Mega Zoé
Estudio #0569Iglesia en las casas

¿A Quién Le Haré Yo Misericordia? No Nos Cansemos, Pues, De Hacer Bien; Porque A Su

Este estudio llama a recibir y extender el perdón y servir fielmente al Señor.

Antiguo Testamento2 Samuel6 min lectura

Podemos hacer algo bueno a favor de alguien, pero lo hacemos por un tiempo, luego desmayamos. Hay mucho bien para hacer y también hay muchas excusas por las que dejamos de hacer el bien. Nos gusta exigir que se nos haga el bien a nosotros, pero no queremos ser nosotros los que demos a otros. Nuestro sistema egoista está preparado para exigir, olvidándonos de lo que en la Palabra está escrito para nosotros sobre la misericordia y el hacer el bien. Hay tantos argumentos de defensa que dejan ver que no somos agradecidos. Siempre estamos esperando más, pensando que nos lo merecemos. Para nosotros hacer el bien tenemos que echarnos a un lado quitando nuestro egoísmo. Nos toca hacer misericordia a favor de los demás. Nuestra existencia debe ser, buscando a aquel que Jehová quiere hacerle misericordia através de nosotros.

Dios ha tomado nuestros cuerpos para hacer misericordia a los hombres de la tierra; para eso Dios nos ha levantado. A veces, comenzamos dando un servicio por amor, pero luego pasan los días y lo hacemos por obligación. Nuestros intereses personalistas tenemos que echarlos a un lado y no tomarnos tanto en cuenta. Somos muy sensibles, pero no por el Espíritu Santo, sino por nuestro bien personal. Vivimos muy egoístas. A veces, hasta nos astiamos de dar y continuamos haciéndolo por obligación, no por amor. Cuando no damos es porque se nos paralizó el amor, todo nos pesa. La misericordia no viene de nosotros, sino que viene de Dios. Por eso, estemos siempre dispuestos a ser los instrumentos de Dios para hacerles misericordia a otros.

Gélatas 6: 9 Cuando comenzamos a sugerir que sean otros lo que hagan, es porque ya nos hemos cansado nosotros. No nos cansemos de hacer el bien porque a su tiempo segaremos, vamos a tener una recompensa si no desmayamos. No se cosecha un campo de trigo al otro día de haberlo sembrado. El egoísmo es pretender todo para uno y mientras más lo alimentamos más crece y dejamos de hacer el bien.

En 2 Samuel 9: 1-8 ya David era rey, ya no era aquel que dormía en las cuevas. Dios le había hecho justicia. Aun siendo el rey no se le olividó la regla del justo, el hacer el bien. Es una ley, una obligación, si lo hacemos dejamos ver que Cristo mora en nosotros. David no miró el daño que le hizo Saúl. El amor no tiene razonamiento, no espera sino da. Él amor no toma recesos. El amor debe poseernos y agarrar todo nuestro razonamiento, voluntad, fe y siempre debe hacerse manifiesto en nosotros. En Jesús el amor se hizo manifiesto; soportó sin nunca esperar nada. El amor fue lo primero en todos sus actos. Si David no miró todo el daño que Saúl le había hecho, tampoco Jesús miró todo el daño que le hicieron. David amó la familia de Saúl en vez de aborrecerla. David era un hombre piadoso que quería hacer el bien, no vivía por lo que le habían hecho, sino que era justo e hizo su deber. Nosotros como justos y piadosos tenemos unos deberes y obligaciones. La forma de vencer el mal es haciendo misericordia en el momento de necesidad. La misericordia es para el impío como para el creyente; es ley del universo. Busquemos la recompenza del cielo.

I Samuel 20:14 A veces se nos deja el mensaje de venganza y por eso dejamos de hacer el bien. David y Jonatán hicieron un pacto de amarse como a sí mismos. Cuando se ama no hacemos daño, sino que perdonamos. Jonatán no pedía el amor de otros hacia él sino que lo daba y pereció por amor. Cristo también pereció por amor a nosotros para que estemos bien hoy. Cuando se carece de amor ya no somos útiles para Dios. Comienza la discordia, el coraje y nos vamos alejando y ya Dios no puede hacer a través de nosotros.

David investigó sobre la casa de Saul para hacerle el bien. Podía ser un buen día para él hacer leña de la familia de Saúl, pero su amor no se lo permitiría, porque así no era el corazón de David. Las personas más necesitadas suelen ser las menos que piden ayuda, por eso hay que buscar ayudarlas.

Cuando nosotros no queremos hacer algo, nos damos como los desentendidos. David no hacía así, se movía a hacer. ¿Qué nos ha detenido? A veces nos amparamos en otras cosas para no hacer la misericordia que debemos hacer y nos ponemos duros e insensibles. Hagámos misericordia, porque hay una promesa de que a nuestro tiempo tendremos recompensa. Si Dios nos da misericordia, ¿por qué, entonces no damos nosotros misericordia? ¿Entonces, a quién usará Dios? Solo por amor se hace misericordia, es dar constantemente. Jehová nos canaliza para hacer sus misericordias. ¡A veces vivimos cuidándonos tanto!

David confiaba en Dios completamente. Tenía un espíritu caritativo, un deseo de darse y un amor grande hacia Dios. Tenemos que perdonar el daño que nos hayan ocasionado, sea quien sea. No nos hagamos el reflejo del daño que nos han hecho, reflejemos la misericordia de Dios. Nuestro corazón tiene que fluir de acuerdo a la misericordia de Dios en nuestras vidas, porque mucho bien que Dios nos ha hecho. Debemos tener un corazón caritativo. Nos es necesario olvidar y perdonar. No desconozcamos las necesidades de los que están a nuestro alrededor. Tendremos la recompensa a su debido tiempo si no desmayamos.

Mefi- boset era un liciado, no era apto para ninguna guerra, era a quien David le tenía que dar. Al que es liciado, al que tiene necesidad, no podemos cansarnos de hacerle el bien. A veces servimos, pero luego nos cansamos y buscamos el pretexto para dejar de hacerlo. Nuestro servicio debe ser por siempre. Que no nos pese hacer las cosas, menos porque ya no haya amor. La misericordia, el bien que vamos a hacer no es nuestro, sino de Dios. La misericordia de Dios es muy grande. Dios fue testigo del pacto que había hecho David con Johatán. Debemos ser misericordiosos porque Dios lo es. El día de nuestra fragilidad será cuando Él nos sacará del hoyo. Eso es lo que Dios pide de nosotros, la misericordia. David podía llevarle a Mefi-boset misericordia porque él estaba disfrutando de la gloria de Dios. Cuando uno tiene misericordia a quien llega es al necesitado.

Lo que sembró David en otros con su ejemplo, como lo hizo con Maquir, fue su recompensa; era hacer el bien en su tiempo. 2 Samuel 17:27 Y Maquir hacía el bien y tenَa misericordia como había aprendido de David, su rey. David cosechó en el día malo, porque con la misericordia que tuvo con aquel liciado hizo que comiera toda su gente. David se mantuvo fiel a esa misericordia y nunca sacó a Mefi-boset de su lado. David estaba probando de la miericordia de Dios así como Mefi-boset la probó de David cuando éste la tuvo con él. Hagamos como David, mucho bien y misericordia a otros, Dios pondrá en nuestro corazón a quien. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz