Isaac tuvo a sus hijos gracias a la oración que le hacía a Dios. Todo lo debemos obtener mediante la oración. Tú podrías tener más si más oraras. Son tantos los esfuerzos humanos que se hacen para conseguir las cosas y no llegan y es porque se está lejos de la oración. Otros han orado y aunque Dios les ha añadido, luego no se sostienen con eso que Dios les ha dado debido a que dejan de orar. ¡Qué pena! Están muy ocupados con las cosas con las que Dios les ha bendecido y ya no tienen o no sacan el tiempo para mantener su oración con su Dios.
Sobre Isaac estaba la promesa que Dios le había dado a Abraham su padre. Y la matriz de Rebeca, la esposa de Issac, era estéril. Veinte años después ella quedó embarazada. Y para que hubiese alivio en ella por la lucha de los hijos dentro de su vientre había que consultar con Dios. Bueno es exponerle nuestro caso a Dios y pedirle consejos de sus propios labios. Así resultó que el mayor iba a servir al menor. En aquel vientre ya estaban dos naciones peleando. ¡Qué desesperación para Rebeca! Pero mejor es consultar con Dios. Así que cuando Rebeca e Isaac entendieron el por qué de toda aquella lucha pudieron quedar en paz porque Dios les explicó claramente lo que estaba sucediendo (Génesis 25: 23). Podemos ver lo bueno de consultar con Dios. El que viene a Él, Él no le echa fuera (Juan 6: 37).
En Jueces 1:1 leemos que en cierto momento Josué ya no estaba entre el pueblo pues había muerto. Josué como líder había logrado vencer a los enemigos del pueblo de Dios. Ahora, aquel pueblo no tenía a su líder para que los entrara a la tierra prometida. Podían sentirse perdidos, sin dirección; así que ellos por sí mismos tenían que ir a Dios. Ya el hombre líder no estaba, pero Dios sí estaba a la mano para poder acomodar al pueblo en la tierra a habitar. Fue Dios quien les prometió, quien les llamó y los escogió. Así que de ahí en adelante era a Dios a quien le tenían que clamar. La Biblia dice que Josué duró ciento diez años; pero Dios es El Eterno, nunca muere y por eso a Él es a quien se le debe clamar. Cuando estés solo, pues a Dios debes clamar para que puedas vencer y obtener lo que es tuyo. Nadie te debe quitar lo que es tuyo, pero la falta de oración te hace desfallecer y carecer de lo que Dios quiere para ti. Pídele, pues Dios es específico y te dirigirá.
Fíjate por qué es que estás tan preocupado. Tú debes saber que es por la falta de la guianza de Dios para tu vida. 2 Samuel 2:1 Saúl y Jonatán ya habían caído y David debería estar preocupado porque él era el ungido para la corona y eso conllevaba mucha preparación, pero estaba tranquilo en comunión con Dios. Si David no hubiera sido un hombre de oración estaría haciendo muchos planes preparándose para la corona, para el reino, buscando sus ayudantes, etc. Pero, aquí vemos a David consultando a Jehová. No envió mensajeros por todos los términos de Israel a convocar a Israel para que todos le dieran homenaje y le juraran sumisión. Ya había muchos a su favor, pero fue con mansedumbre con que luchó por Israel invocando siempre a Jehová y así sería siempre lo demás que hiciera; que fuera siempre Jehová quien lo guiara.
Hay que llevar toda causa delante de Dios. Números 27:5 Aquí vemos a Moisés haciéndolo. ¡Qué difícil se les hacía a aquellos hombres darles a las mujeres las tierras que le pertenecían! Era un caso muy singular, eran hijas y querían sus tierras. Moisés no tenía ningunas instrucciones sobre este caso, así que no buscó a los ancianos ni a nadie sino que fue a consultar con Dios. Era muy justo lo que ellas pedían pero eran mujeres. Se iba a repartir entre los censados y ellas no estaban censadas. No había forma por donde ganar. Si ellas hubieran tenido un hermano varón no tenían que haber ido a Moisés. Todo parecía que no se podía. Moisés, que era un hombre manso, consultó con Dios. Y Jehová le respondió a Moisés justo lo que tenía que decirles a aquellas mujeres. Dios hace justicia al que ora.
Salmos 78:34-36 Hay una razón por la que se puede estar buscando a Dios y no es la que debe ser. El pueblo obedecía a Dios solo cuando sentían el látigo sobre sus lomos. ¿Cuándo es que se ora? ¿Cuándo hay presión y problemas? Daniel oraba tres veces al día. Era para hablar con su Dios, con alguien que amaba. Dios no es carne como tú ni yo, pero es nuestro Padre. Duros son los corazones de los que tan solo les mueve a orar el miedo a la muerte. Cuando morían millares a su alrededor entonces iban a la puerta del tabernáculo como fieles ovejas. Pero, ¡qué dispuestos estaban para olvidar a su Dios! ¡Ingratos! Somos gusanos si no consideramos los favores de Dios, si ya a los pocos días de haberlos recibido nos hemos olvidado. No seamos falsos de rodillas, no seamos mentirosos en la oración. Cuando la aflicción llega solo saca del hombre carnal una fingida sumisión a Dios, pero el corazón está lleno de maldad. Nada más. El pecado se hace parte de nuestra misma naturaleza. Cuidémonos del corazón falso y de la hipocresía religiosa. Seamos fieles y verdaderos amando al Señor.
Aquel pueblo pecó contra Él y Él les dio muerte. Cuando la espada los encontraba ellos buscaban a Dios; entonces se arrastraban a Sus pies, venían con cuerdas alrededor del cuello confesando que merecían la muerte, alagaban con sus bocas, pero sus corazones no eran rectos para con Dios. Sus palabras piadosas eran hipocresía; sus alabanzas viento, su oración un fraude y su arrepentimiento era a flor de piel. Esto nos enseña a poner poca confianza en las declaraciones de arrepentimiento que hacen los moribundos a base del terror evidente y nada más. Cualquier ladrón va a gemir su arrepentimiento si cree que el juez será conmovido por la escena y así le pueda soltar. Dios no puede ser burlado con ese tipo de clamor. ¡Que nuestra oración, clamor y lágrimas sea sin fingimiento! ¡Que nuestro amor sea sincero, lleno de admiración y gratitud por nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo! Nada nos puede conmover más que saber que el buen Dios dio a su Hijo amado por nosotros para pagar en la cruz nuestro mal y nuestro pecado. Eso merece no menos que la mejor oración, adoración y alabanza por parte nuestra. A Él sea la gloria por siempre. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Jehová Contesta Al Que Le Ora
Génesis 25:21-23
“Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.”
Isaac tuvo a sus hijos gracias a la oración: todo lo debemos obtener orando, y podrías tener más si más oraras. Dios contesta al que le consulta, pero no puede ser burlado con un clamor fingido. Estos son los puntos para la semana.
- Muchos se esfuerzan por conseguir cosas que no llegan porque están lejos de la oración. Otros oraron y Dios les añadió, pero luego no se sostienen porque, ocupados con las bendiciones, dejaron de orar.
- Rebeca fue estéril veinte años, e Isaac oró. Cuando los hijos luchaban en su vientre, ella fue a consultar a Jehová, y Dios le explicó lo que pasaba. Bueno es exponerle nuestro caso y pedirle consejo.
- Muerto Josué, el pueblo tuvo que ir por sí mismo a Dios. El líder muere, pero Dios es el Eterno. Cuando estés solo, clama a Él: la falta de oración te hace desfallecer y carecer de lo tuyo.
- David, ungido para la corona, no corrió a hacer planes ni a buscar ayudantes: consultó a Jehová en comunión con Él. Fíjate por qué estás tan preocupado: es por falta de la guianza de Dios.
- Moisés no tenía instrucciones para el caso de las hijas que pedían sus tierras, y no fue a los ancianos: consultó con Dios, y Dios le dio la respuesta justa. Dios hace justicia al que ora.
- Hay quien busca a Dios solo cuando siente el látigo, con palabras piadosas y el corazón lleno de maldad. Daniel oraba tres veces al día porque amaba a su Dios. No seamos falsos de rodillas.
- Dios no puede ser burlado con un arrepentimiento a flor de piel. Que nuestra oración y nuestras lágrimas sean sin fingimiento, porque el Dios que dio a su Hijo por nosotros merece la mejor oración.
Esta semana, antes de decidir algo importante, llévalo primero a Dios en oración y espera su dirección, aunque no haya ningún apuro.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Dos Bebés Que Luchaban
Génesis 25:21-23
Para leer en voz alta con los niños
“Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Isaac oró por su esposa, que no podía tener hijos, y Dios le contestó: Rebeca quedó embarazada. Eran gemelos, y los dos bebés luchaban dentro de la barriga de su mamá, así que Rebeca fue a preguntarle a Dios qué pasaba.
- Isaac y Rebeca esperaron veinte años por un bebé. Isaac no se rindió: oró, y Dios le contestó. Dios escucha al que le ora.
- Rebeca estaba asustada porque los bebés peleaban dentro de ella. En vez de preocuparse sola, fue a preguntarle a Dios, y Dios le explicó todo.
- Algunos oran, Dios les da cosas buenas, y después se ponen tan ocupados con esas cosas que ya no oran. ¡Qué pena! No te olvides de orar.
- Cuando tengas una pregunta o un problema, cuéntaselo a Dios primero. Él no echa fuera a nadie que viene a Él.
- Hay gente que solo ora cuando está en problemas o tiene miedo. Daniel oraba tres veces al día porque amaba a Dios.
- Dios ve el corazón. No sirve orar de mentiritas para salir de un castigo, porque a Dios no se le puede engañar. Ora de verdad, con todo tu corazón.
¿Cuándo oras tú: solo cuando tienes problemas o todos los días?
Esta semana, ora tres veces al día como Daniel: al levantarte, al almorzar y al acostarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
