El hombre que tiene en su vida solamente UN ideal, UN único y gran objetivo, UNA sola y grande meta, será el hombre que triunfará. Salmos 27:4 "UNA COSA he demandado a Jehová, ÉSTA BUSCARÉ; QUE ESTÉ YO EN LA CASA DE JEHOVÁ TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA PARA CONTEMPLAR LA HERMOSURA DE JEHOVÁ Y PARA INQUIRIR EN SU TEMPLO." Así escogió y quiso vivir su vida el rey David. ¡Qué todos nuestros afectos e inclinaciones se reúnan y se centren SOLO en Dios! ¡Solo en las cosas celestiales! Debemos entender que en un modo general David se refiere a la comunión del hombre con Dios; si un cristiano busca y logra tener esa comunión con el Dador De La Vida no deseará ¡nada más!
"He demandado (he pedido)…" Pedimos aquello que no podemos conseguir de inmediato, pedimos aquello que deseamos. Dios nos juzga en gran parte por lo deseos de nuestro corazón. Una cosa le he pedido a Dios y eso que pido es lo que voy a buscar. Una cosa, que mi vida esté inclinada ¡A SU BÚSQUEDA! Eso David pedía al Señor. Entonces unía todos sus esfuerzos para buscar conseguir lo que pedía. David pedía: "…que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida…" El que pide así dice: Voy a unir todo lo que soy y todo lo que tengo para que se cumpla lo que pido y Dios me pueda contestar mi petición. Voy a unir de mí: todo, para tener mi deseo exclusivamente en el Señor. Viviré toda mi vida buscándolo solo a Él y luego al final de mis días seré llevado por los ángeles al seno de Abraham. Así pensaba y deseaba vivir David. Cada uno de nosotros tenemos que saber si ya hemos encontrado nuestra "Perla Preciosa" (Mateo 13:45-46 "También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una PERLA PRECIOSA, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró."). Hacemos de todo lo nuestro un haz (una cuerda que amarra un ramillete de cosas); amarramos todo lo nuestro y lo entregamos, lo vendemos para así poder adueñarnos de la mejor Perla.
Mateo 13:44 "Además, el reino de los cielos es semejante a un TESORO escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo." Morimos a lo nuestro, a lo que teníamos antes de buscar al Señor para obtener el Tesoro. Este Tesoro tiene como parte la puerta de acceso y comunicación con el Cielo, es el "banco celestial" en el que debemos girar todos nuestros cheques. Lo contrario a lo que es buscar tener esa Perla y el Tesoro es centrar los deseos en las cosas de este mundo, en las cosas de los hombres. Si así haces, ¡miserablemente morirás en el polvo y no verás a Dios!
Tal vez David podía haber deseado reposo, serenidad y otras mil cosas buenas, pero ¡NO FUE ASI! La puerta de su corazón estaba abierta a buscar solo la Perla Preciosa, a buscar solo el más grande Tesoro que puede existir. Nosotros, como David, debemos estar buscando hacer lo mismo por encima de todo. Cuando en tu vida tienes estos deseos santos ellos te van a llevar a una acción resuelta. Esa acción, esos hechos o actos voluntarios deberán estar en ti. Entonces, tu vida resuelta irá dirigida a un solo fin, ya estarás decidido y con ánimo para buscar solo al Señor. Ya tendrás el valor para pedir lo que pedía David: "Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida…" Si tienes estos santos deseos, ellos te llevarán a esa acción tan resuelta y clara.
"Para contemplar la hermosura de Jehová…" Es un contemplar por fe. No vamos a entrar a las asambleas de los santos (a los cultos) para ver y ser vistos por los demás o meramente para ver al pastor. Bueno será ver cuando cada creyente, fiel seguidor de Jesús, vaya a la iglesia (al templo) a contemplar al rey en su hermosura. ¡Oh! ¡Qué visión infinitamente bienaventurada! ¡Díganme si hay, si puede haber, alguna petición mayor! ¡ESTO ERA LO QUE DAVID DESEABA! ¡Cuán grande es cuando Él se manifiesta en nuestras vidas y nos estremece en todo nuestro ser! Esa es ¡LA HERMOSURA DE JEHOVÁ! ¡La santidad es hermosa! ¡La misericordia es hermosa! ¡La verdad es hermosa! ¡Y eso es lo que buscamos en su casa! No es ser líder grande, ni mirar aquel o al otro, ni a mí. Es el temer y solo buscar contemplar ¡SU HERMOSURA!
¿Qué buscas cuando llegas a la casa de Dios? ¿A Él o a ti mismo? El deseo en el corazón de David es, "…para inquirir en Su templo." No es a buscar nada de lo que puedas tocar físicamente. Es a inquirir, es a indagar, es a buscar para conocer. Es que vas a inquirir para llegar a conocerlo. Es estar preguntando de Él, es estar haciendo esas gestiones con mucha entrega en tu vida. Es averiguar, es estar buscando información para hacerte un conocedor de Dios. ¡No de los hermanos! Es conocerlo a Él, no tan solo saber del perdón de tus pecados; es más que nada conocer a tu Perdonador. Es estar examinando de manera cuidadosa a Aquel que tú dices conocer.
En la iglesia (en el templo) se debe poner todo el empeño para conocer de cerca a Dios. ¡Mira hacia ARRIBA! ¡No mires lo de abajo! ¡Él es Omnipotente y Omnisciente! ¡Yo no, yo solo soy la pastora! ¡Llénate en la alabanza! Y en la predicación, inquiere de Dios y luego te irás a tu casa ¡LLENO DE ÉL! ¡No de mí! ¡Ni de la conversación con el hermano! ¡De Dios! ¡SOLO DE ÉL!
Si lo pediste como lo hizo David, entonces, ¡BUSCA LO QUE PEDISTE CON TODO TU CORAZÓN Y CON TODAS TUS FUERZAS! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
