Mega Zoé
Estudio #0446Iglesia en las casas

Las Contiendas Dejarán Ver A Los Aprobados Por Dios

Las Contiendas Dejarán Ver A Los Aprobados Por Dios enseña a perseverar en la oración y buscar la bendición de Dios.

Nuevo Testamento1 Corintios6 min lectura

Si invocamos el nombre del Señor hagamos bien a otros y hagámonos bien entre nosotros. Si queremos estar dispuestos para toda buena obra tenemos que desechar toda cuestión necia e insensata porque éstas engendran contiendas que son dañinas. El insensato es torpe en el trato con los demás, terco, imprudente y necio. Por otro lado, ser prudente es ser una persona con cordura y buen juicio. El ser prudente no es lo común hoy día, pero el creyente busca serlo para Dios y para su prójimo. El que tiene cordura y juicio nadie lo mueve, sabe hacia donde va, no vive de nervios ni volviéndose loco. Aguanta toda presión de grupo porque es juicioso. Debemos ser prudentes y no insensatos. Todos tenemos que ver que en nuestras vidas hay unas cosas que tenemos que desechar, como dice el apóstol Pablo, cosas que son necias e insensatas. Las queremos desechar porque sabemos que engendran contiendas y nosotros somos ahora pacificadores. Mateo 5: 9

¿Qué es lo que Dios quiere para nuestras vidas? ¿Para qué Dios nos llamó; cual es el camino que escogimos para vivir, cual es la buena obra que tenemos que hacer? Hay que sacar del cuerpo todo aquello que es necio para ser instrumentos de honra, edificar en el Reino de Dios y ser agradables a Él.

Pablo enfrentó muchas situaciones en la ciudad de Corinto iguales a las que pasan hoy día. Pablo, entonces les habla a los hermanos Corintios tocando uno de los problemas que había en ellos. Los Corintios se sentaban a comer la cena en mucho desorden. Algunos llegaban primero y comían sin medida, con abusos y hasta se emborrachaban. Se reunían solamente para eso, ya no había en ellos la adoración, los milagros ni sanidades. Para nada bueno se estaban reuniendo. Ellos eran la Iglesia y la Iglesia tiene que ser diferente a todos los demás. Por tal razón, nosotros no podemos imitarles en aquello. Lo insensato de nosotros hay que sacarlo, hay que ordenar nuestro cuerpo, ser personas juiciosas, moderadas, prudentes como la iglesia debe ser.

El hombre y la mujer que anhelan sacar, desechar lo necio de sus vidas tendrán paz. Cuando no se quiere desechar lo necio e insensato en nosotros al cabo de cierto tiempo se dará a luz la contienda. Podemos estar escuchando la palabra y si no estamos dispuestos nos convertimos en solo oidores de ella y no en hacedores. Santiago 1: 22 Pero cuando estamos dispuestos a mejorar, a ser embajadores de paz, a sacar lo necio y contencioso de nosotros nos convertimos en hacedores de la Palabra.

¿Para qué nos congregamos? 1 Corintios 11: 17 Nos congregamos para orar, adorar y buscar lo que Dios quiere para nuestras vidas. Es el diablo es quien quiere destruirnos y matarnos. Si logramos entender que hay muchas cosas que vienen sobre nuestras vidas y que son del diablo vamos a desecharlas de inmediato. Al vivir en peleas, en contiendas no podemos ser útiles para el Señor. La Biblia dice que El siervo del señor tiene que ser amable para con todos, apto para enseñar y corregir con mansedumbre. 2 Timoteo 2: 24 Cuando tomamos nuestras decisiones de desechar lo malo no es solamente para que lloremos sino para en verdad terminarlo de una vez. Cuando no corregimos y no desechamos lo necio va a haber problemas en nosotros y entonces en la Iglesia y Dios acortará la bendición.

En Pablo había tristeza al decirles lo que les estaba diciendo. Necesitamos congregarnos para lo mejor, por eso estamos en la Casa de Dios. Cuando se nos dan instrucciones es para que sigamos ese orden. Debemos saber que las instrucciones en la casa de Dios las tenemos que cumplir, vivirlas, deben estar en todo nuestro ser. Cuando decidimos ser parte del cuerpo fue para lo mejor no para lo peor. Recordemos que cuando llegamos a la Casa de Dios estábamos destruidos en pecado y en perdición, pero ahora cumpliremos las instrucciones y tendremos las bendiciones de Dios para los que le creen y le aman.

Es necesario que haya contiendas entre los hermanos, decía Pablo, para que se sepa quienes son aprobados. 1 Corintios 11: 19 No nos congregamos para que nuestros problemas se nos resuelvan, o para tener a Dios como el "muchacho de mandado". Sepamos que hemos de recibir de Dios lo bueno, la abundancia así como la escasez. Filipenses 4: 11 Nos congregamos para amar a Dios. Lo mejor de la vida es vivir bajo instrucciones, bajo orden. Si decidimos estar en el cuerpo es para lo mejor. La Iglesia es donde más bien recibimos. Cuando en nosotros hay problemas no podemos alejarnos de Dios. Llegamos a la casa de Dios porque allí es donde encontramos refugio, donde lo encontramos a Él, lo demás Él lo va a hacer porque está comprometido con nosotros. Amemos la Iglesia, amemos lo que es llegar hasta su Casa porque es ahí donde nos preparamos para tener un encuentro con el que ama nuestra alma.

Muchos cristianos descuidan y desechan el poder ser instrumentos de honra. Cuando las personas son carnales sus opiniones están tan marcadas en ellos que no pueden ser útiles en la obra de Dios. Para Pablo no le era placentero que entre los hermanos de Corinto hubiera divisiones, contiendas, disensiones (oposición, desacuerdo, riñas, disputas). Hermano aléjate de eso inmediatamente. A veces perdemos tanto por no desechar lo necio y luego no podemos estar a cargo de cosas buenas porque tenemos tanta contienda dentro del corazón. Esto es perjudicial para nosotros, desechémosla, no la aceptemos. De la contienda sale una cosa buena y es que de en medio de ella se distinguen los que verdaderamente son espirituales, los que son aprobados por Dios. Hermano, que tú seas uno aprobado por Dios, no uno que se cuelgue y sea desaprobado.

Son inevitables las disensiones cuando hay una condición carnal en las personas. Seamos espirituales y no carnales. El que vive en disensiones no puede ser útil para la obra y no puede estar dispuesto para ella. Nosotros somos llamados a hacer una obra, pero si hay disensiones no se puede hacer nada porque no habría amor, ni pasión, ni deseo por hacer toda buena obra. Ya es hora de que dejemos de ser niños, dejemos a un lado la carne y seamos espirituales. Nadie que vive bajo riña o disputa puede ser útil para el Señor. Cada cual dejará ver lo que hay dentro de sí. Ninguna Iglesia puede sostenerse con ese mal dentro de ella. Por tal razón, luchemos para siempre ser pacificadores, amarnos y ser fieles al amor con que Dios nos ha amado. Seamos aprobados en medio de las disensiones y hagamos la buena obra del evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz