Mega Zoé
Estudio #0747Iglesia en las casas

Lo Que No Se Santifica Será De Quebranto

Lo Que No Se Santifica Será De Quebranto llama a vivir en santidad.

Nuevo Testamento2 Corintios4 min lectura

El profeta Isaías describe el sufrimiento del Siervo de Jehová, nuestro Jesús (Isaías 53: 3-7,12). Vemos que el Señor fue experimentado en quebranto, Él es el varón de dolores, fue menospreciado, angustiado y afligido; con todo eso Jehová quiso quebrantarlo sujetándole a padecimiento para poner su vida en expiación por el pecado del hombre. Pero, nos dice el profeta que Él verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Pablo les deja dicho a los hermanos de Corinto, "Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos y seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos (de los impíos) y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré y SERÉ PARA VOSOTROS POR PADRE y vosotros me seréis hijos e hijas dice el Señor Todopoderoso." (2 Corintios 6:16-18)

Vemos que hay muchas promesas de parte de Dios. Pero, para obtener las promesas hay que limpiarse de la contaminación. De toda contaminación de nuestra carne y de espíritu. Dice la Palabra, ¡PERFECCIONANDO LA SANTIDAD EN EL TEMOR DE Dios! 2 Corintios 7: 1 "Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios." Para que Dios sea para nosotros por Padre hay que ser y mantenerse santo no tocando lo inmundo. A la vista de estas maravillosas promesas de Dios y para apropiarnos de ellas deberíamos limpiarnos de toda contaminación de carne y espíritu. La contaminación de la carne incluye toda forma de impureza física, impureza del cuerpo. La contaminación del espíritu abarca la vida interior que incluye los motivos y los pensamientos. Nuestros motivos son los responsables de nuestra conducta. Por ejemplo, se puede hacer algo que parece que es bueno, pero si detrás del acto hay un motivo morboso, ahí está el gran peligro.

Cuando en alguien no hay santidad es porque no hay en él preocupación de lo que piensa Jesús sobre sus malos actos. ¿Y a ti? ¿No te preocupa todo lo que Jesús vivió y padeció por ti? Cuando uno no busca la santidad y no le importa tocar lo inmundo, menosprecia la grandeza del Señor, quien por nuestras vidas se sacrificó tanto. Están los que no han santificado su espíritu aunque no se expongan a la impureza física. Tienen en ellos muchos pensamientos sin santidad. No han santificado los pensamientos. ¿Habrás pensado tú que lo externo, que es tu carne, la puedes tener controlada delante de todos y que por eso no pecas? Pero, ¿no te das cuenta que los pensamientos te pueden tomar y llevarte a lo más ruin y despreciable? ¿Te olvidarás que Jesús fue molido y destruido por ti?

¿Cómo uno puede vencer? Lo podemos hacer perfeccionando la santidad en el temor de Dios. No solo se nos dice que echemos a un lado aquello que nos contamina, sino que debemos ir más allá amoldándonos al Señor Jesucristo en nuestras vidas diarias. Aunque hubiese sido un mortal que hubiese hecho tanto sufriendo por mí, yo viviría agradecida, le sería fiel a su pensamiento y a su conducta. Pero, no fue así, sino que fue: ¡Alguien que era puro, santo y limpio de pensamientos y obras! Jesús, quien padeció y vivió muchos dolores para que yo pudiera hacer una nueva vida de santidad en Él.

Dice en Hebreos 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá al Señor." La santificación práctica o progresiva es algo que involucra nuestra obediencia y cooperación; esta santidad debemos cultivarla en nuestras vidas de forma continua. El hecho de que dice la Palabra que la debemos "seguir", es una prueba clara de que no la alcanzamos plenamente en esta vida. Ha de haber santidad práctica como prueba de una nueva vida interior. Si uno no va creciendo en santidad no es salvo. Cuando el Espíritu Santo mora en una persona "manifiesta" Su presencia con una vida separada. Es cosa de causa y efecto, si Cristo ha sido recibido, ¡correrán los ríos de agua de vida! Así que, debe quedar claro quien es convertido en verdad y quien es solo una farsa, una "pantalla."

También dice en 2 Timoteo 2:20,21 "…si alguno se limpia de estas cosas será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra." Si nos limpiamos del pecado seremos instrumentos para honra. Si eres santificado no harás daño a nadie. No puedes ser un "utensilio de barro ni madera" en la casa de Dios porque serás desechado al cabo de un tiempo, pues tales utensilios son para usos viles. Mientras que si eres un "utensilio de oro y plata", que son para usos honrosos, entonces serás guardado y considerado como alguien valioso.

Por lo tanto, santifiquémonos para el Señor, no toquemos lo inmundo considerando a Jesús, quien se dio y lo dio todo por amor a nosotros. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz