Si algo debemos aprender es el servicio. A la Iglesia del Señor la lleva y dirige Él, la cuida y la pone en alto. Seamos vigilantes de nuestras obras. Al Señor no se le oculta el estado interior de la Iglesia porque Él lo conoce todo. El proceso de nuestra iglesia Mega Zoé lo conoce Jesús más que nadie. La Iglesia se establece porque Jesús la vino a levantar. Jesús ordenó todo lo que tiene que ver con la Iglesia. Es Dios quien sabe a perfección sobre nuestras vidas, Él sabe cómo están las cosas, porque es Él quien ordenó todo. Nosotros somos los redimidos. Él está muy conciente de lo que pasamos cada uno de nosotros. El único que tiene el derecho sobre la Iglesia es Él.
Lo que no se vigila, lo que no se cuida se muere y después que esto pasa las cosas van cambiando, se va decayendo el ánimo. Una iglesia muerta no es tanto un problema para nadie, pero una iglesia viva sí que es un problema para muchos. Si estamos vivos vamos a causar problemas donde quiera que nos metamos, sobre todo en los que se oponen. ¡Ojo! Los muertos espirituales no subirán al Cielo. Vigilemos, abramos los ojos. Cuando no se ve lo que hay que corregir no hay lucha, no se trabaja y entonces no se causan problemas a nadie, ni tampoco se aprende. El que no mantiene la vida de Dios en Él es porque no vigila, vive en puro silencio. Cuando la Iglesia está viva siempre va a estar bajo ataque. La Iglesia de Sardis estaba tan muerta que no valía la pena atacarla.
Lucas 6:26 ¡Ay!, cuando la gente hable bien de nosotros. Somos la iglesia del Señor que tiene que estar vigilando constantemente. La iglesia de Sardis estaba tan muerta por sus descuidos que no valía la pena hablar nada de ella. Una iglesia que está viva siempre va a vivir bajo ataque. Seamos buenos vigilantes, porque el día que no se nos ataque es que nos hemos echado a dormir. Cuando la iglesia está en su dormitar comienza a producirse la herejía. Los herejes vienen a la iglesia a desvirtuar la Palabra de Dios. Hereje es todo aquel que trastoca y hace locuras con la palabra de Dios.
2 Reyes 10:31 Jehú no vigiló su caminar, descuidó su vida. Vigilar no es fácil porque es estar pendiente de todo. Dios escoge hombres valientes, determinados. Enfrentamos toda situación porque no somos cobardes. Cuando dejamos de vigilar no lo decimos con la boca sino con los hechos. El que vigila se tiene que enfrentar a las consecuencias de aquello que vigila. El que vigila lucha por una razón queriendo adquirir una victoria, no para lo que salga. Las cosas tienen que salir tal cual son porque un buen vigilante cuida. Jehú no vigiló su corazón, por tal razón no prestó atención a lo que Dios le habló.
2 Reyes 13:14 Eliseo estaba enfermo, pero no dejó de vigilar. Joas tenía que recibir de Eliseo cuando éste le estaba enseñando. Ya Dios le había hablado al profeta, entonces tenía que tomar ya la ley, tenía que haber adquirido fe y sabiduría. El rey tenía que ser capaz de entender lo que le decía el profeta. El fracaso está cuando no nos convertimos en vigilantes y dejamos que nuestra alma se interponga ante el propósito de Dios. Eliseo que estaba a punto de morir no dejó de vigilar. No es cuestión de juventud y de fuerza sino de ser vigilantes. Las manos de Eliseo se reposaron sobre el rey era para que tuviera victoria en toda su vida. A los seres humanos parece que le gusta más no querer mirar ni vigilar. Eliseo pudo ver el poco entusiasmo en el rey. Ser vigilante es mucho mejor que llorar en los aprietos; vigilemos constantemente. Debemos ocuparnos en hacer lo que Dios quiere.
Isaías 43:43 Cuando se deja de vigilar es porque nos cansamos de Dios. A la vez que nos cansamos de Dios comienzan los problemas porque Dios no nos escucha. Nuestra vigilancia debe ser siempre y no solamente cuando tenemos problemas. La vigilancia constante es el precio de la libertad y de la salvación.
Velad y orad. Romanos 3:13 Es hora de levantar del sueño y conocer los tiempos. No hay nada mejor que ser conocedor de los tiempos. No nos quedemos durmiendo. Mega Zoé siempre está alerta. Cuántas trampas pone el diablo y nosotros tenemos que vigilar. Al diablo le gusta ponernos a dormir. El está constantemente trabajando para que nos durmamos. La iglesia es un ejército y nosotros tenemos que ver, vigilar. Cuando el diablo viene maquinando la iglesia no puede estar durmiendo. Podemos descender con el poder de Dios cuando vigilamos. El enemigo viene para destruir y los valientes no se pueden dormir. Cuando se está en una guerra, el que vigila está en posición observándolo todo. El ejército que se descuida en la guardia el diablo le toma la ventaja. Nosotros estamos constantemente atacados por poderes diabólicos en contra nuestra. El quiere apartarnos del Señor Jesús. A menudo son ataques sutiles, entonces por eso nos tenemos que mantener alerta siempre. El diablo siempre quiere traernos tentación, está pendiente que bajemos la guardia para atacarnos. A la vez que no vigilemos caemos.
La tentación nos separa de Cristo. Si algo debemos vigilar siempre es a la tentación que está por ahí. A nosotros se nos da lo que llevamos a ganar. Mientras más nos cuidemos no vamos a caer en tentación. Un vigilante está en alerta constantemente. Mateo 24:22, Hechos 20:29 Cuidado porque de la iglesia se levantan personas perversas para arrastrar a los discípulos. Seamos vigilantes. Un vigilante libra, le quita de las manos a Satanás a un discípulo. Los ancianos deben cuidar la iglesia. No tengamos miedo. Lo que no arreglamos aquí un día le vamos a tener que dar cuenta a Dios. Aunque nosotros estamos esperando a Jesús Él nos está vigilando a nosotros constantemente.
Jesús nunca ha perdido de vista a los creyentes. Jesús le decía a la iglesia de Sardis que sus obras no eran perfectas delante del Padre. Jesús espera de nosotros. Hay un destino para nosotros desde antes de la fundación de la tierra. Tenemos preparado nuestro mañana, por eso se nos vigila. Vamos a Jesús buscando fuerza, su ayuda, su consuelo, entonces Él espera de nosotros nuestra lealtad, amor y servicio a Él. Él espera lo que nos corresponde hacer a cada uno. Lo que debemos hacer está en nuestras manos. Nosotros avisamos, vigilamos y protegemos. Hay promesas para los fieles. Se nos darán vestiduras blancas. Cuando hay triunfo se nos viste de blanco.
Seamos vigilantes y afirmemos la cosas que están por morir. Las cosas se dejan morir poco a poco. Convirtámonos en unos buenos soldados. ¿Cómo empezó nuestra vida? En la iglesia se emprenden muchas cosas, pero se dejan morir. La iglesia es más que un refugio, es un lugar donde hay hombres y mujeres vigilantes. No podemos dejar morir las cosas porque entonces vamos perdiendo cada día. Avivemos lo que esté decayendo de nuestra vida y mantengamos la vigilancia constante, así ganaremos nuestras almas y las de otros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
