Mega Zoé
Estudio #0692Iglesia en las casas

Aunque El Enemigo No Quiera, Dios Si Quiere Bendecirte

Aunque El Enemigo No Quiera, Dios Si Quiere Bendecirte enseña a discernir la batalla espiritual y buscar la bendición de Dios.

Antiguo TestamentoNúmeros5 min lectura

Era la segunda vez que Balac, rey de Moab incitaba a Balaam para maldecir a Israel. Ahora le mandaba a hacerlo desde otro lugar, desde otro monte. Era para lo mismo, para destruir a Israel. Pero, sabemos que a los que Dios ama les ha de cambiar la maldición en bendición. Debemos pensar que también nosotros tenemos enemigos que nos maldicen y que desean todo el mal para nuestras vidas. Pero, tú mi hermano debes estar tranquilo, pues Jehová te llamó y te librará de todo mal. En ocasiones se teme más al que nos quiere maldecir que a Dios, que es a quien en verdad debemos temer. Nuestra confianza debe estar puesta en el que nos bendice en todo. El Diablo quisiera que perdieras los hijos, el hogar, el trabajo, la Iglesia, en fin todo; pero esa maldición no cabe para un justo. Jesús se metió en medio entre el Padre y tú, en aquella cruz pagó por ti el precio de toda maldición. En Gálatas 3:13 esto está muy claro. Jesús fue hecho maldición por mí, por todos nosotros los que creemos en Él. En Deuteronomio 21:23 dice que es maldito todo el que es colgado en un madero. Así que Jesús tomó toda maldición sobre Él en la cruz para que no haya maldición sobre los hombres. Mi hermano, ¿por qué será que las personas quieren que vivamos bajo sus maldiciones si Jesús las llevó en el madero sobre Él para que tengamos bendiciones como hijos?

En ningún momento Dios le permitió a Balaán proferir por su boca maldición contra Israel. Vemos que Balaán se prestó para ese tipo de juego con Balac, rey de Moab. Así hacen muchos por el odio o la envidia que te pueden tener. Le quedaría claro a Balaán que Dios no dejaría a Israel en ruinas. Si algo se trabajara para Israel, fuera bueno o malo vendría directo del mismo Dios. Había un líder llamado Moisés que era el que luchaba por aquel pueblo que Dios mismo había escogido. Nadie puede destruir los planes de Dios como algunos pretenden hacer. Ya quisiera tu enemigo que se detuviera el llamado de Dios en tu vida. Eso quiere el Diablo para luego reírse de ti y de Dios. El Diablo no tiene ninguna posibilidad directa de arruinar lo de Dios en ti. El Diablo no lo debiera ni intentar. Lo que Dios preparó para ti no cambia, nunca el soberano Dios cambia de opinión sobre lo que quiere contigo. El no se vuelve atrás de sus promesas. Dios es inmutable.

En aquel momento Dios no estaba viendo idolatría en Israel, así que Israel no tenía nada que se le reprochara. La iniquidad principal en aquel momento era la idolatría. Dios hizo que Balaán viera a Israel así como Dios lo estaba viendo desde las alturas. Dios veía a Israel hermoso (Número 24: 5), su trato con su pueblo era sobrenatural por su gracia y amor misericordioso. Esto es producto de la elección soberana de Dios para con Israel. Nada podía hacer Balaán. El Dios Omnipotente estaba en medio de su pueblo. Dios está en medio de ti. Balaán tenía que hablar la palabra que Dios había puesto en su boca, no tenía más remedio que ver a Israel como Dios lo veía, independientemente de sus defectos como persona (Números 24: 13). Tal maldición del infierno nunca podrá tener cumplimiento contra las bendiciones del Cielo.

Los israelitas podían destruir completamente a Moab porque quien le daba la victoria era Jehová, su Dios. Le dijo, entonces Balac a Balaam, "Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas (Números 23: 25)." Es como decir, "Si no los puedes maldecir pues vamos a quitarles la bendición." Es un cuadro de Satán, no puede maldecirte, pero lo intenta y entonces luego, lo que trae en contra de tu vida es que no seas bendecido por Dios. Pero, Dios se había apoderado de Moab, el enemigo de Israel. Y aunque había hecho altares y sacrificios a Dios, se iba a hacer lo que absolutamente Dios quería hacer con su pueblo.

Aunque tengas quien te quiera hacer daño Dios se opondrá a eso y tendrán que bendecirte. Al enemigo no le queda más remedio que hacer lo que Jehová le diga. Por ejemplo, si no quieren darte el trabajo y han planificado tu ruina, al fin y al cabo no prevalecerán y se hará lo que Jehová diga. ¡Nadie puede robar tu bendición! ¡Cuántos enemigos se han levantado para maldecir, pero no se puede maldecir al que ya fue redimido de las maldiciones! ¡Y fue por Cristo Jesús, como dice Gálatas! De ahora en adelante cuando te quieran robar las bendiciones estarás plenamente consciente de que tu bendición es la que te deberá llegar. Si se te perdió la fe y el enemigo te quiere decir que no hay bendición, levántate y reclama lo que Cristo hizo por ti en la cruz cuando quebrantó toda maldición que había en tu contra. Las bendiciones del pueblo y las tuyas no pueden dejar de fluir. Cuando se carece de algo todos padecemos como pueblo. No tienes maldición porque el Señor lo pagó en la cruz. ¿Donde está hoy tu bendición? ¿Careces de bendiciones? Créele al que llevó toda maldición para que en ti haya bendición. Aunque te quisieran maldecir Dios los tomará con su fuerza y poder y los detendrá, entonces tú los poseerás y ellos tendrán que hacer lo que es para tu bendición. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz