La gracia es maravillosa. Es lo más grande que Cristo nos ha dado. Nos la dio Él. Por eso, debemos cuidar la gracia que tenemos. La primera oportunidad dada por el Señor para participar de su gracia y sus bendiciones es única. Entonces hay que cuidar lo valioso que nos ha sido dado. Sucede que si menospreciamos esto dado por Dios y nos alejamos, no sabemos si para nosotros va a haber una segunda oportunidad, por lo tanto eso es bien arriesgado para nuestras vidas. Por eso debemos cuidar y celar más este camino. La oración es lo que nos aparta de la soberbia y nos lleva a alcanzar lo que del Cielo se mueve para esta tierra. La oración es muy importante para nuestras vidas. También, el conocer la Palabra, buscarla es para nuestra enseñanza, para lo que hay que bregar en nuestras vidas, para ir creciendo día tras día no para lo de este mundo sino para lo espiritual. Si conocemos cómo es que debe ser nuestro caminar en la voluntad de Dios vamos a vivir plenamente todo lo que nos toca vivir. La misericordia viene de Dios hacia nosotros, no viene del hombre. Conozcamos las bondades y misericordias de Dios y usemos la justicia porque ésta viene de Jesús. Él es el único justo, nos justificó por eso practicamos la justicia porque lo aprendemos de Él. La integridad que vamos conociendo viene por la bondad y misericordia de Dios. No vamos a encontrar la integridad en nuestro diario vivir sino delante de Su presencia. Se tiene que quebrantar el alma y eso no es de vergüenza.
Cuando Pablo escribe estos versículos él estaba lejos de los hermanos corintios. No estaba presente y oyó del mal que había en aquella iglesia. Le causó un gran asombro que el pecado que se oía de aquella iglesia ni al impío se le conocía. Aunque algunos crean que están pecando a escondidas, sus actos se oyen y son vistos de todos. La iglesia tiene que ser pronta para lo que es la disciplina para que el Espíritu Santo pueda obrar. No podemos dejar que el Espíritu Santo se contriste por alguien de la Iglesia. Por todas partes se hablaba de la inmoralidad de los hombres que debían ser santos. Se le debe enseñar a la Iglesia lo que debe ser la integridad y la pureza. Solamente el que maquina maldad va enseñando el mal a los que encuentra en su camino. Había problemas de inmoralidad en la Iglesia. Lo que está mal se acusa, se dice, se trae a la luz para que sea limpiado. Si se trae a la iglesia lo que se va corrompiendo, eso va causando una degeneración entonces el Espíritu Santo se tiene que ir porque Él desconoce lo que es la degeneración y no estará en medio de lo impuro.
Pablo dice que los corintios no reconocieron ni vieron el pecado. Cuando somos elegidos nos metemos en problemas. Aquellos hermanos estaban envanecidos (ufanos), estaban orgullosos, no pudieron ver cuando el pecado llegó. Debemos volvernos locos, desesperarnos al ver el pecado, para que la misericordia de Dios venga y la podamos experimentar. Parece ser más fácil unirse a lo que es el pecado y protegerlo que sacarlo. Sentir las bendiciones es mejor que sentir la disciplina para sacar lo que está mal. Se ama más a los miembros que a la santidad de Dios. Con santidad agradamos a Dios. ¿En qué nos estamos enredando, tropezando? ¿No nos sacude el estar en pecado? En vez de estar llorando el pecado estamos escondidos. Lo que está mal nos debe provocar temor. El pecado no es risa. Para qué nos sirven los dones si estamos en pecado. ¿Por qué nos envanecemos en vez de estar lamentándonos gimiendo? En vez de estar en un profundo dolor por el pecado, se dejan las cosas escondidas, no se ama la santidad. La pureza espiritual hace que la iglesia tenga miembros puros, íntegros. Nuestro mover habla. El Espíritu Santo no debe estar triste en medio de nosotros.
Pablo decía que Él como presente había juzgado tal hecho aunque estaba lejos, había juzgado lo que escuchaban sus oídos. Tenemos el derecho de declarar lo que está mal y punto. Fácil es vivir cómodos. Hay un poder que no es nuestro sino del Señor Jesucristo. La indiferencia destruye. En la iglesia debe estar lo perfecto. Fuera de la iglesia está el dominio de Satanás, el mundo entero está bajo el maligno. Amemos más a Dios que nuestros propios intereses. Si los amamos más nunca vamos a dar nuestras vidas por entero. Si el Espíritu Santo mora en nosotros y representamos a Dios sintamos lo que Dios siente. Amemos lo que Dios ama.
Al hombre le gusta que todo se quede calladito, que nadie sepa nada. A Saúl le quedó publicado todo, a Pedro cuando negó a Jesús también le quedó publicado. Sobre Caín quedó la marca sellada en su cuerpo. Para que haya un arrepentimiento y entonces el espíritu sea salvo en el día del Señor es necesaria la disciplina para que el pecado sea descubierto. El ser salvo es para la eternidad, para siempre, vamos a tener la morada eterna y estaremos con el Señor. El descaro, el atrevimiento, el engreimiento, la vanidad, la presunción ridícula, la jactancia no son nada bueno. La iglesia tiene que saber lo que es un poco de levadura. A veces decimos: "Eso lo hicimos solamente una vez o fue sin querer." ¡Que se vaya la gloria de Dios de la iglesia no es sin querer! Un poco de levadura hace daño a toda la masa, se malogra, no hay pan para el sustento y se muere de hambre. La levadura hace que se fermente toda la masa. Lo que es el carácter de la iglesia hay que mantenerlo, tener fuerza, clamor, orar, humillarse y hacer frente.
2 Corintios 13:10 Pablo decía severidad, para edificación hay que ser duro, riguroso en juicios, castigo, estricto. La iglesia es para edificarla, levantarla no es con bachata ni para sentirnos cómodos. En la iglesia es donde está la presencia de Dios, es para edificación no para destrucción. Por tal razón tiene disciplina. La iglesia no es para destruirla con pecado ni nadie saca de fundamento a nuestra iglesia Mega Zoé.
I Timoteo 1:19, 20 Estos hombres naufragaron en la fe. Era un barco para que llegara a puerto cargado, levantando bandera, pero se quedaron a la deriva en medio del mar, votaron la brújula. Esta obra se mueve en todo lo que es nuestra vida en fe. Detenerse en medio del mar es saber que no se pescó nada entonces nos quedamos en el laberinto, dando tumbos y levantamos la mano contra Dios y hablamos lo que Dios no ha querido.
Tito 3:11 Se trae división a la iglesia con su punto doctrinal favorito "pecar no es malo" Ninguna iglesia debería soportar tal insensatez. Hay que dejar contacto social con tales personas. Si es para ser salvo el arrepentimiento se verá. Nuestro deber responsable es cuidar la iglesia. La iglesia se convierte para muchos en un interés propio. En ella se tratan a veces de satisfacer las frustraciones que se tuvo en el mundo, pero la iglesia es la que Cristo levantó con su muerte y su resurrección para su gloria y para su reino. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
