Me decía el Hno. Caraballo, que en cierta ocasión estando él en Colombia, en un barrio que queda bien lejos de donde usualmente se predica y se enseña la Palabra, tuvo él en aquel lugar una experiencia que aunque sencilla, le marcó su vida. Escuchó una voz suave y finita que le llamaba diciéndole: ¡Pastor, pastor! Dice él que se turbó porque se preguntó: "¿Quién en este lugar, que está tan lejos de donde yo me muevo a enseñar y a predicar, me reconoce y me llama?" ¡Era la voz de una pequeña niña que salió corriendo hacia él y…¡LO ABRAZÓ! Él le había predicado la Palabra a esa niña y al parecer ella se había mudado allá lejos. Pero, en el corazón de ella todavía estaba latente el amor y el agradecimiento de lo recibido. ¡ESE ES EL AFECTO, EL AMOR QUE PRODUCE LA PALABRA EN LAS VIDAS! Esto es lo que ha llegado a nosotros, lo que en estos versículos nos dice el apóstol Pablo: un evangelio de vida, milagros y salvación.
Para nosotros que creímos y para los que nos oyen y creen en la Palabra hay milagros, salvación, paz, justicia y gozo… porque les llegó esta voz de Dios mediante la boca de los que predican y hablan en su nombre, de los que proclaman y enseñan dirigidos por el Espíritu Santo. El profeta Joel, según leemos en Joel 2:32 "porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo", es citado aquí en Romanos 10:13 para demostrar la universalidad del evangelio. Cuando aquí dice "el nombre del Señor" significa: ¡el mismo Señor! El que tiene al Señor ya comenzó a creer en los milagros que van acompañados con Su gran poder. Ya no se está derrotado como antes lo estábamos. Es sencillo conocer el camino de la salvación. El que invocare, ese será el que recibirá al mismo Señor en su vida. Pero imagínate: ¡una salvación tan grande y con tantos milagros para obtener!
Pero, si muchos no lo conocen todavía, ¿cómo habrá la salvación y los milagros para ellos? Así que tiene que haber en nuestras bocas proclamación. Si no se escucha proclamarse la Palabra ¿cómo lo sabrán? ¿Cómo invocarán, creerán y oirán si no se hace lo que hay que hacer, si uno mismo no lo hace? Romanos 10:14 "¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?" En esta orden dada por Dios mediante el apóstol Pablo lo podemos entender. Dios envía a sus siervos. Ellos predican las buenas nuevas de salvación. Los pecadores oyen del ofrecimiento de la vida en Cristo. Algunos de los que oyen creen el mensaje. Los que creen invocan al Señor…y los que le invocan… ¡SON SALVOS!
¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Como dice en Romanos 10:15, Dios es el que envía. ¡Uno es el enviado! La falta de milagros en las vidas es por falta de llevar la Palabra, la voz de Dios, llevarles el Verbo (Juan 1:1, 14), a Cristo. ¿Y qué estamos haciendo nosotros acerca de los que no han oído la Palabra? ¿Tienes hermosos pies como los que dice Isaías (Isaías 52:7)? Isaías escribe de sus hermosos pies, de sus propios pies. Ahora nos toca a nosotros, es nuestro privilegio y responsabilidad ir con hermosos pies a un mundo perdido y agonizante a llevarles la salvación, los milagros y la fe que mueve las montañas. Los milagros llegarán según cuánta Palabra sea la que escuchen. ¡Cuánta fe le podemos activar al que recibe la Palabra en el corazón y no en el oído solamente! (Romanos 10:17)
No todos dan oído al evangelio (vs.16). No todos quieren oír, ni le abren sus corazones al Señor. Pero, sí hay un mundo que agoniza y parte de él sí espera por nosotros. Hay muertes, depravación, contaminación, y ellos quieren buscarle solución a todo esto. Pues, oyendo la Palabra es como en sus vidas habrán los grandes milagros. El gran problema de los hombres es estar escasos de milagros, tienen que creer. ¿Quién ha creído a nuestro anuncio (Isaías 53:1)? No muchos creen. Al Mesías al principio no fueron muchos los que le creyeron. Sin embargo, Dios sigue trabajando sobre la tierra mediante aquellos siervos que sí escuchan a Dios y los cuales con pies hermosos van abriendo camino para los que han de salvarse. Aquí es donde ocurre el gran milagro. La fe es por el oír y el oír por la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Cuando las personas escuchan cuando uno les habla del Señor se llenan de esperanza y de confianza. Comienza en ellos el proceso de creer que Jesús puede hacer en sus vidas. Cuando se escucha con un corazón y con una mente abierta, con buena disposición a escuchar la verdad de Dios, el que así lo hace descubrirá que la Palabra tiene el sello de la verdad. Cuando se lee la Palabra sucede igual que cuando la escuchan, es que se recibe la Palabra por cualquier medio. La escasez de milagros en las vidas es porque no han oído la predicación del evangelio. Pablo toma prestado las palabras del Salmos 19:4 "Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra sus palabras."
Sí, por cierto, por toda la tierra ha salido la voz de ellos y sus palabras han llegado hasta los confines de la tierra, aunque es el testimonio universal del sol, la luna y de las estrellas acerca de la Gloria de Dios. Pablo toma prestadas estas palabras del Salmos y viene a decir que son igualmente ciertas, tocante a la proclamación del evangelio en su propio día. El mismo Espíritu Santo que dio originalmente las palabras al salmista tiene desde luego derecho a volverlas a aplicar aquí en la carta de Pablo a los Romanos.
La Palabra ha sido predicada desde el tiempo de Jesús y Dios no se detiene. Dios se ocupa en amar y seguir enviando su voz hoy día a través de los que lo predicamos. Los milagros mediante la fe en su Nombre se dan en nosotros de continuo y los que están necesitados de escuchar que escuchen la Palabra de nuestros propios labios. ¡Aligeremos nuestros pies para que sean hermosos para Dios! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Establezcamos Milagros A Través De La Fe, Llegan Cuando Se Habla
Romanos 10:13-18
“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”
El evangelio que nos llegó es de vida, milagros y salvación, y llega por la boca de los que predican y hablan en el nombre de Dios. La escasez de milagros en las vidas es falta de oír la Palabra, y nos toca llevarla con pies hermosos. Estos son los puntos para esta semana.
- Una niña a quien se le había predicado la Palabra, ya mudada lejos, corrió a abrazar a quien se la había predicado. Ese es el afecto y el amor que produce la Palabra en las vidas.
- Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo: el evangelio es universal. Invocar su nombre es recibir al mismo Señor, y el que lo tiene ya empieza a creer en sus milagros.
- El orden es claro: Dios envía a sus siervos, ellos predican, los pecadores oyen, algunos creen, los que creen invocan al Señor, y los que le invocan son salvos. Si nadie proclama, ¿cómo lo sabrán?
- ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian buenas nuevas! Dios es el que envía y uno es el enviado. Es nuestro privilegio y responsabilidad llevar la salvación a un mundo que agoniza.
- No todos obedecen al evangelio ni abren su corazón, como Isaías preguntó quién había creído a su anuncio. Pero hay un mundo que agoniza y parte de él sí espera por nosotros.
- La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Los milagros llegan según cuánta Palabra se escuche con el corazón, y no solo con el oído; al oírla, las personas se llenan de esperanza.
- Dios no se detiene: sigue enviando su voz por los que predicamos, y su voz ha llegado hasta los fines de la tierra. Aligeremos nuestros pies para que sean hermosos para Dios.
Escoge a una persona que no ha oído el evangelio y compártele esta semana la Palabra de tus propios labios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Pies Hermosos que Llevan Noticias
Romanos 10:13-18
Para leer en voz alta con los niños
“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: nadie puede creer en Jesús si nunca ha oído de Él, y nadie oye si nadie se lo cuenta. Por eso la Biblia dice que son hermosos los pies de los que caminan para llevar las buenas noticias.
- Una niña que había oído de Jesús se mudó lejos. Un día vio a quien le había enseñado la Palabra y corrió a abrazarlo. ¡Así de grande es el amor que deja la Palabra!
- La Biblia promete que todo el que llame a Jesús con su corazón será salvo. Esa promesa es para cualquier persona, de cualquier lugar del mundo.
- Pero piensa: si nadie le cuenta a tu amigo de Jesús, ¿cómo va a saber de Él? Alguien tiene que abrir la boca y contárselo.
- Tus pies son hermosos para Dios cuando caminan hacia alguien para hablarle de Jesús, aunque tengas los tenis sucios y llenos de lodo.
- No todo el mundo va a querer escuchar, y eso puede dar tristeza. Pero siempre hay alguien que sí está esperando oír de Jesús.
- La fe crece cuando uno oye la Palabra de Dios. Por eso es bueno escucharla, leerla y también contarla a otros.
¿A quién le podrías contar algo de Jesús?
Esta semana cuéntale a un amigo o familiar tu historia favorita de la Biblia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
