Pasamos por la dura experiencia de enfrentarnos a la muerte de mi querida Carmen. No quisiera escribir nada, quisiera solo silencio. Pero, debo escribir ahora de quien dijo que si algún día fuera necesario daría su vida por mí. Mi silencio para quien fue aquella amiga; una leona para defender lo mío con todas sus fuerzas, con gran pasión y quien llegó a conocer mi dolor. Pero quisiera ese silencio, aunque todos tengan algo que decir. Si les gustó o no su vida no es el punto, su vida fue como la vivió debido a la justicia que aprendió al conocer del Jesús que la llamó con Él en la eternidad.
La Biblia dice: "Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos." Porque si es una dicha tan grande el ser aceptables a su vista aquí en la tierra, qué felicidad no será el ser estimados, preciosos a su vista allá en Su misma presencia. Cuando Dios en la creación miró todas sus obras se dice que vio que todas ellas eran buenas en gran manera. Pero no dice que ninguna de las cosas que Él hizo fuera preciosa a su vista. ¿Cómo pues llega la muerte a ser preciosa a su vista cuando no lo dice de ninguna de sus obras? ¿Cómo es preciosa la muerte de sus santos, cuando la muerte es la destructora de sus obras? ¿Es posible que una cosa que destruye a sus criaturas tenga un título de más valor a su vista que las mismas criaturas? ¡Por alguna grande razón es así a los ojos de Dios!
¡Oh alma mía! La muerte de un creyente es al parecer uno de los milagros de aquellos que Cristo dio a entender cuando les dijo a sus discípulos que ellos harían milagros mayores que los que Él había hecho. ¿Porque mis hermanos, qué mayor milagro que éste que Dios vea de un modo diferente la muerte de uno de los suyos? Pues, la muerte como tal es una cosa vil a la vista de Dios, pero una vez abrazada por sus santos, ¡PASA A SER PRECIOSA A SU VISTA COMO SI FUERA ALGO MILAGROSO! El cambiar una cosa de modo que pase de ser vil a ser preciosa, ¿no es un milagro mayor que el del transformar el agua en vino? ¡De veras lo es! La muerte no daña a Sus santos, sino que sus santos dignifican la muerte. La muerte no quita nada de la felicidad de sus santos, sino que sus santos añaden lustre a la vileza de la muerte. Dijo esto Richard Baker: "Si hay gloria preparada para los que mueren en el Señor, mucho más serán glorificados los que mueren por el Señor."
El día del despido a mi querida hermana y amiga Carmen leímos en Juan 11:33-39 donde la Biblia nos habla de cuando Jesús se enfrentó a la muerte de su amigo Lázaro. Allí dice que Jesús entonces, como vio a María llorando y a los judíos…llorando se conmovió en espíritu. Las lágrimas de María y de sus amigos obraron con fuerte simpatía en Jesús. ¡Qué manifestación viva y hermosa de su verdadera humanidad! Se conmovió poderosamente y aun así refrenó su emoción. Jesús en aquel instante refrenó con grandes fuerzas sus hermosas lágrimas para dentro de un momento hacer lo que iba a hacer. Todo su ser se conmovía por el amor que sentía por Lázaro y por sus hermanas. Jesús de momento refrena todo su ser para mostrar serenidad y poder hacerles la pregunta: "¿Dónde le pusisteis?" Era más para Él saber dónde estaba que el llorar en el momento. Al recibir la contestación iría con ellos al lugar de la sepultura de su amigo Lázaro.
¡Lloró Jesús! Todos lloraban tanto que estremecieron a Jesús en todo su ser. Las lágrimas de Jesús consistían en lágrimas silenciosas. No era algo ni de reproche ni de angustia, eran de dolor en ese momento por su humanidad en Él. No por nada, el evangelista Juan, unos sesenta años después de este acontecimiento presenta ante todas las edades con brevedad enternecedora el espectáculo sublime del Hijo de Dios en lágrimas. ¡Qué sello de su perfecta unidad con nosotros en el rasgo más compensador de nuestra humanidad afligida! ¿Pero no había en aquellas lágrimas algo más que la tristeza por el sufrimiento y la muerte de su amigo Lázaro? ¿Quién puede dudar de que no fuera que a su vista y oído cada detalle de aquella escena proclamaba aquella ley severa del reino: "la paga del pecado es muerte" y que este elemento en su emoción visible estuviera añadiendo a todo lo demás?
Dijeron entonces los judíos: "¡Mirad cómo le amaba!" Les damos las gracias a aquellos visitantes desde Jerusalén por este testimonio espontáneo de la afabilidad humana (dulzura en el trato) del Hijo de Dios. ¡Dios es amor! ¡Jesús nos ama! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Estimada Es a Los Ojos De Jehová La Muerte De Sus Santos
Salmos 116:15
“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.”
La muerte, cosa vil que destruye las obras de Dios, pasa a ser preciosa a su vista cuando la abrazan sus santos. Y ante la tumba de Lázaro vemos a Jesús llorar: Dios es amor y Jesús nos ama. Estos son los puntos para la semana.
- Si es una dicha tan grande ser aceptables a la vista de Dios aquí en la tierra, qué felicidad será ser estimados, preciosos a su vista, allá en su misma presencia.
- En la creación Dios vio que todo era bueno en gran manera, pero de ninguna obra dijo que fuera preciosa. ¿Cómo puede serlo la muerte, que destruye sus obras? Por alguna grande razón es así a sus ojos.
- Que la muerte pase de ser vil a ser preciosa es un milagro mayor que convertir el agua en vino. La muerte no daña a sus santos: sus santos dignifican la muerte y le añaden lustre.
- Ante la tumba de Lázaro, Jesús vio a María y a los judíos llorando y se conmovió en espíritu. Refrenó sus lágrimas para preguntar «¿Dónde le pusisteis?», porque le importaba más ir a donde estaba.
- ¡Lloró Jesús! Fueron lágrimas silenciosas, sin reproche ni angustia: el sello de su perfecta unidad con nosotros en el rasgo más compensador de nuestra humanidad afligida.
- En aquellas lágrimas había algo más que tristeza por su amigo: cada detalle de la escena proclamaba la ley severa del reino, que la paga del pecado es muerte.
- Los judíos dijeron: «¡Mirad cómo le amaba!». Es un testimonio espontáneo de la dulzura en el trato del Hijo de Dios. ¡Dios es amor y Jesús nos ama!
Esta semana acompaña a alguien que esté de luto: llora con él como lloró Jesús y recuérdale que la muerte de los santos es estimada a los ojos de Jehová.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Lágrimas Junto a la Tumba
Salmos 116:15
Para leer en voz alta con los niños
“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando muere alguien que ama a Dios, para Dios eso es algo muy valioso, porque se va a estar con él. En la tumba de su amigo Lázaro, Jesús vio a todos llorando, y él también lloró.
- La muerte es triste y fea, porque llegó al mundo por el pecado. Pero cuando muere alguien que ama a Jesús, Dios la ve de otra manera: como algo precioso.
- ¿Por qué? Porque ese hijo de Dios no se pierde: llega a la presencia de Dios. Ser amado por Dios aquí es lindo, pero estar con él allá es mucho mejor.
- Cuando Jesús vio a María y a sus amigos llorando por Lázaro, se le movió el corazón. Él sintió el dolor de ellos como si fuera suyo.
- Jesús aguantó sus lágrimas un momento para preguntar: «¿Dónde lo pusieron?». Quería ir a donde estaba su amigo. Luego, Jesús lloró en silencio.
- Jesús también lloraba porque sabía que la muerte llegó por el pecado. El pecado siempre trae consecuencias, y la muerte es una de ellas.
- La gente que lo vio dijo: «¡Miren cómo lo amaba!». Así te ama Jesús a ti. Cuando estés triste, él entiende tus lágrimas.
¿Conoces a alguien que esté triste porque se le murió un ser querido?
Esta semana hazle una tarjeta que diga: «Jesús te ama».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
