La esperanza no avergüenza, así nos enseña Dios en su Palabra. Si fuésemos a estar esperando por algo que luego descubrimos que nunca íbamos a recibir, entonces eso sería una esperanza frustrada que nos avergonzaría. Pero, la esperanza de nuestra salvación nunca será avergonzada. Nunca seremos frustrados ni encontraremos que hemos reposado sobre una confianza falsa. Tal como Dios lo ha prometido así nuestra salvación se cumplirá en su totalidad. ¿Cómo podemos estar tan seguros de esto? Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. El amor de Dios, su amor para con nosotros por el Espíritu Santo que nos fue dado. En el momento en que tú crees se inunda nuestro corazón con estas expresiones del amor eterno de Dios y por ellas se nos asegura que Él se cuidará de llevarnos sanos y salvos al hogar celestial. Después que hayamos recibido el Espíritu Santo nos daremos cuenta que Dios nos ama. Así entonces, hay una convicción profundamente asentada de que Dios realmente me ama, a mí y a ti. Me puede venir la imagen de una señora de 82 años que podía sentir el amor de Dios hacia ella cuando unos cristianos puertorriqueños que representan el amor de Dios llegaron a su hogar en Perú.
Pablo entendió el amor del Padre. (Romanos 8:8) Este amor es sobrenatural. Es extra mundano, no es de este mundo. Conocemos el amor del mundo que es a cambio de beneficios, por interés, si hay alguna utilidad. Es la regla de éste mundo, si de alguien no se recibe lo que se quiere se rompe aquello que se le llamó amor. Pero, el amor de Dios es diferente. La forma que Dios demostró su amor fue enviando a su Hijo a morir por nosotros. Entendamos que este amor viene según la voluntad soberana del mismo Dios. No había bien alguno en nosotros como para que pudiésemos esperar recibir tal amor. No hay nada bueno en uno. Como Dios ama a Jeremías así nos ama a nosotros, con amor eterno. (Jeremías 31:3) Con su amor eterno me ha amado. No es con un amor antiguo sino con un amor eterno. Me ama y te ama desde que Dios es Dios. Nos ama hasta siempre. Su amor es uno que no caduca jamás. Nadie ni nada puede separarnos de ese amor. (Romanos 8:39)
Nada creado nos puede quitar tal amor. En Efesios 2:3,4 dice que antes vivíamos en los deseos de nuestra carne viviendo en la voluntad de la carne, de los pensamientos y que por naturaleza éramos hijos de ira. Pero el Dios de poder ha hecho un cambio prodigioso porque nos amó. Nos hizo un cambio de la fatalidad y de la desesperanza, sacándonos del valle de la muerte y llevándonos a los deleites indecibles del reino de su Hijo, del reino de Dios. Del cielo es de donde se origina el cambio, el autor es el mismo Dios. Nadie más hubiera podido hacerlo; nadie más hubiese querido hacerlo. Te lo aseguro que no, por mí nadie querría hacerlo.
Un rasgo o característica de este "bendito" ser es que es rico en misericordia. Nos deja ver sus misericordias no tratándonos de la manera que merecemos ser tratados. Es una mina inagotable de riquezas hacia nosotros, aunque lleva milenios haciéndolo. Su intervención en nuestra vida ha sido por su gran amor con que nos amo. Su amor es muy grande porque Él mismo, Dios, es la fuente. El amor de Dios es grande, se deja ver en el precio que Él ha pagado. El envió al Señor Jesús, al único Hijo de Dios a morir por nosotros en la agonía de la cruz del Calvario. Juan 3:16 Si eres hijo, tienes riquezas derramadas en tí por el amor de Dios.
