Mega Zoé
Estudio #0793Iglesia en las casas

Estimada Es a Los Ojos De Jehová La Muerte De Sus Santos

Estimada Es a Los Ojos De Jehová La Muerte De Sus Santos llama a permanecer firmes en las pruebas y vivir en santidad.

Antiguo TestamentoSalmos4 min lectura

Pasamos por la dura experiencia de enfrentarnos a la muerte de mi querida Carmen. No quisiera escribir nada, quisiera solo silencio. Pero, debo escribir ahora de quien dijo que si algún día fuera necesario daría su vida por mí. Mi silencio para quien fue aquella amiga; una leona para defender lo mío con todas sus fuerzas, con gran pasión y quien llegó a conocer mi dolor. Pero quisiera ese silencio, aunque todos tengan algo que decir. Si les gustó o no su vida no es el punto, su vida fue como la vivió debido a la justicia que aprendió al conocer del Jesús que la llamó con Él en la eternidad.

La Biblia dice: "Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos." Porque si es una dicha tan grande el ser aceptables a su vista aquí en la tierra, qué felicidad no será el ser estimados, preciosos a su vista allá en Su misma presencia. Cuando Dios en la creación miró todas sus obras se dice que vio que todas ellas eran buenas en gran manera. Pero no dice que ninguna de las cosas que Él hizo fuera preciosa a su vista. ¿Cómo pues llega la muerte a ser preciosa a su vista cuando no lo dice de ninguna de sus obras? ¿Cómo es preciosa la muerte de sus santos, cuando la muerte es la destructora de sus obras? ¿Es posible que una cosa que destruye a sus criaturas tenga un título de más valor a su vista que las mismas criaturas? ¡Por alguna grande razón es así a los ojos de Dios!

¡Oh alma mía! La muerte de un creyente es al parecer uno de los milagros de aquellos que Cristo dio a entender cuando les dijo a sus discípulos que ellos harían milagros mayores que los que Él había hecho. ¿Porque mis hermanos, qué mayor milagro que éste que Dios vea de un modo diferente la muerte de uno de los suyos? Pues, la muerte como tal es una cosa vil a la vista de Dios, pero una vez abrazada por sus santos, ¡PASA A SER PRECIOSA A SU VISTA COMO SI FUERA ALGO MILAGROSO! El cambiar una cosa de modo que pase de ser vil a ser preciosa, ¿no es un milagro mayor que el del transformar el agua en vino? ¡De veras lo es! La muerte no daña a Sus santos, sino que sus santos dignifican la muerte. La muerte no quita nada de la felicidad de sus santos, sino que sus santos añaden lustre a la vileza de la muerte. Dijo esto Richard Baker: "Si hay gloria preparada para los que mueren en el Señor, mucho más serán glorificados los que mueren por el Señor."

El día del despido a mi querida hermana y amiga Carmen leímos en Juan 11:33-39 donde la Biblia nos habla de cuando Jesús se enfrentó a la muerte de su amigo Lázaro. Allí dice que Jesús entonces, como vio a María llorando y a los judíos…llorando se conmovió en espíritu. Las lágrimas de María y de sus amigos obraron con fuerte simpatía en Jesús. ¡Qué manifestación viva y hermosa de su verdadera humanidad! Se conmovió poderosamente y aun así refrenó su emoción. Jesús en aquel instante refrenó con grandes fuerzas sus hermosas lágrimas para dentro de un momento hacer lo que iba a hacer. Todo su ser se conmovía por el amor que sentía por Lázaro y por sus hermanas. Jesús de momento refrena todo su ser para mostrar serenidad y poder hacerles la pregunta: "¿Dónde le pusisteis?" Era más para Él saber dónde estaba que el llorar en el momento. Al recibir la contestación iría con ellos al lugar de la sepultura de su amigo Lázaro.

¡Lloró Jesús! Todos lloraban tanto que estremecieron a Jesús en todo su ser. Las lágrimas de Jesús consistían en lágrimas silenciosas. No era algo ni de reproche ni de angustia, eran de dolor en ese momento por su humanidad en Él. No por nada, el evangelista Juan, unos sesenta años después de este acontecimiento presenta ante todas las edades con brevedad enternecedora el espectáculo sublime del Hijo de Dios en lágrimas. ¡Qué sello de su perfecta unidad con nosotros en el rasgo más compensador de nuestra humanidad afligida! ¿Pero no había en aquellas lágrimas algo más que la tristeza por el sufrimiento y la muerte de su amigo Lázaro? ¿Quién puede dudar de que no fuera que a su vista y oído cada detalle de aquella escena proclamaba aquella ley severa del reino: "la paga del pecado es muerte" y que este elemento en su emoción visible estuviera añadiendo a todo lo demás?

Dijeron entonces los judíos: "¡Mirad cómo le amaba!" Les damos las gracias a aquellos visitantes desde Jerusalén por este testimonio espontáneo de la afabilidad humana (dulzura en el trato) del Hijo de Dios. ¡Dios es amor! ¡Jesús nos ama! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz