Mega Zoé
Estudio #0492Iglesia en las casas

Me Cuidaré de la Tentación Para no Caer en Pecado

Me Cuidaré de la Tentación Para no Caer en Pecado enseña a huir de la tentación y caminar con sabiduría espiritual.

Antiguo TestamentoGénesis6 min lectura

Cuando nos separamos de Dios sepamos que será para vergüenza. Nuestros pies son una de la cosa más peligrosa que tenemos porque vamos a veces donde no debemos. Eva no tenía porque acercase a aquel árbol, pero lo miraba y lo deseaba. Allí también estaba la serpiente, el diablo (Apocalipsis 12:21) quien nos está observando siempre. Nuestros actos dicen más de lo que nuestra boca habla. El diablo siempre quiere presentar a Dios como si nos privara de cosas que nos son provechosas y de beneficio. Sin embargo, es lo contrario. Dios trae a nuestras vidas todo lo que es para nuestro beneficio. En el enemigo todo es pura falsedad. Nunca le hagamos caso a lo que él nos viene a decir. Confiemos en nuestro aliado que es Dios. Nuestro enemigo nunca debe estar cerca. Caminemos siempre con mucha vigilancia. No nos echemos a dormir porque entonces es fácil que nos engañen. El enemigo viene en contra nuestro sin ninguna consideración. El viene a traicionar.

Eva es la mujer que Dios había sacado del hombre, que la preparó para que fuera idónea. Eso es lo que todo ser humano debe ser. Eva estaba en medio de la tentación, dándole el lugar completamente a la carne, a Satanás y este pecado aun hoy lo estamos arrastrando nosotros. Esa es la consecuencia de caer porque aunque nos arrepintamos arrastraremos las consecuencias por toda la vida. No era el mejor lugar, era el árbol de la ciencia del bien y del mal. Dios había hecho todo árbol delicioso para la vista. Eva quiso adquirir más sabiduría de la que le correspondía. Dios reparte lo que le conviene a cada uno. Vivamos tranquilos en el Dios que nos llamó y nos capacitó de acuerdo a lo que Él quiere para cada uno. Eva estaba lejos de su marido, pero cerca del árbol prohibido. Mientras ella estaba sola Satanás entra en una conversación con ella. Nunca deseemos el momento de la soledad para ir detrás de la tentación. Si mantenemos comunión con los santos esto contribuye a fortalecernos mucho, pero cuando dejamos de congregarnos no hay fortaleza. La curiosidad la llevó a echar una mirada a la fruta prohibida. Cuidado porque lo que se ve es lo que nos quiere destruir. El que no quiere comer del fruto prohibido no se acerca al árbol. Fue una cadena, ella le dio del fruto a su marido.

No hay nada mejor que tener los pies en tierra y ver las cosas claras. A veces cuando se va a entrar en el pecado, en alguna tentación, se entra en duda de si es o no pecado, hay una defensa y se pone en duda lo que ya Dios ha establecido como pecado, se pone en duda la voz de Dios. Debemos entender que ya lo que Dios ha dicho que es pecado, es pecado. La voz de Dios está clara en las Escrituras. Se nos da la bendición y tomamos lo que no nos corresponde. ¡Cuanto derecho que no nos corresponde tomamos! Ese es el problema del hombre.

Eva sostiene una conversación con quien no debía. Hay conversaciones que vienen de voz de Satanás que destruyen. Esas palabras entran por los oídos, llegan a la mente, bajan al corazón y el problema es que todo lo que se guarda en el corazón se conserva porque ahí hay vida. Cuando escuchamos la voz de Satanás la decimos a otras personas y se hace daño a muchos. Satanás acusó falsamente a Dios, como de costumbre, de que Dios le iba a privar de todos los beneficios que le iban a venir al comer del árbol. Eva cede a la tentación al entrar en aquella conversación, en vez de aborrecerla. Hay cosas que tenemos que aborrecerlas porque nos vienen a traer mucho daño. La voz de Dios tenía que ser para Eva una voz sagrada. La prohibición del árbol tenia que haber sido sagrada. Lo que es voz de Dios nosotros lo tenemos que tener como sagrado y nunca lo vamos a llevar a contaminar. Tenemos que conservar la palabra del Dios Santo como sagrada para nosotros.

Estaba prohibido tocar aquel fruto. El diablo trabajó con mucha astucia, dándole a Eva confianza y seguridad de que no moriría si comía del fruto de aquel árbol sino que sería como Dios. A nosotros no nos sirve de nada conocer el bien y el mal. ¿Qué privilegio tenemos en conocer el mal? Cuando se conoce el mal se tiene que vivir lo que nos toca. Mientras menos mal conozcamos mejor será nuestra existencia aquí. Cuando se conoce el mal hay mucho que padecer. El diablo abusa del nombre dado al árbol pervirtiendo lo que es su sentido como si este árbol hubiese proporcionado algún conocimiento porque para lo que estaba allí era para obediencia. No era en el árbol que estaba el origen del conocimiento porque éste estaba en Dios. La guerra de Satanás es contra Dios para que nosotros no obedezcamos y que echemos a un lado lo que es sagrado. El día que se come lo que es la tentación no se tendrá un cambio para lo mejor sino para lo peor. Fue como competir con Dios. A veces somos desafiantes, vivimos desafiando a Dios constantemente. En nosotros está tomar la palabra y tener mucho cuidado.

Eva estaba viendo ese árbol con otros ojos, desafiando a Dios. Cuando Dios le habló lo vio como sagrado, pero cuando el diablo le habló lo vio con ojos de tentación. Cuando caemos en la tentación ya no vamos a volver a ver igual sino de forma impura. Se convirtió en desobediencia. Eva vio bajo su desobediencia que el árbol era bueno para comer, miró con placer el fruto prohibido cuando tenía que retirar sus ojos de ver vanidad, aferrándose a esto. Ella pensó que era bueno para comer y agradable a sus ojos, pero en eso estaba desafiando completamente a Dios y pecó contra la orden santa que Dios le había dado. Tomó la vanagloria de la vida. Satanás nos puede tentar, pero no nos puede forzar o empujar a hacer nada. Eva vio, tomo y comió. Cuando miró del fruto no pensó tomarlo y no pretendió comerlo, pero ese fue el resultado de la tentación. Las consecuencias del pecado no nos llevan al cielo sino al infierno. Llega la vergüenza del pecado. La creación se fue a pique porque Eva la destruyó tan solo en segundos. A Eva le comenzó la vergüenza que aun hoy día arrastramos.

El pecado nos aleja de Dios. Eva ya no se sentía igual, su conciencia le gritó que se había pecado contra Dios. Se tiraron a la miseria a la caída. Estaban descubiertos frente al desprecio. Los cielos y la tierra le reprendieron. Sus ojos fueron abiertos para su vergüenza y no para sabiduría como ella quería. Entonces comenzó el mal de la tierra hasta el día de hoy. Mientras estemos en Dios todo brilla, pero cuando pecamos todo se seca. Ahora la voz de Dios le causa miedo, aquella voz que antes le era hermosa ahora le duele. Dios se convirtió para ellos como algo terrible porque su pecado le acusaba. El diablo le decía que iban a ser dioses y ahora eran criminales descubiertos. El pecado que comamos no nos hará felices sino que nos separará de Dios. Busquemos ser fieles a Dios y disfrutemos de nuestra relación con Él. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz