Mega Zoé
Estudio #0504Iglesia en las casas

No Dejaré Mi Lugar Como Hizo Elías Huyendo A La Cueva

No Dejaré Mi Lugar Como Hizo Elías Huyendo A La Cueva enseña a perseverar en la oración y atender la Palabra de Dios.

Antiguo Testamento1 Reyes6 min lectura

Cuando nos levantamos como justos hay una esencia de Dios en nosotros, tenemos un Dios grande y el Espíritu Santo que vive en nosotros es el que hace en las vidas. Nadie puede bregar en el corazón de nadie, purificárselo. De la única forma que podemos hacer y ayudar a otros es llevando la Palabra. No podemos decir que vamos a transformar a alguien porque ese trabajo le toca al Espíritu Santo, Él es quien hace, revela, quien nos pone a gemir, a orar, el que trabaja en lo interno del hombre. Cuando vamos a bregar con lo que nos toca bregar tengamos la Palabra de Dios, pero el enemigo lo que quiere es meternos en la cueva como hizo Elías cuando estuvo huyendo y que no hablemos ni avisemos al pueblo de los peligros. Ezequiel 33: 3-9

A veces le huimos a los problemas, todos en un momento dado lo hemos hecho. El enemigo siempre está pronto para amenazarnos, para meternos miedo. El lo hace para que salgamos huyendo, para que nos escondamos como lo hizo el profeta Elías. Es algo natural que detrás de los temores y las preocupaciones lo mejor es huir. Cuando se hace se perece. Lo más fácil parece ser huir del problema. Tenemos que determinarnos a hacer lo que tenemos que hacer. Nos mantenemos en la oración y ayuno como parte de nuestra vida, tenemos que estar firmes en lo que escogemos para luchar por los nuestros. El enemigo quiere meternos miedo para que nos escondamos y cerremos la boca. Lo mejor es batallar en la vida. Dios quita aún a los que hacen la labor de maestros espirituales. Elías fue quitado y así se levantó Eliseo sustituyéndole. Había un tiempo para Elías. Eliseo era más determinado, más atrevido, duró más años en el ministerio profético. Elías era maestro de Israel. Nadie es igual a nadie en la tierra. Elías era un hombre que mientras mantenía la fe viva Dios hacía grandes maravillas a través de él. Pero, cuando nos escondemos y metemos nuestra fe en la cueva dejamos de ver los milagros y las maravillas del Señor.

Acab, rey malvado de Israel sabía quien era Elías. No se atrevía enfrentarlo, por eso buscó a su esposa Jezabel quien era una mujer perversa para que le ayudara contra Elías. El propósito del diablo era callar a Elías. Si el diablo logra callarnos la boca perecerá el pueblo. Parece que algunos no les gusta aprender. Elías no fue quien hizo en aquel pueblo, sino Dios. Cuando nos debemos a Dios tengamos cuidado como hablamos. Cuando hay graves amenazas para el justo, puede venir el pánico. Elías era solamente un instrumento de Dios. La gente, el pueblo sabe y ve. Toda amenaza para nosotros tiene un fin y es que salgamos huyendo. Elías tenía que resolver su destino su vida. Tenía que decidir si continuaba o no en la vida con lo que hacía. El asunto no es que nos amenacen, sino nuestra vida, nuestro presente y futuro sobre lo que Dios tiene para nosotros. Las amenazas buscan cerrarnos la boca, que huyamos. Nosotros no somos los que libertamos, redargüimos sino los que llevamos la enseñanza donde quiera que nos paremos, donde estemos, esa área es nuestra y de nadie más.

Los demonios vienen sobre nosotros con sutileza para que huyamos. En las amenazas que son sutiles se puede dejar el campo de batalla cuando más falta hace. ¡Cuidado! El enemigo siempre ha querido que huyamos cuando más falta hacemos y él toma ventaja y luego las cosas no van a ser tan fáciles. Cuando por escondernos en la cueva se deja el campo libre y cuando viene el mal no estamos ahí parados, entonces ¿quién va a ver, quién va a hacer? Cuando vemos peligro nos puede dar terror y se huye y se busca una solución fácil. Donde más logramos amar a Dios es en los peligros. En los terrores más grandes ahí está Dios con nosotros y por nosotros. Es ahí donde se puede ver, donde está el poder de Dios. Dios no escoge hombres llenos de poder por fuerza propia de ellos, porque quien se hace grande es Él en nosotros. En todo lo que puede ser nuestro problema, situación, el terror no puede ser lo que nos llene ni busquemos una solución fácil tampoco. El peligro no es lo grande, grande es Dios. Dios es el que hace y es el que finalmente decide sobre nuestro camino.

Elías era un instrumento de Dios y eso somos nosotros, Dios es Dios. Es Él el que hace el bien. A quien amenazan de peligro es al Dios que servimos. Jezabel logró de Elías lo que quería, que huyera y que Dios ungiera a otro en su lugar. El diablo logró que él no fuera el profeta para aquella situación y para aquel momento. El peligro le causó terror a Elías. Nunca debemos desconfiar de la protección de Dios. Cuando se tiene fuerzas es porque de Dios vienen para luchar y hacer el bien. Elías se deprimió mucho porque no pudo mantenerse en la fe. Todos tenemos la misma naturaleza humana, lo mismo que le asechó a Elías nos puede asechar a nosotros, pero debemos aprender de Elías a través de la Palabra.

Dios da al hombre poder, entonces mantengámonos valientes porque Dios está. En el largo camino que le esperaba a Elías se encontraría con Dios. En todo lo que está a nuestro alrededor está el mover de Dios. Todo territorio es de Dios. El desierto era de Dios. ¡Cuán útiles podemos ser! La utilidad de Elías se vio muy afectada por la forma en que él actuó ante el peligro. Era el hombre que abría el cielo con su oración. Mientras estamos asustados dejamos de ser útiles en el momento que más lo necesitamos. Dios es quien siempre hace, no tenemos porque meternos a la cueva. Elías huyendo y temiendo dejó de ser útil para aquellos propósitos de Dios. Un profeta, uno que ama, un justo no vive escondido porque Dios no se esconde. El justo, el profeta, el maestro y el ministro deben estar en medio del pueblo. Elías tenía que reprender a los malos y animar a los buenos. Jezabel era una criatura más del Señor, Elías no tenía entonces porque temerle. Nosotros tenemos que saber que tenemos que estar metidos en el pueblo. El que en verdad a amado ser justo y ser útil en la obra de Dios, sabe que Dios está en medio del pueblo para reprender a los malos y para animar a los buenos. Elías sintió a Dios en el fuego, en el terremoto y en el silbido apacible, pero aún así tendría que ir a ungir a Eliseo en su lugar. Dios nos escoge, no mengüemos en nuestra fe.

¿A qué le tememos? Si tememos a algo es porque hemos dejado de creer. Quien carece de fe carece de fuerzas y deja de ser útil. Cuando no somos útiles porque el terror nos ha tomado no podremos ver manifestar el poder de Dios en la tierra. Hacer las cosas le toca a Dios. A nosotros nos toca corregir, reprender. Seamos útiles para lo que Dios quiere para nosotros. Se nos hizo para estar en medio de la gente. No nos llenemos de resentimiento sino hagamos lo que nos toca hacer. Estemos donde tenemos que estar para ser útiles en todo lo que Dios quiere. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz