"Sembrad para vosotros EN JUSTICIA, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe JUSTICIA." Somos escogidos por Dios y si caminamos con el fin de conocerlo a Él, lo lograremos y le conoceremos en todo y especialmente en ¡su justicia! Al conocerle seremos como ÉL, justos, rectos. Al principio, la palabra justicia era conocida solamente como rectitud moral. Era lo que se consideraba cuando se observaba a una persona. Pero, la justicia que nos pide el Señor va más allá de una rectitud moral, es una rectitud total. Es la justicia del corazón, de todo el ser. Es la forma de vivir de un verdadero creyente tal como vivió Jesús, el Maestro. Para eso se necesita morir a lo pasado, a lo viejo, a las malas costumbres, a todo lo malo que llegó a estar enraizado en nuestros corazones.
El profeta, dice: "Haced para vosotros barbecho." Hacer barbecho es arar rompiendo la tierra retirando los espinos y las malas yerbas. Así que para hacer una buena siembra de lo de Dios en nuestras vidas hay que hacer un buen arado para romper y limpiar las malas yerbas y espinos que había en nuestro corazón. Hay que agarrar la mente que estuvo educada para lo fácil, para lo ligero y cómodo, para todo lo que es sin sacrificio y llevarla a lo nuevo y recto de Dios. Hay que tomar nuestro corazón, ararlo bien para quitar cada una de las cosas malas que estaban sembradas en él, como la contienda, la envidia, el odio y el orgullo. Debemos tomar en cuenta que cuando por primera vez llegamos al Señor nuestras vidas estaban llenas de todas estas cosas desagradables a Dios. No está bien sembrar lo viejo junto con lo nuevo. Si mantenemos en nuestras vidas lo malo sin hacer "barbecho" en nuestros corazones no nos irá bien. Sembrar sobre lo viejo que ya estaba sembrado, aunque parezca que ahora no está, es hacer una mezcla entre las raíces. Entonces empiezan las grandes confusiones entre lo viejo que traíamos y lo nuevo de Dios que recibimos. De esa mezcla cosecharemos algo de rectitud, pero no habrá justicia como Dios enseña.
Proverbios 11:18 "El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme." Las obras del impío son falsas. El que no teme a Dios es falso en sus intenciones. Los impíos no tienen verdadero amor, no pueden hacer una obra de peso, sino que lo que hacen es para ser vistos por los demás. Hacen su obra pero no de corazón, sino como un negocio o trato con Dios. Pareciera que los dueños de drogas le hacen obra al que está en ruinas, pero es con lo cosechado de su mal que lo hacen. Los artistas se ven ayudando en los maratones, parece que son obras las que están haciendo, pero lo que están teniendo allí es promoción, reciben pago y todo lo demás que se mueve en ellos. "Más el que siembra justicia tendrá galardón firme." EL QUE VIVE EN RECTITUD HARÁ LAS COSAS BIEN, HACE ARADO EN SU VIDA Y DESPRENDE DEL CORAZÓN TODA DOBLE INTENCIÓN. Hace las cosas porque le fluyen, no porque busca nada para sí, sino porque hay justicia, hay rectitud. La rectitud del justo supera toda intención de buscar lo suyo propio. Aunque no esté buscando premios ni ninguna recompensa Jehová sí lo bendecirá. Cuando ya hay un corazón arado entonces Dios se agrada de él y lo bendice.
Se puede obrar rectamente, esto es cuando no hay otras intensiones detrás de los hechos de uno. Cuando uno obra rectamente obtiene la recompensa divina. No porque se nos deba esa recompensa sino por la gracia de nuestro Señor. Dice: "Segad en misericordia…" Significa: ¡Vamos a recoger! ¿Qué tienes en tu vida? ¿Haces misericordia para los que están bajo necesidades? Según la medida de nuestra misericordia así será la misericordia divina para con nosotros. La misericordia de nuestro Señor retribuye con creces la bondad o misericordia que nosotros mostramos para con nuestro prójimo. Miremos a los nuestros, madre, padre, hijos y al hermano, ¿cuánta es tu bondad para con ellos? ¿Cuándo les ayudas? ¿Cuándo les proteges?
Lucas 6:38 "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir." ¡Si das se te dará! El amor se manifiesta dando. El ministerio cristiano es dar. Aquellos que dan generosamente son recompensados generosamente. El cuadro de lo que Jesús habla aquí es el de un hombre con un gran pliegue como un delantal formado por su ropa. Allí él echa la semilla y la esparce y en ese delantal también se le echará la buena medida de lo que cosechará. Cuanto más esparce la semilla tanto mayor es su cosecha. Es recompensado con una medida buena, apretada remecida y rebosante. La recibe en el regazo, es decir en el pliegue de su manto. Es un principio fijo de la vida, que ¡SEGAREMOS CONFORME A NUESTRA SIEMBRA! Nuestras acciones recaen sobre nosotros a la misma medida que empleemos para medir a otros, así mismo nos volverán a medir. Si sembramos cosas materiales en otros el resultado será que segaremos tesoros espirituales de un valor inestimable. Lo que guardemos lo perderemos y lo que demos lo tendremos. Esa es la recompensa de la rectitud, de la justicia.
Sembremos en justicia y segaremos en misericordia, hagamos barbecho en nuestras vidas, aremos nuestro corazón para sacar toda raíz vieja y sembremos lo nuevo: lo aprendido del Señor que es su justicia y vivamos en ella hasta que Él venga. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
