Cuando estamos afectados en medio de la lucha quedamos paralizados. A la lucha hay que darle cara. La vida no se puede anular por una fuerte lucha o batalla porque esto es día tras día. No olvidemos que Cristo nos dio vida, gozo y paz. Somos hijos, le pertenecemos a Dios y hay una promesa a los que creen en Jehová y es que Él nos dará nuevas fuerzas. A veces, nuestras fuerzas se nos gastan. Pero, necesitamos tener fuerzas siempre para luchar con todo lo que nos viene en contra. Tampoco podemos poner las fuerzas en una sola cosa. Si la fe se va, se gastan las fuerzas y se arrastran los pies. Si desmayamos se detiene el caminar. El desánimo siempre trae la pregunta: "¿todavía Jehová se preocupa por mí o se ha escondido?" Podemos pensar que Dios se fue, pero un Dios tan grande no se va ni se esconde. La tierra de los vivientes es de su propiedad y Él no nos puede dejar ni desamparar. Por eso, tenemos que aprender a confiar y a esperar en Él.
Cuando hay desánimo se deja de luchar y se apodera de tal manera que inutiliza los pies. Se detiene el mover, la fe y sin fe es imposible agradar a Dios. Siempre tenemos que estar creyendo en Dios. ¡Cuánto el Padre nos ama! Él nunca se ha cansado de amarnos, escucharnos, contestarnos y bendecirnos. Él no tiene una mano escasa para dar a sus hijos. A veces, nos toman las preocupaciones y dejamos de ver todo lo que Dios está dispuesto a hacer. Dios no se cansa jamás. Dios nunca está lejos, quienes nos alejamos somos nosotros. El que está lejos de Dios lo deja de sentir. Se van las fuerzas y la gente se desquita con Dios. No hagamos eso. Somos el pueblo con quienes Dios ha pactado mediante la sangre de Cristo. Marcos 14: 24 Dios nunca es cruel, los infieles y crueles somos nosotros. Aprendamos de Dios.
El pecado aumenta en la Tierra, pero la gracia va por encima del pecado y crece a nuestro favor para que el hombre venga a Cristo Jesús. Por eso hay que descansar en la gracia. No nos confiemos en lo que los hombres digan sino en lo que Dios ha dicho. Ninguna plaga tocará la morada del justo. Salmos 91: 10 Por qué razón Dios podría estar lejos de nosotros. Hay que examinarse. Dios tiene mucho poder, hay que temerle. El pueblo de Israel decía que Jehová los había abandonado y que su camino estaba oculto de Jehová. Lo que sucede es que cuando se cae en un sueño espiritual se acaban las fuerzas. Hay que esperar en el brazo de Jehová y no en el de ningún hombre. Hay que cuidar que nuestras fuerzas no nos abandonen. El Dios eterno es Jehová, así que tengamos cuidado en quién es que ponemos nuestras fuerzas. Nosotros no somos eternos, Dios sí lo es. Si a nuestras vidas ha llegado el temor debemos acordarnos del amor y del poder de Dios.
A veces, queremos resolver nuestras vidas con nuestro escaso conocimiento. El poder, amor y sabiduría de Dios nos deben librar de todo el temor. Cuando nos viene el temor, es penoso que sometamos a todos los nuestros a eso. Es mejor confiar en Dios que afectar a otros. Dios es un Dios de suma inteligencia. Nosotros no tenemos la capacidad de Dios, por lo tanto nunca debemos juzgar sus caminos. Le servimos a un Dios que es omnipotente, eterno que no desfallece ni se cansa. Nosotros conocemos el cansancio por la razón del pecado. Él, no conoce lo que es la decadencia. El no conoce ningún principio de debilidad, ruina ni derrota. Nosotros le servimos a un Dios que no conoce cambios. Él es el Todopoderoso Dios.
Nadie puede cambiar lo que Dios pensó para nosotros. Nosotros debemos ponernos a tono con ese pensamiento de Dios. Por Él ser el creador tiene el poder y el derecho de la tierra y de todo. El día de la aflicción lo prepara Jehová. No hay quien pueda frustrar sus designios, planes y propósitos. Así que nadie puede cambiar los planes y propósitos que Dios tiene para nosotros. Dios no se cansa ni nadie disminuye sus fuerzas. A nosotros nos ha fortalecido en todo, Él es un Dios fortalecedor. Si Dios se cansara no fuera el creador. Él da la fuerza a los débiles. Es la fuerza del nuevo pacto. Él es el que da vigor al cansado. Él hace que nuestras energías y fuerzas crezcan cuando nos cansamos y arrastramos los pies. Nunca esconde su rostro de nosotros. Hace que crezca nuestra energía, por eso tenemos que confiar en el Dios que nos llamó.
Él es el único que puede multiplicar por cero sin que el resultado dé cero. Eso hace grande nuestra confianza en Dios. La única condición indispensable es que confiemos y esperemos en Él. Luego de la fatiga llega el cansancio, pero en Dios hay que esperar para ser fortalecidos. Nuestra lucha es más fuerte porque estamos en el Señor. El hombre busca tomar muchos descansos y eso lo detiene. Cuando no hay fuerzas y uno se detiene de luchar se desploma todo, se ha ido la fe. De ahí que caen los guerreros en la batalla, el ejército se debilita, entonces el enemigo toma terreno y por eso un pueblo sin fuerzas tendrá que vivir junto a los cananeos y a los filisteos. Nunca debemos confiar en nuestras propias fuerzas. Dios nos promete fuerzas que no han de disminuir. Son las fuerzas que vienen de Él. A veces se piensa que se ha luchado mucho. Pero, las fuerzas de Dios nunca disminuyen. El que está en nosotros es el Dios grande y poderoso. Esperemos en Jehová y podremos elevar vuelo como las águilas. No hay que desmayar, porque las fuerzas de Dios no tienen fin. Cada vez que dependemos de nuestras fuerzas hay frustración. ¡Miremos al Dios Altísimo, remontémonos alto como las águilas! Hablemos las palabras de Dios para tener sus fuerzas. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
