Abram se deja ver como un hombre de un corazón que teme a Dios y que hay en él un fuerte deseo de ser un cumplidor de las cosas que son espirituales. Cuando en alguien hay ese temor reverencial podemos ver que Dios se le revelará para perfeccionar todo en su vida. Si hay alguna reserva en el que es llamado por Dios, el tal no podrá tener una entrega total. Si Abram no podía tener un corazón sencillo para con Dios, entonces, ¿cómo sería el "padre de la fe"? Pues vemos que por su buena disposición Dios es el que comienza a trabajar en él.
Sodoma era una tierra de pecado. En aquella tierra de mucho mal fue recibido Abram después de haber tenido una gran victoria en la batalla; es como si Satanás hubiera venido a tentar a Abraham después de la victoria. Génesis 14: 17 Pero, en vez de que esto ocurriera llegó lo de Dios, llegó a Abram Melquisedec, rey de la ciudad de Salem. Vs. 18 Abram tuvo allí la gran oportunidad para mostrarle a Dios agradecimiento por el triunfo que había obtenido. Abram y Melquisedec, ambos son pertenecientes a lo divino. Hay un orden siempre en las cosas divinas. Abram, después de haber peleado en el campo de batalla estaría cansado y con hambre y sed, pero estaba también en triunfo y debía a Dios el agradecimiento por aquel triunfo. Melquisedec le trajo pan y vino a Abram para fortalecerlo. Del sacerdocio de Melquisedec no se sabe nada, pero de igual manera sabemos que también Noé había ofrecido sacrificio a Dios. Así mismo, mucho antes que Noé, Abel y Caín también llevaron su ofrenda de sacrificio a Dios. Y es Dios quien pone esa inquietud de ofrecer sacrificio, directo en un corazón que él ha limpiado de avaricia, maldad, odio, envidia, etc. El sacerdocio es un oficio heredado y esos hombres eran llamados y le servían a Dios de esa manera por un tiempo determinado. Los padres de Melquisedec no eran sacerdotes. Su cadena genealógica es arábiga; era hijo de Heraclin hijo de Peleg, hijo de Heber y el nombre de su madre era Salatiel, hija de Gomer, hijo de Jafet el hijo de Noé. Así que sus antecesores no eran sacerdotes. Su sacerdocio no tubo principio ni fin como el de Jesús, lo dice en el Libro de los Hebreos. Hebreos 5: 6 Melquisedec bendijo a Abram y Abram le dio el diezmo de todas sus riquezas. Génesis 14: 20 Sodoma le ofreció a Abram que tomara todo lo material. Vs. 21 Satanás aun nos tienta a estar ocupados con los juguetes del polvo de esta tierra. Pero, Abram fue un dador que dio a Dios con alegría, no quiso ni un hilo de la correa del calzado del rey de Sodoma. Vs. 23
Dios también se le reveló a Jacob como leemos en Génesis 28:22 y éste tuvo que decir: "Ciertamente Jehová está en este lugar" Así quedó de impactada la vida de Jacob cuando Dios se le reveló. Es Dios y tú, pero si eso no te ha sucedido hablarás, te negarás y Él te quebrantará. Dios visitó a Jacob y eso le produjo un miedo reverente. Tuvo miedo y dijo: "Cuan terrible es este lugar." Cuando Dios se le reveló a Jacob en aquel lugar, éste pudo ver, como lo puedes ver tú también cuando Dios se te revela, que aquello no era otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo. Cuando Dios se le reveló a Jacob, éste hizo un voto en aquella ocasión. Jacob necesitaba que Dios estuviera con él. Se aferró a Dios; dijo: Jehová será mi Dios. Hizo acto de devoción como muestra de gratitud. La piedra sería un altar para Dios. La casa de Dios no quedará devastada, ni su altar quedará sin sacrificio. De todo lo que Dios le diera a Jacob, el diezmo apartaría para darlo al Señor.
Levítico 27:30, 31 El diezmo fue dedicado a Dios. Por todo lo que Dios nos da uno le agradece. Dios lo ha puesto como regalo para tener sus sacerdotes. De Jehová es el diezmo. Le pertenece a Jehová. Si el ofrendante quisiera quedarse con el fruto en vez de diezmarlo, estaba previsto en la ley que podía hacerlo si pagaba su valor más la quinta parte como penalidad. El diezmo es dado para el ministerio sacerdotal. Las consecuencias de la obediencia de dar el diezmo las vemos en Malaquías 3:10 donde dice: "Traed los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa y probadme ahora en esto; serán abiertas las ventanas de los cielos, habrá bendición hasta que sobreabunde".
En el Libro del profeta Malaquías al pueblo de Israel se le llama a un arrepentimiento por no obedecer con dar el diezmo. Al pueblo se le había cauterizado su conciencia y se negaba a volverse arrepentido a Jehová porque se le había perdido el sentido del pecado. Por no haber dado a Dios el diezmo y las ofrendas que se exige en la ley (Levítico 27:30) no prosperan. Podemos ver el amor del Padre cuando dice: "Probadme ahora en esto…" Si dudas de su bondad y de su justicia, haz la prueba. Dios no se deja ganar de nadie en Su generosidad. La bendición espiritual y la material se dejan ver en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento en Mateo 23:23, Jesús dice que no se debe omitir de hacer, el dar el diezmo. Era un deber de todos pagar los diezmos. Jesús no declara que no se deba hacer, sino que lo deja claro que hay que hacerlo. Hebreos 7:8 Habla de hombres mortales. El que paga los diezmos se los entrega al que tiene el ministerio espiritual, pues es superior en lo espiritual. Hermano, darle a Dios no es carga, es bendición. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Dios Es El Que Se Revela
Génesis 14:17-24
“y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.”
Cuando en alguien hay temor reverente y un corazón sencillo, Dios se le revela para perfeccionar todo en su vida. Abram, al volver de la batalla, reconoció que el triunfo era de Dios: le dio los diezmos de todo y no quiso nada del rey de Sodoma. Estos son los puntos para la semana.
- Si hay alguna reserva en el que es llamado por Dios, no podrá tener una entrega total. Abram tenía un corazón que temía a Dios y buena disposición, y por eso Dios comenzó a trabajar en él.
- Después de la victoria, Abram fue recibido en Sodoma, tierra de pecado; pero antes de la tentación llegó lo de Dios: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote, le sacó pan y vino para fortalecerlo.
- Allí Abram tuvo la oportunidad de agradecerle a Dios el triunfo: Melquisedec lo bendijo y Abram le dio el diezmo de todo. Es Dios quien pone en un corazón limpio de avaricia la inquietud de ofrecerle.
- El rey de Sodoma le ofreció los bienes, pero Abram no quiso ni un hilo ni una correa de calzado. Satanás todavía nos tienta a estar ocupados con los juguetes del polvo de esta tierra.
- Cuando Dios se le reveló a Jacob, dijo: «Ciertamente Jehová está en este lugar». Se aferró a Dios, hizo voto, levantó altar y prometió apartar el diezmo de todo lo que Dios le diera.
- De Jehová es el diezmo. Malaquías llamó al pueblo a arrepentirse por no darlo, y Jesús no dijo que se dejara de dar, sino que no se debía omitir. Era un deber de todos pagar los diezmos.
- Dios dice: «Probadme ahora en esto». Si dudas de su bondad y de su justicia, haz la prueba: Dios no se deja ganar de nadie en su generosidad. Darle a Dios no es carga, es bendición.
Cuando recibas tu próximo ingreso, aparta primero el diezmo para Dios, dándole gracias por una victoria concreta que Él te dio.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pan y Vino para Abram
Génesis 14:17-24
Para leer en voz alta con los niños
“y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Abram le dio gracias a Dios por ganar la batalla, y le entregó la décima parte de todo lo que traía. Cansado y con hambre después de pelear, Abram se encontró con Melquisedec, un sacerdote de Dios que le sacó pan y vino y lo bendijo.
- Abram ganó una batalla muy grande, pero no dijo «yo gané». Sabía que Dios le había dado la victoria, y le dio las gracias.
- Para dar gracias, Abram le dio a Dios el diezmo: de cada diez partes de lo que tenía, una era para Dios.
- El rey de Sodoma, una ciudad llena de maldad, le ofreció muchas riquezas. Abram le dijo que no: no quiso ni un hilo ni una correa de zapato.
- El diablo quiere que vivas ocupado solo con juguetes y cosas. Pero las cosas de esta tierra se acaban, y lo que le das a Dios nunca se pierde.
- Jacob también conoció a Dios y dijo: «Ciertamente Jehová está en este lugar». Le prometió a Dios darle la décima parte de todo lo que recibiera.
- Dios dice: «Probadme ahora en esto». Nadie le gana a Dios en dar. Darle a Dios no es una carga, es una bendición.
¿Qué victoria te ha dado Dios que puedes agradecerle?
Si recibes dinero esta semana, aparta primero la parte de Dios y llévala a la iglesia con alegría.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
