La mera religión externa siempre es un manto para cubrir la iniquidad de los que la practican. El Señor Jesús expuso toda esa religión vana y farsante con sus fuertes denuncias en todo el capítulo 23 de Mateo. Así como leemos en estos versículos que esto sucedió en el judaísmo también ha aparecido y se ha desarrollado mucho en la cristiandad. La conciencia del creyente puede llegar a estar tan endurecida como para practicar la religión y a la misma vez estar viviendo en pecado.
Nosotros entonces nos debemos dar cuenta de que Dios no acepta rituales sin la realidad de una disposición verdadera, que Él no acepta sacrificios sin obediencia, ni dádivas sin un dador que no tenga una intención genuina. Mientras el pueblo viva en pecado su asistencia a los servicios del templo es una manera insultante de pisar sus atrios. La mezcla de iniquidad y fiestas solemnes le es a Dios abominable y por lo tanto Él no le prestará atención a las manos extendidas ni a las muchas oraciones. La hipocresía no puede ser para Dios. Dios nunca va a recibir la hipocresía. La hipocresía se debe al hipócrita. Isaías 29:13 "Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado." Como la religión es completamente externa su único temor de Dios consiste en credos memorizados. Dios llevará a cabo una obra de juicios sobrenatural despojando a los entendidos de sabiduría y discernimiento (vs 14).
En la cátedra o enseñanza de la ley de Moisés se sentaban los escribas y los fariseos. Pero, aunque Jesús les decía que cumplieran lo que Moisés había enseñado, sus obras eran malas. Mateo 23:23 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello." Todo lo hacían como ritual sin realidad. Eran meticulosos en dar un diezmo al Señor hasta de las plantas más insignificantes que cultivaban. Jesús no los condenó por este cuidado acerca de los pequeños detalles de la obediencia, pero les reprochó duramente que fuesen totalmente carentes de escrúpulos en lo que se refería a mostrar justicia, misericordia y fidelidad a otros. En las pequeñas cosas, muy dedicados, pero burdamente ciegos a enormes pecados, como la hipocresía, la falta de honradez, la crueldad y la codicia. Es que se pierde el sentido de la proporción.
Gálatas 4:8-11 Aquí vemos el reproche que les hace el apóstol Pablo a los creyentes de Galacia, que escuchaban a los falsos maestros y por ello volvían a los rituales externos, alejándose de la pureza del verdadero evangelio que da vida. Los falsos maestros enseñaban para ese tiempo y desde luego ahora, que la salvación era mediante dos cosas: por la fe en Cristo y también por la observancia de la ley. Esto era una mezcla de cristianismo y judaísmo, de gracia y ley, de Cristo y Moisés. Trataban de apartar a Pablo de los gálatas diciendo que él no era un genuino apóstol del Señor. Intentaban destruir la confianza en el mensaje minando la confianza en el mensajero. Muchos creyentes quedaron afectados por esto. Gálatas 4:11 "Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros." ¡Qué dolor y frustración debieron embargar el corazón de Pablo cuando le llevaron esas noticias de lo que estaba sucediendo en Galacia! ¿Había sido en vano sus labores entre estas gentes? Pablo hace una rápida y decisiva acción. Toma su pluma y escribió muy indignado esta carta a sus amados hijos en la fe. Los gálatas ¡DEJARON LA PUREZA PARA TOMAR LA HIPOCRESÍA! Ahora en ellos lo que había era un legalismo cumpliendo mejor con sus sábados y con sus fiestas y estaciones religiosas que con una vida de fe, de santidad, de oración sincera y de amor; no fue eso lo que Pablo les llevó, pero a ellos les fue más dulce lo que les enseñaban los falsos profetas y eso escogieron.
Lo que pasa es que los inconversos, los no arrepentidos, los no regenerados pueden también observar días, meses, estaciones, años y todo tipo de ritual meramente externos. Algunos de ellos piensan que con esto pueden hacer algo con sus propias fuerzas para ganarse la sonrisa aprobadora de Dios. Esto implica que haciendo de esa manera el hombre demuestra tener alguna fuerza y por ello no necesitan del Salvador. Pero, sabemos que no puede haber otra fuente de vida eterna y de salvación sino lo es Cristo como nuestro Señor y Salvador personal.
Col 2:20-22 "Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?" Se quiere tapar la ausencia de Cristo con los preceptos. Los rituales del judaísmo ya habían perdido su puesto ante Dios. Los rituales del Antiguo Testamento eran "rudimentos del mundo", en el sentido de que enseñaban los principios elementales de la religión: el ABC. Eso es más fácil que ser obediente y sincero para con Dios. Esto lo hace cualquiera. Pero, creer en Cristo y servirle, amar a los hermanos, guardarse del mal, ser mansos, misericordiosos y humildes, ser de limpio y de sincero corazón no es de todos. Uno no debe ser cualquiera, sino la imagen de Cristo sobre la tierra. Somos la sal de la tierra y esa sal no se puede hacer insípida. Vivamos de tal manera que honremos a Cristo con toda nuestra vida. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
