Juan, el apóstol recibe esta revelación directamente de Dios y así comienza a conocer lo que hay en el cielo. Juan es arrebatado por el Señor al Cielo. Este capítulo 4 de Apocalipsis nos introduce el comienzo de la tribulación que habrá en la tierra después del arrebatamiento de la Iglesia. Así que lo revelado a Juan ocurrirá desde que la Iglesia ya esté en el Cielo. Juan recibe así una visión de la Gloria de Dios. En el primer capítulo del libro de Apocalipsis Juan nos dice que vio la Gloria de Cristo. Eso entonces, fue antes que le fuese permitido registrar la historia futura de la iglesia. Ahora, para Juan en el capítulo 4 Jesús estaba en su Gloria ya no siendo maltratado, ni crucificado, ni burlado, sino que ahora estaba en su Gloria. Dios se lo deja ver a Juan antes de que lleguen los juicios de Dios sobre Israel y los gentiles. A Juan se le dice "¡Sube acá!" El Señor le mostraría las cosas que sucederían. Jesús es el que le habla a Juan. Luego que el apóstol tuvo la revelación sobre las siete Iglesias el Señor le mostraría las cosas que sucederían en el futuro.
En la revelación del cap. 4 el tiempo de la iglesia en la tierra ya queda atrás, ya nada más con la iglesia de Jesucristo, ahora venía la ira de Dios sobre los israelitas así como también sobre los gentiles. Ahora será en forma dura, pero hay un trato especial con Israel de misericordia por parte de Dios con su pueblo. El Espíritu Santo tomó posesión de Juan de una manera especial. Juan vio al que estaba sentado en el trono y era semejante a piedra de Jaspe y de cornalina, así es su brillantez delante de los ojos del hombre. Dios es demasiado brillante para que nuestros ojos lo puedan ver claro, no es como si estuviésemos mirando a cualquier hombre. Aprendamos de Juan a mirar a Dios como con ojos de alguien que sube al cielo y podamos así ver su grandeza, poder, autoridad y dominio del mundo. El arcoíris alrededor del trono luminoso era semejante en aspecto a la esmeralda.
Dios mantiene sus pactos con el hombre a pesar de los juicios que se le avecinan. Los veinticuatro ancianos son seres creados por Dios, tenían coronas de oro en sus cabezas. Los estudiosos de la Biblia dicen mucho sobre ellos, de que son estos o aquellos mortales de esta tierra, pero es que se supone que nadie que haya sido creado para la tierra fuera entonces puesto en una posición en el cielo al lado del Padre y que estuvieran allí constantemente. Allí ya se estaba dejando ver el comienzo de lo que sería la descripción de los juicios que vendrán de parte de Dios para la tierra y que Juan estaría viendo de poco a poco para que así pudiera asimilarlo. El mar de vidrio era semejante al cristal. El trono está situado en un lugar inalterado, así que esa es nuestra confianza al estar allí delante de su Gloria. El mundo es alterado y tiene sus vaivenes, pero el trono de Dios es estable. Los enemigos, los malvados tienen oposición a lo santo, pero el trono de nuestro Dios no se mueve por nada. El mundo es como el mar que vive agitado, inestable, en malas y malas, pero su trono es estable y firme para siempre.
Alrededor del trono había cuatro seres vivientes, llenos de ojos delante y detrás. Seres creados para adorar a Dios. Son guardianes del trono de Dios. Eran éstos con cara de león, becerro, hombre, águila y con seis alas llenas de ojos. Estos seres vivientes cantan sin cesar acerca de la santidad y eternidad de Dios. ¡Qué grandeza la del Dios a quien le servimos! Si podemos estar delante de un trono tan grande donde está el poderoso Dios, entonces no es para estar derrotados. "Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios Todopoderoso, el que era el que es y el que ha de venir." Ellos dan gloria y honra y acción de gracias al Dios grande. Saben agradecer a Dios todo. Este mover de ellos movía el cielo. Cuando le podamos dar gloria, honra y gracias por todo al Señor, entonces moveremos su Gloria, es lo único que mueve ese trono tan estable y firme para hacer lo que hay que hacer.
Los ancianos también se movían y lo adoraban; ponían sus coronas delante del trono. Así es darle al Dios viviente la gloria y la honra, nuestra acción de gracias a Él. Los ancianos daban culto al Dios Omnipotente, así nosotros damos culto y reconocemos al Señor como digno de recibir la gloria, el honor y el poder por cuanto Él creó todas las cosas y por su voluntad es que existen.
Esta visión de Juan nos prepara para lo que ha de seguir en los tiempos de Dios con el hombre que creó. Dios es contemplado como el Todopoderoso, gobernante del Universo, sentado sobre el trono de su Gloria, rodeado de criaturas que le adoran y dispuesto a enviar juicio sobre la tierra. Veamos entonces su grandeza, confiemos en su poder y sabiduría y vivamos enteramente para Él. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
