Aquí Pablo decía algo parecido a esto: "Os hago un ruego apelando a la gentileza y a la caballerosidad (mansedumbre) de Cristo. Yo, que vosotros decís que soy un pobre hombre cuando estoy con vosotros y que presumo mucho cuando estoy ausente, pido a Dios que cuando vaya a veros no tenga que ser tan atrevido con esta confianza con la que puedo enfrentarme a cara descubierta con algunos que piensan que actuamos movidos por criterios exclusivamente humanos."
Es verdad que vivimos en un cuerpo humano, pero en todo lo que hacemos no dirigimos nuestra campaña con motivos o recursos humanos porque las armas de nuestra milicia no son meramente humanas sino que Dios las ha hecho poderosas para destruir fortalezas. Nuestra milicia es tal que podemos destruir palacios y todas las altaneras ideologías que se levantan contra el conociendo de Dios. Dios nos ha dado tales armas de manera que podemos llevar cautivos a la obediencia de Cristo todas las intenciones y estamos listos para castigar cualquier desobediencia, una vez se haya hecho realidad nuestra obediencia.
Pablo habla de la mansedumbre y ternura de Cristo. Habla de la gentileza y de la caballerosidad del Señor. Caballerosidad se traduce como mansedumbre, superioridad. Es la cualidad de la persona que controla su indignación de tal manera que se indigna cuando debe y nunca cuando no debe. Describe a la persona que no se enfurece cuando se le aflige un daño personal, ni siquiera cuando es injustamente. Pero que es capaz de manifestar justa indignación cuando se abusa de otras personas. Pablo deja claro en la carta que no le impulsaban a la ira las ofensas recibidas sino que está expresándose con la mansedumbre, con la caballerosidad del mismo Jesús. La gentileza es la ternura, lo que es justo. Es ese amor manifiesto en el momento de la justicia, en el momento cuando somos justos. Pablo le deja dicho que él no va a insistir en sus derechos ni en la letra de la ley sino que va a tratar la situación con el amor de Cristo que trasciende, que va más allá de la justicia humana más excelente.
No sabemos cuáles exactamente eran las acusaciones de los corintios, pero sí sabemos que han hecho a Pablo defenderse. Al parecer lo acusan de ser bastante atrevido cuando no estaba cara a cara con ellos y de achantarse, intimidarse cuando estaba presente. Decían que desde lejos escribía cosas que no se atrevía a decirles en la cara. Pablo ruega a Dios que no se le ponga en situación de tratarlos personalmente como él sabe que es capaz de hacerlo. Pablo sabía bien lo que era una caída. Nunca iba a decir nada que no pudiera sostener en persona. Lo acusan de organizar su conducta dejándose llevar por motivos puramente humanos. Claro está, Pablo les dice que tanto su conducta como su poder venían de Dios. El era un hombre sujeto a todas las limitaciones de la naturaleza humana, pero Dios era su guía y su fuerza. Claro, Pablo deja ver que era un cuerpo de carne en el sentido físico: "andamos en la carne, pero no militamos según la carne" (vs. 3), es decir, no seguimos los dictados de la carne; era lo mismo que decir: "soy un ser humano con un cuerpo como el vuestro, pero nunca me dejo dominar por motivos puramente humanos". "Nunca intento vivir sin contar con Dios." Una persona puede vivir en un cuerpo, pero ser guiado por el Espíritu de Dios.
Dice Pablo, "derribando argumentos y toda altivez." (vs. 5) Los argumentos vienen por la altivez que hay dentro de la persona. Pablo es un soldado, un guerrero contra los orgullos razonamientos de los hombres. ¡Tantos argumentos que se oponen a la verdad! El verdadero carácter de estos argumentos está descrito en la expresión: "contra el conocimiento de Dios." Son estos argumentos de los grandes predicadores filósofos que no dejan lugar para Dios en la forma de ellos ver las cosas, lo ven a su forma y no a la de Dios. Ahora te pregunto y me pregunto, ¿somos nosotros iguales viendo las cosas al estilo de cada uno y dejando a Dios a un lado? Pablo no estaba dispuesto a darle ninguna tregua, de igual yo tampoco. El estaba dedicado a llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. ¿Serás capaz de llevar tu pensamiento a ser obediente a Dios? ¿Será eso lo que tú quieres? ¿Tu obediencia a Dios o a tu carne? Pues si escoges obedecer a la carne, debes saber que la carne te hará morir espiritualmente. Así que obedece a Dios antes que nada.
Todas las enseñanzas y especulaciones de los hombres deben juzgarse a la luz de las enseñanzas del Señor. Para uno poder pesarlas para saber si son buenas o malas deben juzgarse a la luz de la enseñanza del Señor. Si alguna pasa la prueba es buena, si no la pasa es falsa enseñanza. Lo que pasa es que en muchas ocasiones el intelecto se ejercita desafiando al Señor y desobedeciéndole. Pablo les decía a los hermanos de Corinto que se iba a castigar toda desobediencia en ellos. Había de ser necesario que los corintios hubiesen mostrado su obediencia. Pablo no iba a actuar contra los falsos maestros en Corinto hasta que estuviese primero seguro de la obediencia de los creyentes en todas las cosas. Hermano, que tu obediencia sea perfecta, porque de no ser así serás un desafiante de la voluntad de Dios y te podrías condenar. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Cuando Tu Obediencia Sea Perfecta
2 Corintios 10:1-6
“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios”
Pablo ruega por la mansedumbre y ternura de Cristo: vive en un cuerpo humano, pero no pelea con armas humanas. Sus armas son poderosas en Dios para derribar argumentos y llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Estos son los puntos para la semana.
- La mansedumbre de Cristo es la cualidad del que controla su indignación: no se enfurece cuando le hacen daño, aun injustamente, pero sí muestra justa indignación cuando se abusa de otras personas.
- Pablo no insistió en sus derechos ni en la letra de la ley: trató la situación con el amor de Cristo, que trasciende y va más allá de la justicia humana más excelente.
- Lo acusaban de ser atrevido de lejos y de achantarse cara a cara. Pablo nunca iba a decir nada que no pudiera sostener en persona, y su conducta y su poder venían de Dios.
- Andamos en la carne, pero no militamos según la carne. Uno puede vivir en un cuerpo como el de todos y ser guiado por el Espíritu de Dios, sin intentar nunca vivir sin contar con Él.
- Los argumentos contra el conocimiento de Dios nacen de la altivez de adentro. ¿Somos nosotros iguales, viendo las cosas a nuestro estilo y dejando a Dios a un lado? Pablo no les daba tregua.
- Hay que llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y pesar toda enseñanza de hombres a la luz del Señor. Si escoges obedecer a la carne, la carne te hará morir espiritualmente.
- Pablo no iba a actuar contra los falsos maestros hasta estar seguro de la obediencia de los creyentes. Que tu obediencia sea perfecta, porque de no ser así serás un desafiante de la voluntad de Dios.
Esta semana, cuando te venga un pensamiento que se levanta contra lo que Dios dice, detente, compáralo con su Palabra y obedece a Dios antes que a tu carne.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Soldado Que Derriba Fortalezas
2 Corintios 10:1-6
Para leer en voz alta con los niños
“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: peleamos con armas de Dios, que tumban las ideas orgullosas que se levantan contra Dios. Es como un soldado de Dios que no pelea con espadas, sino que derriba fortalezas con el poder de Dios y pone cada pensamiento a obedecer a Jesús.
- Jesús es manso: cuando lo tratan mal, no explota de coraje. Pero sí se pone firme cuando le hacen daño a otros.
- Pablo no decía por carta cosas que no se atreviera a decir en persona. Lo que decía de lejos, lo decía también de cerca.
- Tenemos un cuerpo como todo el mundo, pero no tenemos que hacer todo lo que el cuerpo quiere. El Espíritu de Dios nos guía.
- A veces en tu cabeza aparece un pensamiento orgulloso: «yo sé más», «no tengo que obedecer». Ese pensamiento hay que atraparlo y ponerlo a obedecer a Jesús.
- Si haces solo lo que tú quieres, te haces daño por dentro. Desobedecer a Dios siempre trae consecuencias, aunque nadie más lo sepa.
- Lo que te enseñen, compáralo con lo que dice la Biblia. Si está de acuerdo, es bueno. Si no, no lo creas.
¿Qué pensamiento te hace desobedecer a veces?
Esta semana, cuando te pidan algo en casa, obedece a la primera y sin quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