Efesios 2:5 Éramos enemigos de Dios, estábamos muertos en nuestros pecados. Se deja ver lo grande del amor de Dios para con nosotros cuando teniendo nosotros una condición tan pecaminosa y repulsiva, estando nosotros muertos por nuestros delitos y pecados, ahora somos los amados. Éramos enemigos de Dios, estábamos destruidos y en degradación, pero a pesar de todo Él nos amo. Hemos sido vivificados, resucitados juntamente con Él, sentados con Él en lugares celestiales. Efesios 2: 6 Este es el resultado de nuestra unión con Él, esa es nuestra posición espiritual. Él es nuestro representante, no solo por nosotros sino como nosotros. Él murió, nosotros también; Él fue sepultado, nosotros también. Todos los pasos dolorosos por los que pasó y los beneficios que obtuvo por ello, que fue crucificado, resucitado y sentado en lugares celestiales, así nosotros también. Ahora tenemos vida con Él. Hemos recibido la gracia; recibimos salvación que no merecíamos, la recibimos como un don, no como algo que ganamos por algún esfuerzo. Y nos viene a nosotros de Aquel que no tenía obligación de darla. ¡Gloria sea a su nombre por siempre! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Amor De Dios Para Con Uno
Romanos 5:5
“la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”
La esperanza de nuestra salvación nunca será avergonzada: tal como Dios lo prometió, se cumplirá en su totalidad. Lo sabemos porque su amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Estos son los puntos para la semana.
- Una esperanza frustrada avergüenza, porque uno esperaba algo que nunca iba a recibir. La de la salvación no: nunca descubriremos que reposamos sobre una confianza falsa, y Dios nos llevará sanos y salvos al hogar celestial.
- En el momento en que crees, el corazón se inunda del amor eterno de Dios. Después de recibir el Espíritu Santo queda una convicción profundamente asentada: Dios realmente me ama, a mí y a ti.
- El amor del mundo es a cambio de beneficios; si no recibe lo que quiere, se rompe. El amor de Dios es sobrenatural: lo demostró enviando a su Hijo a morir por nosotros, sin que hubiera bien alguno en nosotros.
- Dios nos ama con amor eterno, no antiguo: desde que Dios es Dios y hasta siempre. Es un amor que no caduca jamás, y nada creado nos puede separar de él.
- Por naturaleza éramos hijos de ira, muertos en nuestros delitos y enemigos de Dios. Pero Dios, rico en misericordia, hizo un cambio prodigioso porque nos amó; nadie más hubiera podido hacerlo, ni hubiera querido.
- El amor de Dios se ve en el precio que pagó: su único Hijo murió en la agonía de la cruz. Ahora hemos sido vivificados y sentados con Él en lugares celestiales.
- Recibimos la salvación como un don, no como algo ganado por nuestro esfuerzo, de Aquel que no tenía obligación de darla. ¡Gloria sea a su nombre por siempre!
Cada mañana de esta semana, antes de empezar el día, dale gracias a Dios en voz alta porque te amó cuando todavía eras su enemigo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Corazón Inundado de Amor
Romanos 5:5
Para leer en voz alta con los niños
“la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: lo que esperamos de Dios nunca nos va a dejar con las manos vacías, porque el Espíritu Santo llenó nuestro corazón de su amor. Cuando creemos en Jesús, es como si el corazón se inundara del amor de Dios.
- Cuando te prometen algo y no te lo dan, te sientes triste y hasta avergonzado. Pero Dios siempre cumple: lo que prometió de la salvación, lo va a cumplir completo.
- El amor de algunas personas es solo si les das algo; si no, se enojan y se van. El amor de Dios no es así: te ama aunque no tengas nada que darle.
- No había nada bueno en nosotros para merecer ese amor. Por el pecado éramos enemigos de Dios, y eso es muy serio. Pero Dios nos amó igual.
- Dios mostró cuánto nos ama mandando a su único Hijo, Jesús, a morir en la cruz por nosotros. Ese fue el precio tan grande que pagó.
- El amor de Dios nunca se vence ni se acaba. Te ama desde siempre y para siempre, y nada ni nadie te puede separar de ese amor.
- La salvación es un regalo. No la ganas portándote bien; Dios te la da porque te ama. ¡Por eso le damos gloria!
¿Cómo sabes que Dios te ama?
Esta semana, cada noche antes de dormir, dale gracias a Dios porque mandó a Jesús a morir por ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
