El profeta Isaías describe el sufrimiento del Siervo de Jehová, nuestro Jesús (Isaías 53: 3-7,12). Vemos que el Señor fue experimentado en quebranto, Él es el varón de dolores, fue menospreciado, angustiado y afligido; con todo eso Jehová quiso quebrantarlo sujetándole a padecimiento para poner su vida en expiación por el pecado del hombre. Pero, nos dice el profeta que Él verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Pablo les deja dicho a los hermanos de Corinto, "Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos y seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos (de los impíos) y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré y SERÉ PARA VOSOTROS POR PADRE y vosotros me seréis hijos e hijas dice el Señor Todopoderoso." (2 Corintios 6:16-18)
Vemos que hay muchas promesas de parte de Dios. Pero, para obtener las promesas hay que limpiarse de la contaminación. De toda contaminación de nuestra carne y de espíritu. Dice la Palabra, ¡PERFECCIONANDO LA SANTIDAD EN EL TEMOR DE Dios! 2 Corintios 7: 1 "Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios." Para que Dios sea para nosotros por Padre hay que ser y mantenerse santo no tocando lo inmundo. A la vista de estas maravillosas promesas de Dios y para apropiarnos de ellas deberíamos limpiarnos de toda contaminación de carne y espíritu. La contaminación de la carne incluye toda forma de impureza física, impureza del cuerpo. La contaminación del espíritu abarca la vida interior que incluye los motivos y los pensamientos. Nuestros motivos son los responsables de nuestra conducta. Por ejemplo, se puede hacer algo que parece que es bueno, pero si detrás del acto hay un motivo morboso, ahí está el gran peligro.
Cuando en alguien no hay santidad es porque no hay en él preocupación de lo que piensa Jesús sobre sus malos actos. ¿Y a ti? ¿No te preocupa todo lo que Jesús vivió y padeció por ti? Cuando uno no busca la santidad y no le importa tocar lo inmundo, menosprecia la grandeza del Señor, quien por nuestras vidas se sacrificó tanto. Están los que no han santificado su espíritu aunque no se expongan a la impureza física. Tienen en ellos muchos pensamientos sin santidad. No han santificado los pensamientos. ¿Habrás pensado tú que lo externo, que es tu carne, la puedes tener controlada delante de todos y que por eso no pecas? Pero, ¿no te das cuenta que los pensamientos te pueden tomar y llevarte a lo más ruin y despreciable? ¿Te olvidarás que Jesús fue molido y destruido por ti?
¿Cómo uno puede vencer? Lo podemos hacer perfeccionando la santidad en el temor de Dios. No solo se nos dice que echemos a un lado aquello que nos contamina, sino que debemos ir más allá amoldándonos al Señor Jesucristo en nuestras vidas diarias. Aunque hubiese sido un mortal que hubiese hecho tanto sufriendo por mí, yo viviría agradecida, le sería fiel a su pensamiento y a su conducta. Pero, no fue así, sino que fue: ¡Alguien que era puro, santo y limpio de pensamientos y obras! Jesús, quien padeció y vivió muchos dolores para que yo pudiera hacer una nueva vida de santidad en Él.
Dice en Hebreos 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad sin la cual nadie verá al Señor." La santificación práctica o progresiva es algo que involucra nuestra obediencia y cooperación; esta santidad debemos cultivarla en nuestras vidas de forma continua. El hecho de que dice la Palabra que la debemos "seguir", es una prueba clara de que no la alcanzamos plenamente en esta vida. Ha de haber santidad práctica como prueba de una nueva vida interior. Si uno no va creciendo en santidad no es salvo. Cuando el Espíritu Santo mora en una persona "manifiesta" Su presencia con una vida separada. Es cosa de causa y efecto, si Cristo ha sido recibido, ¡correrán los ríos de agua de vida! Así que, debe quedar claro quien es convertido en verdad y quien es solo una farsa, una "pantalla."
También dice en 2 Timoteo 2:20,21 "…si alguno se limpia de estas cosas será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra." Si nos limpiamos del pecado seremos instrumentos para honra. Si eres santificado no harás daño a nadie. No puedes ser un "utensilio de barro ni madera" en la casa de Dios porque serás desechado al cabo de un tiempo, pues tales utensilios son para usos viles. Mientras que si eres un "utensilio de oro y plata", que son para usos honrosos, entonces serás guardado y considerado como alguien valioso.
Por lo tanto, santifiquémonos para el Señor, no toquemos lo inmundo considerando a Jesús, quien se dio y lo dio todo por amor a nosotros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Lo Que No Se Santifica Será De Quebranto
2 Corintios 7:1
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
Jesús fue varón de dolores, quebrantado para expiar nuestro pecado, y Dios promete ser nuestro Padre si salimos de en medio de los impíos y no tocamos lo inmundo. Para obtener esas promesas hay que limpiarse de toda contaminación. Estos son los puntos para esta semana.
- Dios dijo: habitaré entre ellos y seré para vosotros por Padre. Pero para que Dios sea nuestro Padre hay que ser y mantenerse santo, saliendo de entre los impíos y no tocando lo inmundo.
- La contaminación de la carne es toda impureza del cuerpo; la del espíritu abarca los motivos y pensamientos. Algo puede parecer bueno, pero si detrás hay un motivo morboso, ahí está el gran peligro.
- Cuando no hay santidad es porque no preocupa lo que Jesús piensa de nuestros malos actos. El que toca lo inmundo menosprecia la grandeza del Señor, que se sacrificó tanto por nosotros.
- Hay quien controla la carne delante de todos, pero no ha santificado sus pensamientos, y estos lo pueden llevar a lo más ruin. ¿Olvidarás que Jesús fue molido por ti?
- Vencemos perfeccionando la santidad: no solo echar a un lado lo que contamina, sino amoldarnos a Jesucristo cada día, en gratitud al que era puro, santo y limpio y padeció por nosotros.
- Sin santidad nadie verá al Señor. Hay que seguirla de forma continua como prueba de una vida nueva: si uno no va creciendo en santidad no es salvo, y queda claro quién es una farsa.
- El que se limpia será instrumento para honra, útil al Señor. Los utensilios de barro y madera son para usos viles y se desechan; los de oro y plata se guardan como valiosos.
Examina esta semana, no solo lo que haces, sino por qué lo haces, y trae a Dios un pensamiento o motivo que necesita limpieza.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Vasos de Oro y de Barro
2 Corintios 7:1
Para leer en voz alta con los niños
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: como Dios nos ha prometido cosas tan grandes, limpiemos nuestro cuerpo y nuestros pensamientos de todo lo sucio. El estudio habla de una casa con vasos de oro que se guardan con cuidado y vasos de barro que se botan.
- Dios promete ser tu Papá y vivir contigo. Pero te pide algo: que te apartes de lo malo y no toques lo sucio, lo que a Él no le agrada.
- Hay suciedad por fuera, en lo que hacemos con el cuerpo, y hay suciedad por dentro, en lo que pensamos y en por qué hacemos las cosas.
- Puedes portarte bien delante de todos y tener pensamientos feos por dentro. Dios ve el corazón, aunque nadie más lo vea.
- Jesús sufrió muchísimo por ti en la cruz. Cuando haces lo malo a propósito, es como decir que eso no te importa. Pero a Jesús sí le importas tú.
- Ser santo no se logra en un día. Es como crecer: cada día le pides a Jesús que te limpie y te ayude a parecerte más a Él.
- En una casa, los vasos de barro se rompen y se botan, pero los de oro se guardan porque son valiosos. Dios quiere que seas un vaso de oro, limpio y útil.
¿Hay algún pensamiento que te gustaría que Dios limpiara?
Esta semana, cada noche, pídele a Jesús que limpie tu corazón y tus pensamientos.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
