Mega Zoé
Estudio #0689Iglesia en las casas

Jehová Contesta Al Que Le Ora

Jehová Contesta Al Que Le Ora llama a perseverar en la oración y volver al Señor con arrepentimiento.

Antiguo TestamentoGénesis6 min lectura

Isaac tuvo a sus hijos gracias a la oración que le hacía a Dios. Todo lo debemos obtener mediante la oración. Tú podrías tener más si más oraras. Son tantos los esfuerzos humanos que se hacen para conseguir las cosas y no llegan y es porque se está lejos de la oración. Otros han orado y aunque Dios les ha añadido, luego no se sostienen con eso que Dios les ha dado debido a que dejan de orar. ¡Qué pena! Están muy ocupados con las cosas con las que Dios les ha bendecido y ya no tienen o no sacan el tiempo para mantener su oración con su Dios.

Sobre Isaac estaba la promesa que Dios le había dado a Abraham su padre. Y la matriz de Rebeca, la esposa de Issac, era estéril. Veinte años después ella quedó embarazada. Y para que hubiese alivio en ella por la lucha de los hijos dentro de su vientre había que consultar con Dios. Bueno es exponerle nuestro caso a Dios y pedirle consejos de sus propios labios. Así resultó que el mayor iba a servir al menor. En aquel vientre ya estaban dos naciones peleando. ¡Qué desesperación para Rebeca! Pero mejor es consultar con Dios. Así que cuando Rebeca e Isaac entendieron el por qué de toda aquella lucha pudieron quedar en paz porque Dios les explicó claramente lo que estaba sucediendo (Génesis 25: 23). Podemos ver lo bueno de consultar con Dios. El que viene a Él, Él no le echa fuera (Juan 6: 37).

En Jueces 1:1 leemos que en cierto momento Josué ya no estaba entre el pueblo pues había muerto. Josué como líder había logrado vencer a los enemigos del pueblo de Dios. Ahora, aquel pueblo no tenía a su líder para que los entrara a la tierra prometida. Podían sentirse perdidos, sin dirección; así que ellos por sí mismos tenían que ir a Dios. Ya el hombre líder no estaba, pero Dios sí estaba a la mano para poder acomodar al pueblo en la tierra a habitar. Fue Dios quien les prometió, quien les llamó y los escogió. Así que de ahí en adelante era a Dios a quien le tenían que clamar. La Biblia dice que Josué duró ciento diez años; pero Dios es El Eterno, nunca muere y por eso a Él es a quien se le debe clamar. Cuando estés solo, pues a Dios debes clamar para que puedas vencer y obtener lo que es tuyo. Nadie te debe quitar lo que es tuyo, pero la falta de oración te hace desfallecer y carecer de lo que Dios quiere para ti. Pídele, pues Dios es específico y te dirigirá.

Fíjate por qué es que estás tan preocupado. Tú debes saber que es por la falta de la guianza de Dios para tu vida. 2 Samuel 2:1 Saúl y Jonatán ya habían caído y David debería estar preocupado porque él era el ungido para la corona y eso conllevaba mucha preparación, pero estaba tranquilo en comunión con Dios. Si David no hubiera sido un hombre de oración estaría haciendo muchos planes preparándose para la corona, para el reino, buscando sus ayudantes, etc. Pero, aquí vemos a David consultando a Jehová. No envió mensajeros por todos los términos de Israel a convocar a Israel para que todos le dieran homenaje y le juraran sumisión. Ya había muchos a su favor, pero fue con mansedumbre con que luchó por Israel invocando siempre a Jehová y así sería siempre lo demás que hiciera; que fuera siempre Jehová quien lo guiara.

Hay que llevar toda causa delante de Dios. Números 27:5 Aquí vemos a Moisés haciéndolo. ¡Qué difícil se les hacía a aquellos hombres darles a las mujeres las tierras que le pertenecían! Era un caso muy singular, eran hijas y querían sus tierras. Moisés no tenía ningunas instrucciones sobre este caso, así que no buscó a los ancianos ni a nadie sino que fue a consultar con Dios. Era muy justo lo que ellas pedían pero eran mujeres. Se iba a repartir entre los censados y ellas no estaban censadas. No había forma por donde ganar. Si ellas hubieran tenido un hermano varón no tenían que haber ido a Moisés. Todo parecía que no se podía. Moisés, que era un hombre manso, consultó con Dios. Y Jehová le respondió a Moisés justo lo que tenía que decirles a aquellas mujeres. Dios hace justicia al que ora.

Salmos 78:34-36 Hay una razón por la que se puede estar buscando a Dios y no es la que debe ser. El pueblo obedecía a Dios solo cuando sentían el látigo sobre sus lomos. ¿Cuándo es que se ora? ¿Cuándo hay presión y problemas? Daniel oraba tres veces al día. Era para hablar con su Dios, con alguien que amaba. Dios no es carne como tú ni yo, pero es nuestro Padre. Duros son los corazones de los que tan solo les mueve a orar el miedo a la muerte. Cuando morían millares a su alrededor entonces iban a la puerta del tabernáculo como fieles ovejas. Pero, ¡qué dispuestos estaban para olvidar a su Dios! ¡Ingratos! Somos gusanos si no consideramos los favores de Dios, si ya a los pocos días de haberlos recibido nos hemos olvidado. No seamos falsos de rodillas, no seamos mentirosos en la oración. Cuando la aflicción llega solo saca del hombre carnal una fingida sumisión a Dios, pero el corazón está lleno de maldad. Nada más. El pecado se hace parte de nuestra misma naturaleza. Cuidémonos del corazón falso y de la hipocresía religiosa. Seamos fieles y verdaderos amando al Señor.

Aquel pueblo pecó contra Él y Él les dio muerte. Cuando la espada los encontraba ellos buscaban a Dios; entonces se arrastraban a Sus pies, venían con cuerdas alrededor del cuello confesando que merecían la muerte, alagaban con sus bocas, pero sus corazones no eran rectos para con Dios. Sus palabras piadosas eran hipocresía; sus alabanzas viento, su oración un fraude y su arrepentimiento era a flor de piel. Esto nos enseña a poner poca confianza en las declaraciones de arrepentimiento que hacen los moribundos a base del terror evidente y nada más. Cualquier ladrón va a gemir su arrepentimiento si cree que el juez será conmovido por la escena y así le pueda soltar. Dios no puede ser burlado con ese tipo de clamor. ¡Que nuestra oración, clamor y lágrimas sea sin fingimiento! ¡Que nuestro amor sea sincero, lleno de admiración y gratitud por nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo! Nada nos puede conmover más que saber que el buen Dios dio a su Hijo amado por nosotros para pagar en la cruz nuestro mal y nuestro pecado. Eso merece no menos que la mejor oración, adoración y alabanza por parte nuestra. A Él sea la gloria por siempre. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz