Mega Zoé
Estudio #0466Iglesia en las casas

No Olvidaré Los Milagros de Dios y Mi Fe Permanecerá y Crecerá

No Olvidaré Los Milagros de Dios y Mi Fe Permanecerá y Crecerá enseña a permanecer como discípulos de Jesús y perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoMarcos6 min lectura

Aún viendo los milagros de Dios muchos dudan y no dependen de la fe que una vez tuvieron. Al ser humano se le olvida fácilmente lo que Dios ha hecho, son cosas que no se deben olvidar. Jesús había multiplicado unos 7 panes alimentando a 4,000 personas. Poco antes había hecho lo mismo con 5 panes y alimentando a otras 5,000 personas. Marcos 8: 19,20 Fueron unos milagros grandiosos ante aquellas multitudes y los discípulos. Pero luego, algunos de los que vieron esto dudaron de Jesús. Siempre debemos tener en memoria los milagros y las grandezas que Dios hace en nuestras vidas para que nuestra fe nunca decaiga sino que permanezca y siga creciendo.

Él Señor siempre nos ha estado cuidando y atendiendo nuestras necesidades. Como se preocupó por alimentar a aquella multitud que le seguía, así se preocupa por todo lo nuestro. Marcos 8: 1-3 Entonces, cuando veamos a Dios obrar celebremos siempre ese momento. Algunos por el contrario, al pasar el tiempo lo van borrando de su mente, todo lo que Dios les ha hecho ya no está en sus corazones. Cuando se olvida en la mente es porque hace tiempo se le fue del corazón. Porque cuando el corazón se ocupa en cosas vanas lo importante de Dios ni se recuerda. Vienen las quejas a la hora de las dificultades porque no fueron agradecidos y la fe se les esfumó. Cuando estamos en luchas debe salir con frescura del corazón el grato recuerdo de cuando Dios nos libró. Tenemos que conservar por años todo buen recuerdo de las obras y de los milagros de Dios. Así la fe nunca morirá y el poder de Dios nunca disminuirá en nuestras vidas.

Marcos 7:21 Del corazón del hombre salen los malos pensamientos, la maldad, el engaño, la insensatez, etc. Uno no se puede descuidar con el enemigo. Si en nuestro corazón estuviese lo bueno, los buenos recuerdos de lo que Dios ha hecho, entonces no hubiera nada de maldad. Cuando recordamos con agradecimiento las obras de Dios siempre vamos a creer que Dios está dispuesto a salir a favor nuestro. Solos no podemos.

Marcos 8:16,17 Difícil se le hizo a los discípulos el mundo espiritual en el que Jesús se movía y les manifestaba. Quería enseñarles a ser hombres espirituales y no terrenales ni carnales. El ser humano está acostumbrado a lo terrenal desarrollando la astucia del mundo y no la sensibilidad a las cosas que son del Espíritu de Dios. Ya Jesús estaba en su tercer año de manifestarse públicamente, ellos estaban viendo constantemente sus milagros, pero no pudieron entender lo de aquella ocasión. Se nos hace difícil entender lo que de Dios viene. Dejemos de mirar tanto lo de aquí abajo para ver lo que de Dios viene. Debemos entender y ser personas espirituales para conocer el cielo, los misterios, el porvenir y el favor de Dios. Está en nosotros ser o no ser espirituales. No debemos ser carnales de ninguna manera, la carne hace daño. Romanos 8: 5,6 Si algo nos debe interesar es aprender a caminar con Dios en comunión con el Espíritu Santo y entenderle.

Aquella multitud que comió del pan y de los peces productos del milagro del Señor no tenía empeño de irse. Pero, Jesús se fue al monte a orar al Padre. Quería hablar con el Santo, el Soberano, quería sentir al Padre. Por eso, nosotros también como el Maestro debemos anhelar orar porque vamos al Puro, al Soberano, al que puede obrar a nuestro favor. Jesús amaba su lugar de oración, oraba a solas. Mientras el se separó de los discípulos a orar ellos volvieron en la barca y la travesía se les convirtió en gran dificultad. Marcos 6: 46-48 Se asustaron mucho y se fatigaron y así nos pasa a nosotros, nos fatigamos, se nos van las fuerzas, las buenas palabras etc. En las grandes dificultades, en los peligros provoquemos que Jesús venga y haga el milagro que necesitamos en se momento. Este camino no es lo más fácil, no es ancho ni cómodo, es estrecho. Nosotros entramos a un mundo espiritual y escogimos el camino estrecho e incómodo. Así decide el sabio.

Los discípulos necesitaban un milagro. Solamente Jesús nos puede librar de los grandes peligros. Ellos se fatigaron, se llenaron de terror. Así también nosotros nos fatigamos. Jesús no estaba, se había ido a orar, pero Él no iba a permitir que sus discípulos perecieran. Nunca va a permitir que perezcamos. Jesús nos trajo hacia Él no para que perezcamos sino para que tengamos vida abundante. El viento estaba en su contra y Jesús los vio en la oscuridad. A larga distancia veía aquella barca dando tumbos. Jesús quiere que le pidamos y le digamos cuando estamos en grandes peligros. Seamos tan atrevidos de decirle a Jesús que en la oscuridad nos mire y haga entonces en nuestro corazón. Entonces acumulemos las grandezas de Dios en nuestros corazones.

Los corazones se ponen tontos, se turban con una mente embotada, habiendo visto los milagros de los panes se les olvidaba que ese era el Cristo que sanaba, que daba de comer a las multitudes y que caminaba sobre las aguas. Creyeron que era un fantasma. Marcos 6: 49 La falta de fe produce dureza en nuestro corazón. No podían entender. Podemos llevar 10 años en el Señor y no entender si no acumulamos en nuestro corazón lo bueno que Dios ha hecho. Acumulemos como un tesoro lo que Jesús ha hecho. Lo que pasa es que ninguno de los milagros de Jesús fue por exhibición sino por compasión y amor. Cuando se viene a buscar el espectáculo, las grandezas, etc. nos confundimos y no podemos ver a Jesús. Mientras sigamos los pasos a Jesús nuestros ojos y oídos se llenan de fe y acumulamos en nuestro corazón lo que Dios hace. Ellos no lo recibieron como tenían que recibirlo, no podían ver ni entender lo espiritual. Busquemos entender y hablar lo que es espiritual.

Marcos 8:17 Jesús estaba claro en su mente, ellos no. Jesús amonestó a los discípulos, les recordó las conversaciones que había tenido con ellos, quería aclararle que no se dejaran llevar por los fariseos y sus rituales. No nos dejemos confundir con los que quieren señales y son unos hipócritas, esa levadura que tan silenciosamente puede dañar a cualquier discípulo. Cuidémonos nosotros también de esa la levadura. Cuando Jesús hable, que no tengamos el corazón endurecido. Creamos al Señor por sus milagros y obras que hemos visto en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hermanos en la fe. Por eso, nunca olvidaré sus obras, mi fe en Cristo permanecerá y se fortalecerá y seguiré viendo su poder bendiciéndome. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz