No podemos dar lo que no tenemos, pero tampoco podemos rehusar dar lo que sí podemos compartir con el que lo necesita. A cada cual se nos pide ser buenos administradores de lo que Dios nos ha dado. Tampoco es que estemos velando todo el tiempo para que nos den lo que no es nuestro para tomar ventaja, eso no es justo. Ni tampoco podemos pretender suplir la necesidad de alguien utilizando lo de otra persona cuando es a nosotros que nos corresponde hacerlo. En muchas ocasiones enfrentamos las cosas de acuerdo a cómo nos conviene, pero tenemos que responder como debe ser. Dios le pide a cada cual lo que tiene que dar; ni más ni menos, sino lo que Dios pide y demanda de nuestras vidas. Un creyente vive muy claro de lo que Dios quiere y demanda.
Nabal, del pueblo de Israel, fue un hombre necio e insensato que no entendió lo importante de saber dar cuando Dios lo pide. Este hombre venía de la descendencia de Caleb y era muy rico. Vs. 2 También hoy en día al igual que Nabal, según nos va poseyendo el poder y el exceso de compromisos, no sacamos ni un momento para meditar de cómo es que tenemos que vivir esta vida para con Dios y hacia los demás.
En Génesis 2:2 leemos que Dios estableció para el hombre que tuviera un día de reposo. Seguramente que Dios lo hizo para que el hombre se siente y analice qué es su vida y haga un balance de quién es, lo que tiene y lo que se le demanda. Pero, según van pasando los años esto se olvida y no se busca entender cómo debe ser nuestro proceder en esta tierra. Busquemos y miremos donde están nuestras pérdidas. Hay que darse cuenta que es porque no hemos tenido un momento de reposo. Saquemos bien la cuenta si hemos hecho lo que Dios ha querido, del bien que hemos hecho o del que hemos dejado de hacer. Busquemos si hay pasión por Dios y anhelamos su venida; cómo lo hemos amado y si hemos dado a nuestros prójimos lo que les corresponde.
Este suceso entre David y Nabal nos deja ver la insensibilidad del hombre ante la necesidad y la oportunidad de dar. Cuando dejamos de amar, eso se nos convierte en un gran mal para nuestras vidas. Si el amor se va ya no hay ningún interés por lo demás. Apocalipsis 2: 3,4 No hacemos nada, solamente sobrevivimos trabajando y amontonando para nosotros mismos y nunca sacamos un día de reposo y de culto para meditar y adorar a Dios y buscar que se nos mueva el corazón para amar a los que nos rodean. Nos conformamos con tan solo cumplir, es una pena pues así no se progresa en Dios. Algo sucede cuando todo nuestro ser sabe que hemos nacido para dar y ser bendición a aquellos que están en grandes apuros.
Buenos terrenos fueron dados a Caleb muchos años antes de este evento. Josué 14: 13 Aquel valiente Caleb, hombre de fe en Dios, no vivió solo para él sino que sabía para quién vivía, para su descendencia. Así que Nabal fue muy rico a causa de la herencia que Caleb le había dejado a los suyos. David, el ungido de Jehová estaba en aprietos y tuvo que pedir pan para él y sus hombres. El gran problema lo vino a tener Nabal porque fue a él a quien Dios le estaba probando. Lamentablemente, David se encontró con un hombre duro y de malas obras. Vs 3
Con la mala respuesta Nabal (Vs. 11) estaba exponiendo su vida sin saberlo. Exponía su vida y todo lo que poseía por falta de conocimiento. Seamos sensibles y no necios como lo fue Nabal. Nabal estaba metido en sus malas obras. David no fue a Nabal con la autoridad que tenía, sino con la necesidad que le apremiaba. En ningún momento David quiso aprovecharse por ser un hombre escogido y ungido por Dios, sino que le pidió alimentos porque los guerreros de David ya habían dado protección a los pastores de Nabal por mucho tiempo. David conocía a Dios directamente y sus hombres aunque eran guerreros, tenían una forma de comportarse de acuerdo a la justicia de su jefe.
¿Qué sucede? Cuando la necedad llega no se puede ver la necesidad del otro. El hombre y la mujer que con el corazón medita, puede entender que si sirve al que tiene necesidad nunca perderá sino que ganará. Por tal razón, debemos siempre meditar y pensar en Dios y en los demás. Lo que sucede es que vivimos los siete días de la semana pensando solamente en nosotros. Nabal tenía que darle tributo a un rey que era el ungido y seleccionado por Jehová. David no le estaba pidiendo una contribución. El deber y la obligación de Nabal era dar tributo a David porque era el ungido, un general que defendía sus ovejas. David no le pedía prestado de mala manera, sino como un siervo, como un amigo. Pero, Nabal era un hombre duro, perverso, cruel, necio, que no entendía a cuan grande peligro estaba exponiéndose él y los suyos. Mientras más duros nos ponemos nos olvidamos del daño que estamos haciendo, porque ya no somos amigos y nos convertimos en enemigos; no hay paz, amor, ni entrega. Y lo peor es que un enemigo se goza en hacer el mal. Nabal fue grosero con David, descarado e irreverente.
En I Samuel 18:7 leemos que la gente de Israel honraba y reconocía a David, pero Nabal no podía ver quién era David, lo vio como a un vagabundo y no le pudo dar mérito a lo que Dios estaba haciendo con él. Las cosas, los bienes que Dios nos ha dado son para que hagamos su voluntad con ellas. Nabal no lo hizo, se negó a hacerlo rotundamente. Pero, Abigail la esposa de Nabal fue una mujer sabia y temerosa de Dios y le dio a David el doble de lo que él había pedido. 1 Samuel 25: 18 Fue espléndida y le dio en abundancia. Ella sabía que la mala actitud de Nabal lo iba a destruir a él, a su familia y a todo lo que poseía. Entonces, Abigail se metió en medio y le pidió a David que no les hiciera mal. Vs. 27, 28 David le respondió con paz y le tuvo respeto. 1 Samuel 25: 35
Cuán grande es la dureza que posee el hombre que lo destruye a él, a los suyos y a lo que posee. Cuando Nabal se enteró de todo lo que pasaba su corazón desmayó, el terror se apoderó de él y murió. 1 Samuel 25: 37, 38 La gravedad de ser un insensato es un gran peligro, se pierde la sensibilidad y no se sabe cuando Jehová visita a uno. Cuando logramos ver el peligro de exponer a los nuestros todo se convierte en un terror. Evitemos esto amando y meditando en Dios. Nabal no pudo resistir cuando el terror llega a su corazón, por sus groserías murió.
El mismo Dios que estaba con Nabal, que le había dado mucha riqueza es el mismo que está en nosotros. No nos podemos quedar con lo que no nos corresponde, sirvamos, amemos, demos de gracia, pues de gracia hemos recibido. Dios nos da para que nosotros seamos capaces de amar y dar a los que están a nuestro lado. Seamos sabios y sensibles a lo de Dios como lo fue Abigail y no insensatos como lo fue Nabal. Dios es nuestro dador, aprendamos a dar con gozo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Nos Da A Nosotros Para Que También Demos A Otros
1 Samuel 25:1-12
“Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David.”
No podemos dar lo que no tenemos, pero tampoco rehusar dar lo que sí podemos compartir. Nabal, rico por la herencia de Caleb, se negó a darle a David y lo perdió todo; Abigail dio el doble y salvó su casa. Estos son los puntos para la semana.
- A cada cual se le pide ser buen administrador de lo que Dios le ha dado. Dios pide lo que cada uno tiene que dar, ni más ni menos, y no podemos cubrir con lo de otro lo que nos toca a nosotros.
- Dios estableció un día de reposo para que el hombre se siente a hacer balance: si ha hecho lo que Dios quiere, el bien que ha dejado de hacer y si ha dado al prójimo lo que le corresponde.
- Cuando dejamos de amar, perdemos el interés por lo demás: solo sobrevivimos, trabajando y amontonando para nosotros, conformes con cumplir, y no se progresa en Dios. Hemos nacido para dar y ser bendición.
- Nabal era rico por la herencia que Caleb, hombre de fe, dejó a los suyos. David, el ungido, no llegó con autoridad sino con necesidad, pidiendo pan después de haber protegido a los pastores de Nabal.
- Cuando la necedad llega no se puede ver la necesidad del otro. Nabal vio a David como a un vagabundo, le respondió con grosería y, sin saberlo, expuso su vida, su familia y todo lo que poseía.
- Abigail, mujer sabia y temerosa de Dios, dio a David el doble de lo que pidió, se metió en medio y pidió paz. Nabal, al enterarse, sintió desmayar su corazón, el terror lo tomó y murió.
- El mismo Dios que le dio riqueza a Nabal está en nosotros. De gracia recibimos, demos de gracia. Seamos sensibles como Abigail y no insensatos como Nabal: Dios es nuestro dador; aprendamos a dar con gozo.
Saca un rato de reposo para hacer balance ante Dios, y da con gozo a alguien cercano que esté en necesidad.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Burros Cargados de Pan
1 Samuel 25:1-12
Para leer en voz alta con los niños
“Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le pidió con respeto a Nabal que le diera a sus hombres algo de comer, de lo que tuviera a mano. Nabal, que era muy rico, dijo que no. Pero su esposa Abigail cargó comida de sobra y se la llevó a David.
- Dios te da cosas buenas, como tu merienda, tus juguetes y tu tiempo, para que también aprendas a compartir con el que lo necesita.
- Nabal tenía tres mil ovejas y mil cabras. Venía de la familia de Caleb, que le dejó tierras buenas, pero no quería darle nada a nadie.
- Los hombres de David habían cuidado las ovejas de Nabal. David no exigió nada: pidió pan con respeto, como un amigo que tiene hambre.
- Nabal fue grosero y dijo: «¿Quién es David?». Cuando uno se vuelve egoísta, ya no ve la necesidad del otro, y eso trae consecuencias malas.
- Abigail fue sabia: le llevó a David el doble de lo que pidió y le pidió paz. Así salvó a su familia.
- Nabal no cambió. Cuando supo lo que había pasado, se llenó de miedo y murió. Ser duro y egoísta es peligroso; mejor sé como Abigail.
¿Conoces a alguien que necesita algo que tú puedes compartir?
Esta semana escoge una cosa tuya y compártela con alegría.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
