tomar ventaja. Si nos escondemos en la cueva le dejamos el campo libre al enemigo y cuando viene el mal no estaremos ahí parados para detenerlo, ver y luchar. El peligro nos da terror, se huye y se busca una solución fácil, no hagamos eso. Donde más logramos amar más a Dios es en los peligros. En los terrores más grandes ahí está Dios muy cerca. Es ahí donde se puede ver el poder de Dios. Dios no escoge hombres llenos de poder por fuerza propia, porque quien se hace grande es Él en nosotros. El peligro no es lo grande, grande es Dios. Que no se nos olvide que Dios es el que hace y toma las sabias decisiones.

Elías era un instrumento de Dios y eso somos nosotros, Dios es Dios. Es Él el que hace el bien. A quien en verdad amenaza el peligro, no es a nosotros sino es al Dios que servimos. Jezabel logró por lo de Elías que Dios ungiera a otro en su lugar. El diablo sí logró que Elías ya no fuera el profeta, pero Dios tenía otro de inmediato. El peligro le causó terror a Elías. Nunca debemos desconfiar de la protección de Dios. Cuando se tiene fuerzas es porque de Dios vienen para luchar y hacer el bien. Elías se deprimió mucho porque él no pudo mantenerse en la fe. Todos tenemos la misma naturaleza humana, lo mismo que le asecho a Elías nos puede asechar a nosotros, pero debemos aprender de Elías para que nuestra naturaleza humana sea enseñada a través de la Palabra. Dios le da al hombre poder, entonces mantengámonos valientes, porque Dios está. En el largo camino que le esperaba a Elías se encontraría con Dios. La utilidad de Elías se vio muy afectada por su miedo. Era el hombre que abría el cielo con su oración. Mientras estamos asustados dejamos de ser útiles en el momento que más necesitamos. Dios es quien siempre hace, no tenemos porque meternos a la cueva.

Elías huyendo y temiendo dejó de ser útil para los propósitos en los que Dios quería usarlo. Un profeta, uno que ama, un justo no vive escondido porque Dios no se esconde. El justo, el profeta, el maestro y el ministro están en medio del pueblo. Elías tenía que estar en medio del pueblo porque tenía que reprender a los malos y animar a los buenos. Jezabel era una criatura más del Señor, Elías no tenía entonces porque temerle. Nosotros tenemos que saber que tenemos que estar metidos en medio del pueblo. En verdad, amemos el ser justos y seamos útiles en la obra de Dios. Estamos en medio del pueblo para reprender a los malos y para animar a los buenos. No fue lo grande que Elías sintiera a Dios en el fuego, en el terremoto y en el silbido apacible sino que tendría que ir a ungir a Eliseo en su lugar. Elías tenía que estar en medio del pueblo a pesar del susto y el terror porque hay problemas y situaciones y el diablo quiere engañar. El peligro que vio en Jezabel fue mayor que su confianza en el poder de Dios. Dios nos escoge, no mengüemos en nuestra fe.

¿A qué le tememos? Si tememos es porque hemos dejado de creer. Quien carece de fe carece de fuerzas y deja de ser útil. Cuando no somos útiles porque el terror nos toma no podremos ver manifestar el poder de Dios en la tierra. Hacer las cosas con poder le toca a Dios. A nosotros nos toca enseñar, corregir, reprender. Seamos útiles para lo que Dios quiere para nosotros. No se nos dio para estar en un monte de Horeb ni en un desierto, sino para estar en medio de la gente. No nos llenemos de resentimiento sino hagamos lo que nos toca hacer. Estemos donde tenemos que estar para ser útiles a lo que Dios quiere. Dios es nuestro refugio, no la cueva. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz