Cuando los cristianos se mueven a hacer cosas a su manera y no a la manera de Dios, no saben que lo que hacen hoy se les convertirá en el mal paso del mañana. Nosotros hacemos nuestro futuro de acuerdo a los pasos que demos en el presente. Nunca nos olvidemos de lo que Dios ha hecho con nosotros. Respondamos con agradecimiento y fidelidad, sin engaños ni mentiras. En Jueces 8:34 vemos que los hijos de Israel olvidaron que Dios los había librado de todos sus enemigos de alrededor. A algunos se les olvida todo el bien que Dios les ha hecho. Dios nos ha sanado, nos ha librado, ha roto las cadenas. Dios ha salido a favor nuestro todos los días. Nos ha cuidado, nos ha dado muchas bendiciones, ha quitado el mal. Él hace bien al justo, pero fácil es olvidarnos y eso parece costumbre de muchos de aquellos que Dios ha escogido para Él. Al pasar los años se acostumbran a hacer lo malo, no hay ayuno, ni oración, ni temor a Dios, toman decisiones a escondidas, dan los malos pasos y así les comienzan los grandes problemas. Parece que hay otras cosas que le llenan más que la oración. Hay que tener cuidado porque la vanidad está escondida y ella nos aleja cada día más de Dios y hay que escapar de eso. Aquí en la tierra no hay nada de peso, todo pasa, nada es permanente. Por eso tenemos que cuidar nuestra vida para que sea permanente en la eternidad. La gente siempre busca algo a qué aferrarse, menos a Dios. Se aferran a las cosas de este mundo, pero no olvidemos que aquí todo pasa. 1 Juan 2: 16,17
A Gedeón, juez de Israel le dió con hacer un efod (una pieza de vestidura sacerdotal) con el botín que consiguió de la conquista de los madianitas. Gedeón sabía que el pueblo de Israel siempre se levantaba en idolatría, así que no debió hacer aquello. Jueces 8:27 Cuando los malos pasos están dados hay muchas consecuencias adversas y mucho que llorar. Pero fácil es olvidar lo que Dios nos ha dado. No se puede tener lo que en oración no se busca. Entonces, habrá cosas que se van a perder. Gedeón había peleado por aquel pueblo. Un buen hombre puede dar un mal paso que puede hacer caer a muchos. Nuestros movimientos tienen que ser con mucho cuidado, porque el que nos ve nos imitará. Israel fue un pueblo no agradecido. Tal vez, como estuvieron tan bien con Gedeón se echaron a descansar y se alejaron de Dios día tras día. Cuando se cae en la tibieza se separan las personas de Dios y hacen locuras. Parece que el pueblo de Israel siempre esperaba algo que le diera la ocasión para alejarse de Dios. Dios nos escogió para que fuéramos responsables con lo que Él nos ha dado. Dios escoge hombres y mujeres valientes pues esto que vivimos día a día es una gran guerra.
En el caso de Ananías y Safira, vemos que fueron unos hipócritas, mentirosos que les dio con meterse entre los cristianos tratando de demostrar que también eran discípulos. Allí estaban todos los apóstoles, la Iglesia, hombres y mujeres leales y sinceras. Aquella Iglesia estaba llena de poder y milagros. La fe les era algo natural porque estaban vestidos de fe. Nunca le llegó la duda porque vieron a Jesús cara a cara. Para ellos era como nada hacer un milagro, porque estuvieron todo el tiempo practicándolo con Jesús. Estaban dispuestos a entregarlo todo. Nosotros, los que hemos llegado a la iglesia, llegamos para ser uno que se une a los discípulos para engrandecer el reino de Dios, no para hacer daño ni para romperla, sino a unirla con lealtad y no con hipocresía. Ananías y Safira habían visto cada día en la iglesia el poder de Dios. Habían visto a hombres comunes que habían creído en Jesús, por tal razón sabían cual era la güianza del Espíritu Santo sobre la Iglesia.
En el cielo no habrá traidores, no habrá Judas ni nadie así que nos turbe. A veces se dice que somos discípulos, pero se odia al hermano. Cuando se hace la injusticia Dios también hace sus justos juicios. En esta iglesia se le sirve a un solo Dios. El pueblo de Israel le levantó culto al Efod. A veces queremos dar culto a dioses, pero aquí se le da culto a un Dios poderoso que hace milagros y quiere hacer para nosotros lo mejor.
Pedro tenía que dejar saber a los primeros cristianos como debía ser una iglesia. Cuando Dios gobierna hay que temer. El pueblo de Israel nunca fue estable en saber que Jehová era quien lo gobernaba. El hombre puede estar gozoso el día que se convierte y durarle un mes, pero cuando Dios está obrando en esa vida, también Satanás busca corromper y contender. Hay que cuidar cada paso que damos porque éstos son vistos por Dios. Estaba supuesto que Ananías y Safira glorificaran y adoraran a Dios. No podemos abrirle paso a los falsos espíritus. A veces nos damos culto a nosotros mismos porque creemos que somos lo más grande y otras veces damos culto a lo que nos satisface, a las ambiciones, a la ira, al enojo, pero tenemos que darle culto a Dios. Ananías y Safira dispuestos para la mentira se sintieron aparentemente movidos por la generosidad de los demás discípulos y poniéndose de acuerdo vendieron su heredad, pero actuando con hipocresía y mentiras sirvieron a su propia codicia y ambición. Cuando la codicia impulsa es muy peligroso. En Dios no cabe la mentira ni el engaño. Tal vez pensaron que podían dar, pero cuando vieron todo el dinero que habían adquirido pensaron y ejecutaron un plan. Lo malo que se hace en secreto es lo que hace que Dios ejecute sus juicios. Hay que cuidar cada paso que damos en secreto, en público y donde sea. Satanás les incitó a tomar la idea y fue hecho el pecado. No fue a los apóstoles a quienes mintieron sino al Espíritu Santo. Nadie los había obligado a vender su heredad, pero una vez que se comprometieron a hacerlo tenían que darlo todo, no podían quedarse con nada. En ellos no había entrega sino apariencia. Pasaban como piadosos, pero no era así. Toda mentira que se dice lleva la intención de engañar al que nos oye, aunque sea como una excusa. Era un engaño al Espíritu Santo. Su pecado fue aparentar que estaban dándolo todo y eso era lo peligroso porque Dios sí estaba viendo.
El engaño es causa de muerte espiritual. Pedro los acusó de mentir al Espíritu Santo. Ananías no pudo defenderse, cayó y expiró. No le dio tiempo de nada, se les terminó el tiempo. Ananías había visto el poder y la bondad de Dios, sin embargo lo olvidó como hizo el pueblo de Israel. Era grande la afrenta de este hombre al Espíritu Santo y se le dio el castigo justo. Las grandes afrentas se pagan caras. Tomemos lo sagrado en serio. Regocijémonos con temor y temblor porque el Dios que le servimos es el mismo ayer, hoy y mañana. Nada de engaño porque en nada ayuda a la iglesia, ni a nosotros. Al Espíritu Santo no le gusta el engaño. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Ananías y Safira, Un Mal Ejemplo
Hechos 5:1-11
“¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.”
Lo que hacemos hoy a nuestra manera y no a la de Dios se convierte en el mal paso del mañana. Ananías y Safira vieron cada día el poder de Dios en la iglesia, y aun así mintieron al Espíritu Santo aparentando entregarlo todo. Estos son los puntos para la semana.
- A muchos se les olvida todo el bien que Dios les ha hecho, como a Israel después de ser librado de sus enemigos. Respondamos con agradecimiento y fidelidad, sin engaños ni mentiras.
- Al pasar los años algunos se acostumbran a lo malo: ya no hay ayuno, ni oración, ni temor de Dios, y toman decisiones a escondidas. Así comienzan los grandes problemas.
- Gedeón peleó por su pueblo, pero hizo un efod con el botín, y el pueblo le levantó culto. Un buen hombre puede dar un mal paso que haga caer a muchos, porque el que nos ve nos imitará.
- Llegamos a la iglesia para unirnos a los discípulos y engrandecer el reino de Dios, no para hacerle daño ni romperla, sino para unirla con lealtad y no con hipocresía. En el cielo no habrá traidores.
- Nadie obligó a Ananías y Safira a vender su heredad, pero se pusieron de acuerdo para aparentar que lo daban todo. Sirvieron a su codicia, y no mintieron a los apóstoles sino al Espíritu Santo.
- Lo malo que se hace en secreto es lo que hace que Dios ejecute sus juicios. Ananías no pudo defenderse: cayó y expiró, y su mujer después de él. Las grandes afrentas se pagan caras.
- Tomemos lo sagrado en serio y regocijémonos con temor y temblor, porque el Dios que servimos es el mismo ayer, hoy y mañana. Al Espíritu Santo no le gusta el engaño.
Cuida esta semana cada paso que das en secreto: si hay algo que estás aparentando delante de los demás, confiésalo a Dios y hazlo derecho.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Bolsa de Dinero Escondida
Hechos 5:1-11
Para leer en voz alta con los niños
“¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando Ananías mintió, no le mintió a la gente, le mintió a Dios. Él y su esposa Safira vendieron un terreno, escondieron parte del dinero y dijeron que lo estaban dando todo.
- Dios nos ha cuidado, sanado y bendecido muchas veces, pero es fácil olvidarlo. Cuando te acuerdes de lo bueno que Dios ha hecho, dale gracias y sé fiel.
- Los pasos que das hoy preparan tu mañana. Y otros te están mirando: si das un mal paso, alguien más pequeño puede imitarte.
- En la iglesia de los primeros cristianos pasaban milagros todos los días. Ananías y Safira lo vieron todo, pero en su corazón querían parecer buenos más que ser buenos.
- Nadie los obligó a vender su terreno ni a dar el dinero. El problema fue que mintieron para quedar bien. Toda mentira quiere engañar, aunque parezca una simple excusa.
- Ellos pensaron que nadie sabría su secreto, pero Dios sí lo estaba viendo. Ananías cayó muerto, después Safira también, y toda la iglesia sintió gran temor.
- Dios es el mismo hoy, y a Él no le gusta el engaño. Es mejor decir la verdad aunque cueste, que aparentar lo que no eres.
¿Alguna vez has querido parecer mejor de lo que eres?
Esta semana di siempre la verdad, aunque te dé vergüenza o te cueste.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
