Mega Zoé
Estudio #0746Iglesia en las casas

Dios da Gracia A Los Humildes

Dios da Gracia A Los Humildes enseña a servir con humildad.

Nuevo TestamentoSantiago6 min lectura

En el Antiguo Testamento Dios trataba a su pueblo como uno adúltero, pues lo dejaban a Él por los dioses falsos. En Éxodo 34:14, 15 vemos que desde antes Dios les había advertido, "Porque no te has de inclinar a ningún otro Dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra (Canaán); porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios." Leemos en el Antiguo Testamento en Oseas 9:1 que el Señor se queja de que el pueblo se ha prostituido y se ha olvidado de su Dios. En el Nuevo Testamento también el Señor llama a su pueblo Israel una generación adúltera, "La generación mala y adúltera demanda señal…" (Mateo 16:4). Vemos que la comparación que el Señor mismo hace y que leemos en el Antiguo Testamento de Él e Israel como una relación de esposo y esposa pasó también al pensamiento cristiano presentando a la Iglesia como la esposa de Cristo, "…porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado" (Apocalipsis 19:7). También vemos esta comparación en 2 Corintios 11:2. Esto es una idea preciosa del pensamiento puro de nuestro Dios. Quiere decir, que el desobedecer a Dios es como romper la promesa matrimonial. Implica que todo pecado es un pecado contra el amor al Señor, que nuestra relación con Dios no es distante como la de un rey con sus súbditos o un amo y sus esclavos, sino íntimo como la de un marido y su mujer. Hay que ser humilde para conservar una relación así.

Hermano, amar al mundo te enemista con Dios. El que es muy amigo del mundo se coloca en la posición de enemigo de Dios. Dios se ha complacido en la belleza de esta tierra y todos podemos ver la hermosura de ella; pero el término "mundo" que se usa aquí se refiere a la vida general de pecado y de desenfreno en el que viven la mayoría de los hombres. En 2 Timoteo 4:10 Pablo dice: "…porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica." Pablo se refiere claramente a la mundanalidad. Si uno dedica totalmente su vida a las cosas materiales, está claro que no le podrá dedicar nada a Dios. Este es el sentido que se usa para el que dedica su vida a este mundo y por ende está enemistado con Dios. El mejor comentario a este dicho es el de Jesús en Mateo 6:24, nadie puede estar al servicio de dos amos. Hay dos posibles actitudes ante las cosas de este mundo; o podemos estar tan dominados por ellas que el mundo llega a ser nuestro amo o en cambio, podemos usarlas para servir a nuestros semejantes y prepararnos para la eternidad. Si ésta última es nuestra actitud, pues entonces, el mundo no es nuestro amor sino nuestro servidor. Usar el mundo para servir a Dios y a la humanidad es ser amigo de Dios. Entendamos que el dejarnos usar por un mundo dictador y tirano de esta vida es estar en ¡ENEMISTAD CON Dios!

El Espíritu de Dios ha hecho morada en nuestros corazones. Dios anhela celosamente la devoción del Espíritu que ha hecho morar en nosotros. El sentido aquí es que Dios es un esposo celoso que no consiente competidor alguno. En el Antiguo Testamento se deja ver que Dios es un Dios celoso. Éxodo 20:4, 5 "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, CELOSO…" Cuando amas al mundo te inclinas a él. El Espíritu Santo nos anhela celosamente, cuidemos a Dios en nuestras vidas (Santiago 4:5). Santiago hace una descripción de Dios como enamorado, celoso. Para conservar esta relación maravillosa hay que ser humilde y no altivo.

Si Dios hace una gran demanda también dará gran gracia para cumplirla. Y cuanto más grande es la demanda mayor es la gracia que Dios nos da. Una persona no puede recibirla hasta que se da cuenta de que la necesita y acude a Dios solicitando humildemente su ayuda. Dios está en contra de los soberbios, pero da su gracia a los humildes (Santiago 4:6).

El ORGULLO en griego es "hyperifanos" que quiere decir, literalmente, el que se coloca por encima de los demás. El orgullo es ese cierto desprecio a los demás. El orgullo es la ciudadela y la cima de todos los males. Lo más terrible es que se esconde en el corazón. Quiere decir altanería, el que la padece puede parecer de lo más humilde, cuando en realidad siente en el corazón un desprecio olímpico hacia todos sus semejantes. SE CIERRA A Dios por tres razones. La primera es, que jamás reconoce su propia necesidad. Se admira a sí mismo a un punto tal que no reconoce su necesidad. Le encanta ser autosuficiente. Segunda razón, no tiene obligaciones para con nadie ni siquiera para con Dios. Tercera razón, no reconoce su propio pecado. Está tan ocupado pensando en su propia excelencia que no le queda tiempo para descubrir ningún pecado del que tenga que librarse. Un orgullo así no puede recibir ayuda porque no sabe que la necesita y por tanto, no la busca ni la acepta. ¡Cuidado!

La humildad de que habla Santiago en el vs. 6 no consiste en rebajarse. Sino que consiste en admitir que uno es solo una persona más y que depende del poder de Dios. Por eso, se puede enfrentar abiertamente con el diablo y éste le dejará debido a su cobardía. ¡Nos inspira la lucha que tuvo Jesús con el tentador y cómo lo venció con la Palabra! De igual, tú también lo puedes hacer, ¡en Su nombre! El cristiano tiene la humildad de saber que tiene que pelear sus batallas con el tentador, pero no con su propio poder sino con el poder de Dios. Sabe que tiene el mayor privilegio que es ¡EL ACCESO A Dios! Esto es algo imponente, porque en el Antiguo Testamento solo el sacerdote lo podía tener. Su ministerio se lo permitía para ayudar a los que estaban manchados de pecado. Ahora, por la obra de Jesucristo, cualquier creyente puede ir confiadamente al trono de Dios; encontrará misericordia y gracia que le ayudarán en el momento de la necesidad. (Hebreos 4:16)

Por lo tanto, nosotros todos debemos ser humildes, pero es una humildad que nos da un valor invencible y que sabe que el acceso a Dios está abierto, hasta para el santo más tímido. Busquemos que en nuestra vida esté siempre la humildad, así ¡SU GRACIA NUNCA NOS FALTARA! ¡Cuán grande y dadivoso es nuestro Dios! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz