La obra y los hechos poderosos de Dios serán celebrados de generación en generación (vs 4). El cántico nunca cesará. El salmista no duda de que una generación encamine a otra generación a celebrar las obras de Dios. Cuando no se les ha llevado a otros tanta grandeza sobre este Dios es porque, obviamente no se ha conocido la grandeza del Todopoderoso. ¡Uno lleva lo que tiene! Uno lleva lo que conoce y aprecia como de gran valor. Los impíos y hasta muchos llamados cristianos lo que le llevan a otros es el odio, la mentira, la hipocresía, la mediocridad; eso es lo que llevan. Cuando conoces a Dios llevas ¡la grandeza de Él!
¿Porque hemos de glorificar a Dios? Por la grandeza de su Gloria, por el poder de sus hechos estupendos, por su bondad sin límites. A este Dios es a quien servimos. Si vemos cuán grande es Dios celebraremos y hablaremos de su grandeza. Haremos y seremos como aquellos que le seguían, por ejemplo; sabemos del amor de Juan hacia Jesús, del celo de Pablo por su Maestro y por la iglesia del Señor, del manto, cinto y bendición de Elías. Todo esto lo estimamos como si fuera nuestro, es algo que nos atañe, que nos pertenece. Es para nosotros y lo estimamos, lo celebramos y nos sirve para poder llevar los nuestros a los pies de Jesús, para que conozcan ese gran poder que hay en Él. Cantaremos, diremos, hablaremos de sus poderosos hechos (vs 4). No puedo decir de mí ni de ti, diré de sus poderosos hechos. Él ha hecho milagros, Él rompe cadenas, escucha las oraciones. Él se dio en todo por nosotros para bendecirnos con su salvación y grandes maravillas.
Meditaré en la hermosura de la Gloria de Dios (vs 5). En su magnificencia, por tal razón, de su grandeza es de lo que tengo que enseñar a otros. No me puedo conformar con hablar de los robos, de las estafas, de lo mal que están las cosas. Peor estaban las cosas cuando eran los tiempos de Noé y nuestro Dios se encargó de acabar con la maldad que reinaba y así también se encargó de ponerle fin a Sodoma y a Gomorra. Por eso, siempre hablaremos de la grandeza y de la hermosura de Dios más que de otra cosa o tema. Del esplendor de la gloria de su majestad. De su máxima perfección; ese es nuestro Dios. Todo lo que tiene que ver con el gran Rey es majestuoso, honroso y glorioso. Su honor es algo glorioso; Él es ¡del todo maravilloso!
"Y yo publicaré tu grandeza" (vs 6). El salmista mismo meditará con gratitud en toda la hermosura de la Gloria de la majestad de Dios. Su grandeza es manifestada en sus maravillosas obras de liberación. Cuando en verdad decidimos amarle es porque viviremos siempre admirando su grandeza. Esa grandeza máxima la tiene solo Dios, no busques grandeza en nada más; si la buscas en el mundo tendrás fracaso y destrucción. Toda la historia muestra a la criatura humana esperando llegar a alcanzar la gloria terrenal. Podemos escuchar de Alejandro el Grande, del rey Asuero, de Ciro, de Nabucodonosor, todos fueron llamados "el grande." Sin embargo, a pesar de su notoriedad se quedaron todos muy cortos, cada uno sabía de su fragilidad y de sus muchas limitaciones. Se dice que cuando Alejandro el Grande llegó al Ganges (río de la India) ordenó que se hiciera una estatua suya mayor que su tamaño natural para que la posteridad pudiera creer que había sido de gran estatura. Solo en Cristo es que el hombre puede alcanzar la grandeza que su corazón anhela, la grandeza de tener al Dios grande en su vida, la gloria de experimentar la perfecta bondad y justica de Dios en su interior. Los hombres hablarán del poder de los hechos asombrosos de Dios y David, el salmista, continuará declarando la grandeza del Señor. "Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad y cantarán tu justicia."
Los hombres proclamarán el recuerdo de su inmensa bondad. En todo lugar la gente expondrá con entusiasmo la fama de la gran bondad del Señor. Y la grandeza de su justicia será el tema de cánticos gozosos. Dios no es alabado en absoluto si no es alabado en gran manera. Las alabanzas débiles y opacadas le restan a la verdadera grandeza de Dios. Para que una persona o cosa sea honrada como debe ser ha de haber proporción entre el honor y la alabanza. No nos cansemos de alabarle, de honrarle y de celebrar su grandeza; que siempre tengamos bocas gozosas que alaben al Señor. Nunca nos excederemos, nunca nos exageraremos en alabar y exaltar su nombre. Decimos que tenemos entusiasmo, pero no hemos llegado todavía ni a la mitad de lo que nos falta. ¡Entusiasmémonos más! ¡Mostremos mayor fervor!
Hay demasiados testigos de la bondad de Dios, pero muchos son testigos silenciosos. Los hombres no hablan lo suficiente sobre las obras del Señor, se limitan mucho en los testimonios que podrían dar de la grandeza del Señor. Debieran tener una buena lengua para hablar y alabar a Dios a la altura de su piedad.
"Y cantarán tu justicia." (vs 7). El gran porciento de los hombres impíos eliminaría la idea de justicia de su noción de lo que es Dios, pero los convertidos no lo haremos nunca. El que nos gocemos en la justicia, la rectitud y la santidad de nuestro Dios es una señal de crecimiento en la santificación. Son pocos los hombres que gritan con gozo ante la justicia de Jehová, pero los que lo hacen son sus escogidos en los cuales Su alma se deleita. Solo la cruz declara la justicia de Dios para remisión de los pecados. La cruz magnifica la justicia al perdonar el pecado. ¡Qué grande es su amor y su misericordia!
Amemos a Dios. Exaltemos su grande nombre como lo hace el salmista. Declaremos sus obras y su poder, celebremos su grandeza, su bondad y su justicia. Saboreemos su salvación y magnifiquemos su nombre. Publiquemos y enseñemos a todos del Creador, Señor y Salvador, del más grande en todo el Universo. Hablemos del más grande en ¡nuestras vidas! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
De Generación A Generación Celebraremos Sus Obras
Salmos 145:4-7
“Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.”
Las obras de Dios serán celebradas de generación en generación, y el cántico nunca cesará. Uno lleva lo que tiene: el que conoce a Dios lleva a otros su grandeza, su bondad y su justicia. Estos son los puntos para la semana.
- Cuando no se le ha llevado a otros la grandeza de Dios es porque no se ha conocido. Muchos, aun llamados cristianos, lo que llevan es odio, mentira, hipocresía y mediocridad.
- Glorificamos a Dios por la grandeza de su gloria, el poder de sus hechos y su bondad sin límites. No hablo de mí ni de ti: diré de sus poderosos hechos, que rompen cadenas y escuchan oraciones.
- No me puedo conformar con hablar de robos, estafas y de lo mal que están las cosas. Peor estaban en tiempos de Noé y de Sodoma, y Dios se encargó. Hablemos de su hermosura.
- Alejandro el Grande mandó hacer una estatua mayor que su tamaño para que lo creyeran alto. Toda grandeza humana se queda corta; solo en Cristo alcanza el hombre la grandeza que anhela.
- Dios no es alabado en absoluto si no es alabado en gran manera. Las alabanzas débiles le restan a su grandeza, y hay demasiados testigos silenciosos de su bondad. ¡Entusiasmémonos más!
- Los convertidos cantaremos su justicia. Gozarse en la justicia y la santidad de Dios es señal de crecimiento, y la cruz magnifica esa justicia al perdonar el pecado.
Siéntate con alguien más joven de tu familia y cuéntale una obra poderosa que Dios ha hecho en tu vida, para que esa generación también la celebre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Estatua de Alejandro
Salmos 145:4-7
Para leer en voz alta con los niños
“Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: los abuelos les cuentan a los padres, y los padres a los hijos, las cosas grandes que Dios ha hecho. Hubo un rey llamado Alejandro el Grande que mandó a hacer una estatua suya más alta de lo que él era, para que la gente pensara que era enorme.
- Alejandro quería parecer grande, pero era un hombre como cualquiera. Solo Dios es grande de verdad, y no necesita estatuas para que lo sepamos.
- Uno habla de lo que conoce. Si conoces a Dios, vas a hablar de lo bueno que Él es. Por eso es importante leer la Biblia y orar.
- Hay gente que solo habla de cosas malas: de robos y de lo feo que está el mundo. Tú puedes hablar de las maravillas que Dios hace.
- Mucha gente ha visto a Dios ayudarle y nunca lo cuenta. No seas un testigo callado: cuando Dios te ayude, díselo a otros.
- Dios también es justo: lo malo no le da igual. Por eso Jesús murió en la cruz, para perdonar nuestro pecado. ¡Eso también se canta!
- Cuando alabes a Dios en la iglesia, no lo hagas bajito y sin ganas. Dios merece que lo alabemos con todo el corazón.
¿Qué cosa grande ha hecho Dios en tu familia?
Pregúntaselo esta semana a tus padres o a tus abuelos, y cuéntaselo después a un amigo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
